El cambio manual no está muerto: los japoneses lo están recreando en eléctricos con palanca, embrague y ‘marchas’ programadas para disfrutar conduciendo
Durante años hemos asumido que el coche eléctrico iba a firmar el certificado de defunción del cambio manual. La lógica técnica lo avala: un motor eléctrico no necesita relaciones, ni embrague, ni nada parecido. Acelerar y listo. Pero para muchos conductores, eso también significa perder parte del placer al volante.
Aquí es donde Toyota y Subaru han decidido, una vez más, nadar a contracorriente. Ambas marcas llevan tiempo desarrollando sistemas que simulan una caja manual completa en coches eléctricos: palanca con patrón en H, pedal de embrague y un comportamiento programado para que el coche se conduzca como uno de combustión… aunque mecánicamente no exista ninguna caja de cambios real. Y ahora, hay avances interesantes.
Un manual que no existe, pero se siente
La idea no es nueva, pero sí cada vez más refinada. Toyota y Lexus llevan tiempo experimentando con esta tecnología y ya en 2022 mostraron un Lexus UX 300e con cambio manual simulado. Medios como Evo o InsideEVs pudieron conducirlo entonces y coincidieron en algo clave: la experiencia resultaba sorprendentemente auténtica.
Patrick George, entonces redactor de Jalopnik, describió cómo el prototipo “se sentía como un manual real” hasta el punto de “olvidar durante unos instantes que estaba al volante de un coche eléctrico”. La clave está en el software.
El sistema limita el par del motor eléctrico según la “marcha” seleccionada y la velocidad, reproduce un régimen de giro virtual con sonidos coherentes, e incluso impide acelerar más allá de cierto punto si no “subes de marcha”. No ganas rendimiento, pero sí sensaciones.
Subaru va un paso más allá (y te deja calar el coche)
La aportación más reciente a esta curiosa carrera llega ahora desde Subaru. Una patente detectada por CarBuzz describe un sistema aún más purista: palanca, embrague y sensores sin conexión mecánica, pero con funciones que imitan incluso los aspectos menos amables del manual. El coche puede “calarse” si sueltas el embrague de golpe y exige pisarlo a fondo para arrancar, como en un coche tradicional.
Todo es artificial, claro, pero deliberadamente así. Subaru incluso plantea que el sistema arranque siempre en modo manual, obligando al conductor a interactuar con el embrague desde el primer momento. No es práctico en un eléctrico, pero sí coherente con la experiencia que busca recrear.
No están solos: el manual simulado ya es tendencia
Toyota y Subaru no son los únicos explorando esta vía. Hyundai y Kia ya han popularizado marchas simuladas en deportivos eléctricos como el Hyundai Ioniq 5 N o el Kia EV6 GT, mientras que Genesis prepara algo similar para el Genesis GV60 Magma. Incluso Honda ofrece “marchas” ficticias en el nuevo Honda Prelude. Y Ford también está en ello.
La diferencia es que, hasta ahora, casi todo se resolvía con levas o modos automáticos. Lo que proponen Toyota y Subaru es algo más radical: devolver al conductor los tres pedales y la palanca. En patentes anteriores, Toyota incluso planteaba transmisiones manuales virtuales con hasta 14 marchas seleccionables. No porque sean necesarias (en un eléctrico no lo son) sino porque el sistema no tiene límites físicos.
El conductor podría elegir cuántas relaciones quiere y alternar entre modo manual y conducción eléctrica convencional con solo pulsar un botón. Es la gran ventaja de este planteamiento: si te cansas o entras en tráfico denso, desconectas el modo manual y vuelves a la suavidad típica de un eléctrico. Dos coches en uno.
¿Por qué complicarse la vida así?
Desde el punto de vista técnico, no tiene sentido. Un eléctrico funciona mejor sin marchas, igual que un Porsche Taycan sólo necesita dos relaciones para optimizar prestaciones. Pero esto va de emociones. Akio Toyoda, presidente de Toyota, lo ha dicho en varias ocasiones: los coches no pueden convertirse en máquinas aburridas. Este tipo de soluciones buscan mantener viva la conexión emocional con la conducción, especialmente para quienes han crecido disfrutando de un cambio manual.
Puede que el cambio manual desaparezca tal y como lo conocemos, pero Toyota y Subaru están demostrando que la experiencia puede sobrevivir, aunque sea en forma de software. Y si el futuro del coche eléctrico pasa por recuperar parte del disfrute perdido, quizá no sea tan mala idea que, aunque el embrague no vaya a ninguna parte, nos siga haciendo sonreír.
Imágenes | Toyota, U.S. Patent and Trademark Office, Subaru
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