
Cuando Bentley pasaba por un momento financiero delicado, la familia real de Brunéi decidió encargarles decenas de coches únicos y personalizados
Da igual en qué colección de coches pienses: ninguna es tan bestia como la de la familia real de Brunéi. Nunca ha quedado claro por qué modelos está formada exactamente, pero se dice que podría tener más de 7.000 coches.
Los Bentley tienen un gran protagonismo dentro de esa colección, de hecho, la marca británica se salvó de la quiebra en los años 90 gracias a los coches que vendieron a esta familia.
Cuando los gustos de una familia real convirtieron a Bentley en un laboratorio de caprichos
Cualquier aficionado al mundo del motor sabe que la mejor colección de coches del mundo es la de la familia real de Brunéi. Habitualmente, se atribuye esta colección al Sultán de Brunéi, Hassanal Bolkiah, pero lo cierto es que la mayoría de modelos que la forman han sido comprados por su hermano, el príncipe Jefri Bolkiah.
No se sabe cuántos coches tiene esta colección, pero se dice que son más de 7.000 y la mayoría son modelos únicos (one-off). Entre estos últimos hay centenares de Bentley y es probable que muchos ni siquiera te suenen: Bentley Dominator, Bentley Java, Bentley Camelot, Bentley Phoenix o Bentley Rapier.
Bentley
Fueron coches únicos encargados directamente a Bentley por esta familia. Podían permitírselo, les encantaba Bentley y a Bentley le encantaba ser una de las marcas favoritas de esta Casa Real. Imagina hasta qué punto fue buena la relación entre esta familia y el fabricante británico que los de Crewe se salvaron de la quiebra gracias a ellos.
En los años 90, Bentley pertenecía a Rolls-Royce Motor Cars, propiedad del grupo Vickers, y lo cierto es que su situación financiera no era nada buena. No es que fuese a cerrar de un día para otro, pero necesitaba liquidez para desarrollar nuevos modelos y para ser viable a nivel empresarial.
La mayor parte de esa liquidez que necesitaba Bentley en ese momento salió de las cuentas de la familia real de Brunéi. Para entonces, Jefri ya era un cliente especialmente importante para Bentley y Rolls-Royce, pero lo fue todavía más cuando decidió multiplicar los encargos a la fábrica de Crewe.
Bentley
Compró tantos coches a Bentley en esa época que se convirtió en el salvador de la marca. Se hacía con entre 70 y 75 coches cada año y las operaciones eran redondas para Bentley porque Jefri parecía obsesionado con los coches únicos y con las configuraciones personalizadas, modelos que dejaban un gran margen de beneficio al fabricante inglés porque los vendía a un precio tres o cuatro veces superior al de sus coches convencionales.
No es que comprase Bentley, como cualquier aficionado a la marca, es que encargaba coches que Bentley no fabricaba. El Bentley Dominator es el más conocido de estos modelos: fue el primer SUV de la firma inglesa, mucho antes de que se lanzase el Bentley Bentayga.
La familia real de Brunéi pidió un Bentley 4x4 de lujo y como se gastaba tanto dinero en la marca en esa época, los de Crewe se las apañaron para hacerlo, a pesar de no tener un 4x4 en su catálogo. Se construyó sobre una plataforma de Range Rover y se hicieron seis unidades, todas ellas para esta familia. Se dice que cada Dominator costó 1,5 millones de libras.
Bentley
Otro de estos Bentley únicos fue el Java. Bentley lo presentó como concept en el Salón de Ginebra de 1994, sin intenciones de llevarlo a producción. La familia real de Brunéi lo vio y se lo encargó a Bentley, por lo que se acabó fabricando: se hicieron 18 unidades, seis coupés, seis descapotables y seis con carrocería familiar.
Para que te hagas una idea, solo Jefri se gastaba alrededor de 150 millones de libras anuales solo en Bentley. Entre él y su hijo Abdul Hakeem, acumularon más de 650 coches de la marca a finales de los años 90, pero también hubo encargos para el Sultán de Brunéi y para otros miembros de la familia real.
Gracias a ello, Rolls-Royce Motor Cars llegó a obtener una rentabilidad cercana al 10% y consiguió liquidez para desarrollar nuevos modelos, como el Bentley Arnage. Después llegó el Grupo Volkswagen, compró Bentley por unos 430 millones de libras a finales de los años 90, y el resto, como suele decirse, es historia. Por su parte, Rolls-Royce continuó su historia bajo el paraguas del Grupo BMW.
Imágenes | Wikipedia (Chin Yu Chu) e Instagram (@brunei_cars_2001)
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