China empieza a racionar el combustible en una crisis energética y de suministros que ya es global

Nos acercamos a una crisis energética que está poniendo el foco en el carbón y el gas natural. Tras el racionamiento de combustible en Reino Unido debido a la falta de conductores, China ha empezado a hacer lo mismo: el suministro de gasolina queda limitado a 1.000 yuanes (unos 134 euros) por cliente y día. No hay carbón.

En España, de momento Argelia ha garantizado el suministro de gas natural tras decidir cerrar el gasoducto Magreb-Europa, pero el problema radica en que tendrá que venir en barco, una opción que encarecerá los precios (aún más).

Las consecuencias de depender de los combustibles fósiles

La razón por la que China ha empezado a racionar el combustible en algunas estaciones de servicio -algo que afecta más directamente al sector de transportes- radica en el aumento de los costos al por mayor de la gasolina y el diésel.

En un escenario de crisis, el país asiático trata de estabilizar los precios del carbón (que escasea) para limitar el efecto que está teniendo también en el suministro de electricidad.

De hecho, los ciudadanos afectados por los apagones (incluso las empresas) están utilizando generadores de electricidad, que funcionan con diésel. Una bola de nieve que no para de crecer.

Según datos recogidos por el Financial Times, la gasolina y el diésel han crecido un 20 % en China en el último mes, animados por el aumento de precios del carbón.

La solución del Gobierno chino pasa por ampliar la producción en cientos de minas, además de importar carbón de Australia, evidenciando que el fin del uso de los combustibles fósiles y la descarbonización de la economía de aquí a unos años es tan solo una quimera.

España, sumido en una espiral de subidas y de temores

En España, el (histórico) conflicto diplomático que afecta a Argelia y Marruecos está afectando al suministro de gas. Argelia tiene intención de cerrar este domingo el gasoducto que discurre por parte de Marruecos, a través del cual llegan unos 6.000 millones de metros cúbicos de gas -una quinta parte de nuestro consumo-.

La situación ha obligado al Gobierno a actuar para asegurarse el suministro por parte de Argelia a través del gasoducto de Mezgaz (si consiguen tener lista la ampliación para enero), que une Argelia con Almería, y por otro lado a través de barcos metaneros, una opción más cara.

El Gas Natural Licuado tendría que ser gasificado cuando llegara a España. Los expertos cifran este proceso en un aumento del doble del precio, en comparación con bombear el gas natural por gasoductos.

Tengamos en cuenta que, además de la crisis energética, estamos ante una enorme escasez de barcos y contendedores que transporten las mercancías: son escasos y por lo tanto su flete (el coste del alquiler de una embarcación) se ha disparado.

Esto afectará a prácticamente todas las industrias, pues es necesario para calefacción, generación de electricidad, agua caliente sanitaria o en uso vehicular, como los coches de GNC.

Mientras tanto, estamos pagando la gasolina sin plomo y el diésel a precios que no veíamos desde 2014, y la luz parece no tocar techo.

De fondo, un movimiento que bebe del preparacionismo está empezando a provocar miedo al desabastecimiento como respuesta a un posible apagón. El problema del acaparamiento de bienes básicos resurge de nuevo.

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