Android Auto está fallando en algunos coches sin pantalla táctil. Y el problema puede ir a más si lo apostamos todo a esta tecnología

Algunos usuarios de Android Auto están teniendo problemas con la actualización Coolwalk: no pueden controlar sus aplicaciones con el mando giratorio del equipo multimedia del coche. Y todos tienen en común una cosa, su coche carece de pantalla táctil.

Al parecer, la causa del problema no es el hardware. El problema estaría en el propio software, algunos usuarios apuntan a Google Maps como uno de los posibles responsables.

En Reddit se informa de un error que empaña notablemente al experiencia de usuario. Al parecer, afecta al sistema operativo de Google pensado para integrarse con las funciones del coche.

En concreto, ya no funciona cuando se intenta pasar de una aplicación a otra con la rueda de desplazamiento de los modelos que carecen de pantalla táctil, como pueden ser los Mazda, los BMW más antiguos con sólo el dial del iDrive o Audi con los primeros sistemas MMI. Lógicamente es un problema para muchos conductores cuyos coches carecen de pantalla táctil.

La primera publicación informando del fallo apareció en Reddit. El propietario de un Mazda sin pantalla táctil descubrió que no podía pasar de una aplicación a otra con el mando giratorio de control del sistema multimedia.

Según él, el problema está relacionado con Google Maps, ya que la navegación vuelve a ser posible en cuanto se cierra la aplicación de mapas. Al parecer, no es el único que experimenta esta situación.

En 9to5google.com apuntan también a un problema con Google Maps, el cual parece ser el origen del bug. Para quienes experimenten ese problema, aconsejan volver atrás y reinstalar la versión 11.28.7 de la aplicación de Google para solucionar el problema.

¿Realmente necesitamos que sea una pantalla que lo controle todo?

Este fallo pone en evidencia los problemas que puede generar un sistema basado en una pantalla táctil. Y cada vez son más los modelos que apuestan por disponer de una pantalla táctil como elemento de control. Desde que Tesla puso una pantalla táctil gigante en el centro de sus salpicaderos para controlarlo todo, muchos son los fabricantes que le han imitado.

Desde Mercedes-Benz con su salpicadero-pantalla estrenado en el Mercedes EQS eléctrico hasta modelos más mundanos con un SEAT León, donde la casi totalidad de botones han desaparecido, casi no quedan fabricantes que no propongan una pantalla táctil en sus modelos.

A pesar de que prácticamente todo el mundo considera que una pantalla táctil para controlarlo todo es lo menos ergonómico y seguro que hay, como hemos visto con esta prueba en la que un Volvo V70 de 2005 lleno de botones es más seguro en este aspecto que un Volkswagen ID.3 o un BMW iX, algunos fabricantes insisten en dotar sus coches de pantallas táctiles cada vez más grandes e imprescindibles.

“¿Qué va a pasar con todos esos dispositivos cuando los sistemas operativos no funcionen algún día? ¿Qué pasará en 10 años, incluso? ¿Sigues interesado en el iPhone 3?", apuntaba no hace mucho Achim Anscheidt, jefe del diseño de Bugatti, para explicar en parte la ausencia de pantallas en los modelos de la marca.

Quizá llegará en un momento en el que tendremos una obsolescencia programada de facto el día en el que las compañías que crearon esos software dejen de dar soporte, es decir, de actualizarlos para que sean compatibles con las nuevas actualizaciones de otros sistemas.

De todos modos, con el auge del coche eléctrico y el sitio cada vez más grande que ocupa y ocupará el software en estos coches y que ya vemos con la llegada de opciones vía suscripción, como los asientos calefactados de BMW por 17 euros al mes o el incremento de potencia en el Mercedes EQS en algunos mercados por 1.200 dólares, sólo es una cuestión de tiempo para que las marcas introduzcan también una obsolescencia programada de software en sus coches.

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