Se lo compró sin tener carnet y tras reventar la carrocería filmando en Almería decidió vestirlo de caravana gitana. "¡Cerdo! ¿Cómo te atreves a hacerle eso a un Rolls-Royce?"
El coche más icónico asociado a The Beatles posiblemente sea el Rolls-Royce Phantom tuneado de John Lennon, que decoró como si de una caravana romaní se tratara. Una bravata que no fue precisamente bien acogida por la sobria sociedad británica en general y Rolls-Royce en particular: lo consideraron una ofensa a este lujoso icono de Reino Unido, símbolo de estatus.
No en vano, el Phantom era el coche por excelencia de la Familia Real Británica. Una curiosa foto del de Liverpool que ha rondado por Twitter, ahora X, nos da una idea de cómo se tomó Lennon esas críticas: simuló ser atropellado por su blasfemo, y único, Rolls.
"Es como pintar un graffiti en el Palacio de Buckingham"
Fue en diciembre de 1964 cuando el bueno de John Lennon decidió premiarse tras el éxito de 'A Hard Day's Night' con un Rolls-Royce Phantom V. La compra de este lujoso automóvil, considerado el más prestigioso de la historia y asociado a la realeza, ya fue de por sí una provocación. Un músico ídolo de veinteañeras con el mismo coche que la mismísima reina Isabel, cómo se atrevía.
En aquel entonces Lennon no tenía ni carnet de conducir, pero aquello no fue impedimento para hacerse con una montura de semejante pedigrí. Por ello contrató a un chófer, Les Anthony, que también fue su guardaespaldas.
Un Rolls único y carísimo. Ya desde su encargo, Lennon exigió que su Rolls-Royce Phantom V fuera único: pidió a la firma británica que vistiera en riguroso negro, tanto por fuera como por dentro. Rolls-Royce claudicó a medias: la carrocería la pintó en negro mate y todo el interior iba tapizado en cuero en esta tonalidad, pero mantuvo la parrilla y el Spirit of Ecstasy en cromado brillante. La marca se negó al sacrilegio de pintarlos en negro también.
Por lo demás, era un Phantom V en toda regla, con más de 2 toneladas y 3,6 m de largo, que cobraba vida gracias a un V8 de 6.2 litros. Entre sus bondades a todo lujo disponía de un mueble bar con adornos de madera noble o un televisor. El beatle pagó 11.000 libras esterlinas de la época, lo que hoy sería el equivalente al cambio a más de 300.000 euros.
Solo un año después de tenerlo en propiedad, Lennon empezó a añadir modificaciones. Un asiento trasero que se convertía en cama de matrimonio, ceniceros en los apoyabrazos o un tocadiscos Phillips especialmente diseñado para que la aguja no saltara cuando el coche iba en marcha.
Vestido de caravana gitana. La conversión que enfadó a tantos llegó en 1967. Lennon se llevó su Rolls al rodaje de 'Cómo gané la guerra' en España para moverse cómodamente en la parte trasera mientras Les Anthony iba a los mandos. Las carreteras almerienses no estaban en el mejor estado, así que la pintura de la carrocería del Phantom V acabó rayada por la grava y la arena. Lennon decidió entonces darle un toque psicodélico a su montura real.
En aquellos años el músico y compositor se había comprado una caravana gitana con una llamativa decoración. La tenía en su casa de Weybridge. Se señala que aconsejado por la artista disruptiva Marijke Koger, decidió llevar esa impronta a la carrocería de su Rolls-Royce Phantom V.
El beatle encargó el trabajo a JP Fallon Ltd: la antes negra y sobria carrocería paso a vestir en un llamativo amarillo, con coloridos motivos florales en espiral en tonalidades como naranja, verde o azul y símbolos del zodiaco en el techo. Tarea de la que se encargo Steve Weaver. Lennon tendría un Rolls, pero no iba a plegarse a lo establecido por la estirada sociedad inglesa.
"¿Cómo te atreves a hacerle eso a un Rolls?". La fanfarronada de Lennon no sentó bien. El músico británico recibió muchas críticas por el Phantom personalizado, que mostró unos días antes del lanzamiento de 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band'. La revista Rolling Stone lo describió como "híbrido espeluznante de flores y zodíacos romaníes". Ese mismo verano, circulando por Piccadilly en Londres, Lennon comentó que le asaltó una indignada señora: "¡Cerdo! ¿Cómo te atreves a hacerle eso a un Rolls-Royce?", le grito antes de liarse a paraguazos contra el coche.
Años después, Giles Taylor, ex director de diseño de Rolls-Royce señaló que tampoco fue del agrado de la marca británica. "Es como pintar un grafiti en el Palacio de Buckingham. Estás atacando la esencia de la elegancia, la cortesía y los buenos modales británicos".
Performance provocativa. Lennon, junto a su pareja Yoko Ono, a menudo utilizó la fotografía como provocación. Y el Phantom no fue una excepción. Según detalla este tuit, el británico se fotografió como si el Rolls lo hubiera atropellado. Se entiende como respuesta al aluvión de furibundas críticas de prensa y sociedad.
Una imagen de cargado significado contracultural como lo fue el mismo coche, o años más tarde las famosas fotos posando desnudo junto a Ono en su apartamento de En de Montagu Square, en Londres. Ya entonces su impronta era la icónica hippie, con el pelo largo y las redondas gafas.
Hoy, un orgullo para Rolls-Royce. El Phantom de Lennon fue años más tarde una "blasfemia" millonaria y de la que ahora Rolls-Royce saca pecho. Se subastó en 1985 por 2,29 millones de dólares, lo que supuso una cifra récord para el coche de una estrella del rock. Hoy, ya no está visto con tan malos ojos: está bajo el cuidado del Museo Real de Columbia Británica en Victoria (Canadá), donde se exhibe. La propia Rolls ha recurrido a él para muestras históricas, como la exposición "The Great Eight Phantoms" con la que la marca británica celebró los 50 años de 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band'.
Imágenes | Classic Rocks in Pics en X, Royal BC Museum, Rolls Royce,
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