
El Bugatti Destrier redefine por completo el Bugatti Bolide de pista, sus 1600 CV son casi un detalle secundario.
Bugatti retiró oficialmente el motor W16 con el Mistral, el último cabriolet de la era Chiron. Pero la marca de Molsheim nunca prometió que el motor desaparecería del todo.
Para los clientes dispuestos a pagar cifras de ocho dígitos por una pieza única, Bugatti mantiene abierto el Programme Solitaire, el taller de encargos irrepetibles donde las reglas de producción en serie no se aplican. Ahí acaba de nacer el Bugatti Destrier (destrero o corcel, en castellano).
Del circuito al césped de los concursos
Es la tercera creación de ese programa, después del Brouillard y del F.K.P. Hommage, el homenaje al Veyron con un reloj Audemars Piguet de 400.000 dólares incrustado en el salpicadero. A diferencia de esos dos, que partían del chasis de calle del Chiron, el Destrier toma como base el monocasco de fibra de carbono del Bolide, el hiperdeportivo de circuito limitado a 40 unidades.
Como casi siempre en Bugatti hay una referencia a la historia de la marca. Y el Destrier no es ninguna excepción. El chasis del Type 57 dio lugar, en los años treinta, tanto al Type 57G "Tank" que ganó Le Mans en 1937 y 1939 como al Type 57SC Atlantic, considerado por muchos el coche más bello jamás construido. El Bolide y el Destrier reproducen esa misma dualidad casi noventa años después.
Bajo la carrocería, el Destrier conserva íntegro el corazón del Bolide, el W16 de 8.0 litros con cuatro turbos que entrega 1.600 CV. Bugatti no ha publicado cifras de rendimiento, pero con ese bloque y un peso previsiblemente inferior al del Chiron, el 0 a 100 km/h no debería alejarse demasiado de los 2,2 segundos del Bolide.
Lo relevante, sin embargo, no es la potencia. Frank Heyl, jefe de diseño de Bugatti, ha explicado que el objetivo era liberar las proporciones del Bolide de su obsesión por la carga aerodinámica y dejarlas hablar como pura escultura. El resultado es el Bugatti más bajo jamás fabricado, apenas un metro de altura, por debajo incluso de un Ford GT40.
Las llantas, de 20 pulgadas delante y 21 detrás, sustituyen a las 18 pulgadas del Bolide y acentúan una postura que Bugatti compara con la de un caballo de batalla a punto de embestir, de ahí el nombre Destrier.
El interior abandona los botones de parada de emergencia y extintor del Bolide en favor de un ambiente de lujo clásico, con cuero color tabaco, alcántara y costuras en hilo de cobre, que sin embargo no se libra de sus pantallas. La parrilla de herradura es más ancha que en el Bolide, y en la zaga aparece un alerón integrado que recuerda al del Chiron Profilée.
Bugatti no ha revelado ni el precio ni la identidad del propietario, un coleccionista privado que trabajó directamente con el equipo de diseño de Molsheim. Los precedentes del Programme Solitaire sitúan la cifra por encima de los 20 millones de dólares.
Como el Bolide, el Destrier nace pensado para circuito o para el césped de un concurso de elegancia, aunque el precedente de Lanzante, que homologó un Bolide para uso en carretera, deja la puerta abierta a una conversión similar si el propietario lo solicita.
El debut público será el 16 de agosto en el concurso de elegancia de Pebble Beach, durante la Monterey Car Week. Heyl no ha ocultado sus expectativas para la pieza. "Creo que el Destrier seguirá presente en los céspedes de los concursos de elegancia dentro de 50 años", ha declarado.
Imágenes | Bugatti
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