
El padre del Tucker Torpedo tuvo una vida de película, literalmente
La historia del automóvil está llena de nombres célebres: Henry Ford, Enzo Ferrari, Ferruccio Lamborghini, André Citroën o Ferdinand Porsche son solo algunos de ellos, pero hay otras figuras menos conocidas que han sido clave en la industria del automóvil.
Es el caso de Preston Tucker, un empresario y diseñador de automóviles que fundó la marca Tucker e inspiró a Francis Ford Coppola para hacer una película con su vida. Su coche personal está restaurado y es la mejor muestra de su ingenio.
Nunca sabremos hasta dónde podría haber llegado Preston Tucker
La vida de Preston Tucker fue de película. No lo pensamos solo nosotros: en 1988, Francis Ford Coppola dirigió ‘Tucker: un hombre y su sueño’, una película producida por George Lucas que documentó el legado de este empresario y diseñador de coches estadounidense.
Después de trabajar como policía y como vendedor de coches, Tucker se convirtió en empresario de la industria del automóvil, primero en competición y más tarde con su propia compañía automovilística, a la que llamó Tucker.
La primera creación de Tucker fue un carro de combate blindado, el Tucker Torret. En 1947 llegó su primer (y único coche): el Tucker Sedán ’48, conocido popularmente como Tucker Torpedo.
Fue un modelo revolucionario, por diseño y por tecnología, pero las trabas burocráticas impuestas por la Comisión de bolsas y títulos valores de Estados Unidos (SEC), provocaron que Tucker solo fabricase 51 unidades, las que se exigían como stock mínimo para aprobarse su fabricación más el prototipo original, conocido como ‘Tin Goose’.
General Motors, Chrysler y Ford tampoco ayudaron porque se pusieron de acuerdo para ir a por Tucker. El Torpedo era una enorme amenaza para estas marcas y quisieron eliminar a este competidor.
De hecho, Preston Tucker fue demandado por fraude por la Comisión de bolsas y títulos valores y en el juicio se le acabó arrebatando la Corporación Tucker, además de ser enjuiciados otros siete ejecutivos de esta empresa, si bien es verdad que Tucker acabó absuelto.
En cualquier caso, perder Corporación Tucker, junto a las deudas que tenía, fue un duro golpe para Tucker. Aun así, se repuso y se fue a Brasil para crear un coche deportivo, el Carioca, un modelo que nunca pasó de la fase de prototipo.
Cuando Preston volvió a EEUU, se le diagnosticó cáncer de pulmón y el 26 de diciembre de 1956 falleció por una neumonía agravada por el cáncer, cuando solo tenía 53 años.
Una buena forma de conocer más detalles sobre la vida de este visionario es ver la película de Coppola, en la que el actor Jeff Bridges encarna a Preston Tucker. El largometraje se llevó varios premios a finales de los años 80 y está considerado uno de los éxitos de Coppola.
Si no te gusta el cine, hay una forma más rápida de entender hasta qué punto fueron revolucionarias las ideas de Tucker: ver el vídeo del Tucker personal de Preston que ha publicado @avantsofficial en Instagram.
Tucker
Preston se movió a diario con esta unidad durante siete años, hasta que en 1955 se lo vendió a un miembro de la familia Rockefeller, Winthrop Rockefeller, que acabó siendo gobernador del estado de Arkansas.
Luego acabó en manos de Jack Bart, el manager de James Brown, quien lo restauró para dejarlo en perfecto estado. Años después, este coche participó en la película de Coppola y ha llegado hasta nuestros días en un estado de conservación excepcional. En 2018, RM Shoteby's lo subastó, pero no se sabe por cuánto.
Este Tucker ’48 con chasis número 1029 se pintó originalmente en gris también sirvió para realizar pruebas de alta velocidad en el circuito de Indianapolis y en el vídeo de @avantsofficial se muestran algunas de sus avanzadas soluciones.
Es el caso del tercer faro delantero, ubicado en el centro del frontal y direccionable, de una aerodinámica inspirada en la de los aviones que rompía con el diseño de posguerra, de los frenos de disco o de la mecánica bóxer de seis cilindros con inyección de combustible que derivaba de un motor de helicóptero.
También destacaba por la estructura con barra antivuelco integrada en el techo para incrementar la seguridad en caso de vuelco, por la suspensión independiente en las cuatro ruedas o por la facilidad con la que podía desmontarse la mecánica para arreglarse en menos tiempo que otros motores contemporáneos.
Imágenes | RM Shoteby's y Wikipedia
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