París y Barcelona: dos ejemplos que anticipan la muerte del coche en la gran ciudad

La socialista Anne Hidalgo ha sido reelegida alcaldesa de París tras un complicado mandato de seis años. Su programa, eminentemente ecologista, se ha impuesto al de su rival conservadora, Rachida Dati, y destaca por dos puntos: peatonalización de París y más bici. De hecho, quiere eliminar el 72 % de las plazas de aparcamiento en la ciudad.

Lo mismo está ocurriendo en Barcelona, donde se apuesta por reducir el espacio que ocupa el vehículo para dárselo al peatón y al ciclista. En un escenario en el que aparcar el coche en las ciudades es cada vez más tedioso, vemos cómo la tendencia de los SUV se afianza año tras año. Es decir, los coches son cada vez más grandes y hay menos sitio -y más pequeño- para aparcar.

París: "La ciudad de 15 minutos"

Hidalgo quiere convertir París en una ciudad en la que todo esté cerca, de forma que se pueda llegar de un punto A a un punto B en un cuarto de hora, y preferiblemente no en coche. Es el denominado proyecto 'Ville du quart d´heure', que abarca desde cultura hasta seguridad ciudadana pasando por limpieza y zonas peatonales en cada distrito.

También recoge que todas las calles de la capital francesa cuenten con un carril bici y que todos los puentes tengan corredores bici protegidos, así como peatonalizar el centro de París, donde el tráfico se limitará a personas con movilidad reducida, residentes, taxis, vehículos de emergencia, artesanos, comerciantes y tranvías eléctricos.

Y esto se hará a expensas de los vehículos privados.

Según sus planes, París eliminará el 72 % de sus espacios de aparcamiento en la calle. De acuerdo a un estudio de 2019 realizado por Atelier Parisien d'Urbanisme y citado por Forbes, hay 83.500 espacios de para aparcar en la calle en París; Hidalgo planea eliminar 60.000 de ellos.

La pregunta es qué pasará con la circulación de vehículos privados cuando la medida se lleve a cabo y si la socialista tendrá algún plan de contingencia en la manga.

El programa también quiere terminar con el estacionamiento de vehículos en las aceras y frente a colegios en las horas de apertura y cierre, y regular el acceso de vehículos pesados para evitar atropellos a ciclistas y peatones.

Además, como ya ha hecho Barcelona, limitar la velocidad en el centro a 30 km/h.

Llegados a este punto merece la pena recordar cómo en 2016 Lyon sacó los coches del centro sin llegar a prohibirlos: más aparcamientos subterráneos, nuevas líneas de metro o la recuperación del tranvía fueron algunos de los ingredientes de esta exitosa receta.

Barcelona quiere menos coches en la calle

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también ha emprendido medidas para priorizar las zonas peatonales y los carriles bici en la Ciudad Condal.

Ha anunciado la ampliación del aparcamiento regulado en seis distritos (Less Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó, Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí) con los objetivos, dice, de liberar el espacio público, fomentar el uso de aparcamientos subterráneos y cumplir el compromiso establecido con la Unión Europea para reducir los índices de contaminación en la ciudad.

Así, el área de aparcamiento regulado se ampliará durante los próximos meses en 9.558 plazas nuevas de estacionamiento de coches para priorizar el aparcamiento para residentes.

En la actualidad hay 55.905 plazas de aparcamiento no regulado, así que dentro de poco habrá casi 10.000 menos.

De hecho el consistorio ha anunciado la intención de eliminar casi la totalidad de aparcamientos gratuitos a corto y medio plazo.

En la actualidad, Barcelona ya cuenta con más de 200 kilómetros de carriles bici y 800 kilómetros de calles pacificadas, y se ha establecido un límite de velocidad de 30 km/h en el centro, además de la 'recién estrenada' Zona de Bajas Emisiones.

Barcelona ha conseguido ganar además 500.000 m2 de espacio para los peatones cerrando 12 km a los vehículos privados en zonas tan emblemáticas como la Avenida Diagonal o la Gran Vía de Less Corts Catalanes.

Lo cierto es que esta tendencia lleva tiempo en la palestra, pues en 2018 se actualizó una normativa municipal de 1992 para reducir el número de plazas de aparcamiento en los nuevos edificios de viviendas.

En el caso de inmuebles públicos, la medida establece que solo se podrá construir una plaza por cada cuatro pisos en vez de una por cada piso. En el mercado libre, como máximo se contempla un estacionamiento por vivienda.

Menos plazas y coches cada vez más grandes

La industria automotriz nada en sentido contrario a la evolución de las ciudades. Con cada vez menos espacio para aparcar, la tendencia SUV y crossover lleva imponiéndose varios años, y no tiene pinta de que vaya a morir pronto.

Según datos de JATO Dynamics, el segmento SUV experimentó el año pasado en Europa el séptimo año consecutivo de crecimiento de dos dígitos con el 38 % del mercado total. Las matriculaciones superaron los 6 millones de unidades, un 12 % más que en 2018.

En este escenario, la Agencia de Medio Ambiente Europea ha señalado a los SUV como principales responsables del incremento de emisiones promedio de CO₂ de los automóviles nuevos matriculados en la UE en 2018.

Mientras los coches crecen, las plazas siguen teniendo el mismo tamaño que en 1895, hay cada vez menor número y la gente no aparca todo lo bien que debería.

Un cóctel que hará del centro de las ciudades un infierno para el vehículo privado.

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