El verano que toda España se quedó sin hielo yo estaba en un camping en una tienda de campaña: así sobreviví a la crisis de los cubitos

Una "tormenta perfecta" dejó a España sin abastecimiento de hielo, que no pudo almacenarse en primavera. Para los que veraneamos en camping era un auténtico drama

Alejandra Otero

Lo sabe cualquier asiduo a los camping: los hielos son vitales. Sobre todo en una tienda de campaña: sin una nevera de buen tamaño enchufada a la corriente, casi cada día tienes que comprar hielos para enfriar los alimentos en la clásica nevera portátil. Esto resultó casi imposible hace cuatro veranos, cuando España sufrió 'la crisis de los hielos': no había en supermercados y tampoco en muchas gasolineras.

Sin poder comprar hielo, los campistas tuvimos que tirar de inventiva. Tan extrema fue la situación, que hasta el camping en el que estaba alojada (con mi pareja, mis cuñados y mis dos sobrinas pequeñas) puso su granito de arena para que pudiéramos literalmente cocinar y comer. Y no es que fuéramos poco equipados, pero sin hielos da igual lo mucho que lleves en el coche.

Una ola de calor en primavera dejó las reservas de hielo a cero para el verano

Ocurrió en el verano de 2022: la escasez de hielo fue protagonista las primeras semanas de agosto, empezando por una de esas olas de calor que ya son tradición de junio a septiembre. Aunque aquel año la primera fue tremendamente madrugadora: llegó en primavera. Fue una de las causas que desató esta crisis de los hielos en la que en agosto era imposible comprarlos.

En mayo de 2022 el calor hizo acto de presencia demasiado pronto. Lo recuerdo muy bien porque estaba en Córdoba y durante tres días los termómetros marcaron más de 40ºC. Aquel episodio, que marcó uno de los mayos más calurosos desde que se tienen registros, fue el detonante de lo que sufrimos luego en verano en España.

"La tormenta perfecta". Así lo describió el director general de Procubitos Europe. En primavera, la industria del hielo española comienza su acopio para el verano. Normalmente entre abril y mayo se almacenan unos 2 millones de kilos diarios para hacer frente a la gran demanda veraniega, que es de unos 4 millones de kilos por jornada. Pero aquel año la demanda se disparó en mayo por esa ola de calor, dejando las reservas de hielo temblando: apenas se almacenó hielo.

Más allá de la ola de calor de mayo, que se acumulara poco hielo tuvo otro motivo: el precio de la luz estaba por las nubes. Ese mes de mayo hizo récord, con incrementos del 178,78% y siendo el octavo mes más caro de la serie histórica. Esto ocasionó que el precio de almacenar el hielo se duplicara o incluso triplicara, así que muchas empresas no lo hicieron.

Demanda de 8 millones de kilos cada día. Sin reservas del preciado cubito de hielo, llegamos a agosto. Mes que dio la bienvenida con una ola de calor precisamente y que duplicó la demanda habitual de hielo en España: en vez de 4 millones, 8 millones de kilos diarios. En España se producen unos 2 millones de kilos cada jornada: con las reservas a cero, era imposible cubrirla.

Esto afectó sobre todo a la bolsa de hielo que compramos en una gasolinera o en un supermercado, así como chiringuitos de verano: bares y restaurantes suelen disponer máquinas de hielo para asegurar su suministro.

Tres neveras y cero hielos: menos mal que el camping se apiadó de nosotros

Nuestra salvación en el camping de Ancoradoiro: bloques de hielo estancos y un congelador del camping.

Ya asentados en el camping y empezando las vacaciones, fuimos a hacer nuestra primera compra al supermercado. "No hay hielos", nos dijeron. Estábamos en el camping Ancoradoiro, que está cerca de Muros en A Coruña (Galicia), pero optamos por ir a Louro a comprar siendo el pueblo más cercano. Tras acercarnos a más supermercados, incluyendo uno en Muros, la respuesta fue la misma: no hay bolsas de hielos. Tampoco en las tres gasolineras de nuestro recorrido tuvimos suerte.

Tres tiendas y dos neveras inservibles. Para seis personas, incluyendo dos niñas, en tiendas de campaña esto es un problema mayúsculo. Teníamos dos neveras de hielo y nuestra única nevera eléctrica era pequeña, de 20 litros. Así que una de estas neveras de hielo eran vitales para nosotros para guardar carne, pollo, pescado, etc. En la pequeña eléctrica era imposible meter todo. 

Se añade además que rondábamos los 30ºC en plena Galicia: eso es mucho, con elevada humedad y si apenas tienes sombra en la parcela donde acampas. Y eso que nosotros además de las dos tiendas por casa teníamos una tercera solo de cocina, que era donde teníamos esas tres neveras.

Bloques de hielo estancos. De la crisis del hielo nos enteramos hablando con el personal del camping: nos comentaron lo del desabastecimiento generalizado en toda España. En algunos establecimientos se estaba tardando en reponer el hielo más de 24 horas y se llegó a limitar su venta. En el súper el hielo no era prioritario: la gente tiene nevera con congelador en casa y podían hacer hielos con hieleras o bolsas de hielo. Icing lo llamaban en los informativos que narraban los estragos de esta crisis. Pero cuando tu casa es una tienda de campaña, esto es imposible.

El camping se apiadó de todos los que allí estábamos acampados en tienda: la mayoría de campers y autocaravanas tienen neveras eléctricas o incluso congeladores, así que no lo sufrieron tanto. Puso a nuestra disposición un enorme arcón congelador y decenas de bloques de hielo estancos. Nos comentaron que comprásemos si podíamos: tras mucho buscar en varios bazares de la zona pudimos comprar seis. También nos costó dar con este preciado complemento.

Prueba superada. Con tres bloques para cada una de nuestras neveras de hielo, y gracias a intercambiarlos con los que nos dejaba elcamping, pudimos tener ambas refrigeradas y superar esta side quest veraniega. Este modus operandi nos duró los 13 días que estuvimos allí: solo fuimos capaces de comprar bolsas de hielo un par de días y las limitaban a dos por compra.

También fue un aprendizaje: los bloques de hielo estancos son mucha mejor fórmula que los hielos ya que no te llenan de agua la nevera tras derretirse. Pero claro, necesitas tener un congelador a mano para ir intercambiándolos: esto es posible en campers, autocaravanas o caravanas según nevera. O si el camping tiene a bien dejar un arcón para los campistas. Ahora he cambiado la tienda por un remolque-tienda y tengo nevera eléctrica integrada, pero aún así sigo usando la nevera de hielos para refrigerar bebidas y los elementos más voluminosos. Y siempre que puedo, opto por los bloques estancos de hielo.

Imágenes | Motorpasion, Pexels, Camping Ancoradoiro

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