Es oficial: el Grupo Volkswagen va a eliminar la mitad de sus modelos

Gama Volkswagen Electrica
  • El grupo quiere reducir su capacidad de producción de 12 a 9 millones de coches al año

  • Quien dice menos capacidad productiva, dice menos fábricas y por tanto, menos empleados

Daniel Murias

Se temían unos despidos masivos de cerca de 100.000 empleados, pero finalmente, la sangre no llegó al río. De momento. El grupo Volkswagen ha oficializado su gran plan de relanzamiento para 2030 con el fin de reducir las pérdidas. El gigante alemán prevé el cierre de fábricas, pero sobre todo la reducción de casi la mitad de los modelos de coches que propone en todo el mundo (sólo la marca Volkswagen propone 17 modelos con una infinidad de versiones y acabados), con gamas ampliamente simplificadas.

El objetivo es reducir la capacidad de producción y vender sólo los modelos que mejor se venden o generan más margen.

No hay compradores para tantos coches

Finalmente, Volkswagen no ha anunciado despidos masivos, pero sí una hoja de ruta que anticipa nuevos sacrificios. Tras una reunión del consejo de vigilancia muy esperada, el grupo alemán presentó el jueves por la noche la "siguiente fase de su transformación", que incluye nuevos recortes de capacidad productiva y una limpieza a fondo de la gama en todas sus marcas, Audi, Porsche y Skoda incluidas, así como la venta de marcas de prestigio, como Ducati y Lamborghini.

El objetivo es situar la producción en torno a 9 millones de unidades anuales, en línea con sus ventas actuales. Antes de la pandemia, el grupo tenía una capacidad instalada de unos 12 millones de vehículos al año. Desde finales de 2024 ya venía aplicando un ajuste que apuntaba a reducir la producción en 2 millones de unidades.

"Para 2030, convertiremos al grupo Volkswagen en la empresa automotriz más atractiva del mundo". Esta es la ambición que ha mostrado Oliver Blume, el presidente del grupo, quien presentaba ayer uno de los planes más ambiciosos y radicales de la historia de Volkswagen. Radical porque se trata de compensar un año negro para el fabricante, que enfrenta tanto la competencia china en su mercado local, país donde el grupo Volkswagen tiene 35 fábricas, como el avance de esas mismas marcas en Europa.

A esto se suma una demanda en constante descenso desde 2019 y un mercado norteamericano que se ha endurecido desde que Donald Trump decidió aumentar los aranceles a las importaciones de automóviles europeos. En definitiva, el grupo Volkswagen no tiene otra opción que reestructurarse con rapidez, pues la rentabilidad de algunas marcas, como Porsche que apenas genera beneficios, ha caído a niveles alarmantes. El objetivo principal será ganar agilidad en todos los niveles: menos fábricas, menos empleados y menos modelos.

"La gama se racionalizará progresivamente hasta un 50 % y se centrará en los segmentos más rentables. La complejidad de la oferta, especialmente el número de opciones de equipamiento, se reducirá hasta un 75 %. Esto permitirá concentrar las inversiones en los productos y tecnologías que aporten el mayor valor añadido a los clientes y la mayor contribución al grupo", explican en el comunicado.

Sin embargo, si se fabrican menos unidades, se necesitan menos líneas de montaje y menos fábricas. La mitad de las fábricas de coches en Europa están funcionando al 50% de su capacidad y pocas son las marcas que pueden presumir de una actividad superior a 80% de su capacidad en sus fábricas. Por tanto, no queda otra, Volkswagen va a tener que cerrar plantas.

El silencio del comunicado oficial contrasta con lo filtrado por Manager Magazin y Spiegel, que hablan de hasta 100.000 empleos afectados en todo el mundo y el cierre de cuatro plantas (Hannover, Emden y Zwickau, de Volkswagen, y Neckarsulm, de Audi), con calendarios internos que apuntarían a 2031, 2032 y 2034 respectivamente.

 La tensión de fondo es de gobierno corporativo, entre el Land de Baja Sajonia y los representantes de los trabajadores en el consejo de vigilancia, por un lado, y la familia Porsche-Piëch, con el 32% del capital vía Porsche SE, que presiona por recortes más profundos, la misma dinámica que en diciembre de 2024 frenó el cierre de fábricas a cambio de 35.000 bajas pactadas con IG Metall. 

El sindicato ha respondido con paros en todas las plantas alemanas, defendiendo la cogestión como el mecanismo que hasta ahora ha frenado los cierres más drásticos, algo que afecta también a los 670.000 empleados del grupo en todo el mundo, incluidos los de Seat y Cupra en Martorell y Landaben.

Así, aunque en el comunicado de esta reunión los dirigentes no abordan el aspecto social, demuestra la magnitud de la crisis a la que se enfrenta el segundo fabricante mundial.

Imágenes | Volkswagen

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