El primer permiso de conducir de la historia, cuando el gran duque de Baden tuvo que proteger a Karl Benz de sus airados vecinos

El primer permiso de conducir de la historia no fue expedido tras un examen que permitiera a la Administración evaluar los conocimientos, aptitudes y actitudes sobre circulación de vehículos que pudiera tener el que fue declarado primer conductor, legalmente hablando. Tampoco se tuvo en cuenta la eficiencia del estilo de conducción de aquel aspirante a conductor legal que ya conducía de facto antes de tener permiso para hacerlo.

De hecho, los habitantes del Gran Ducado de Baden estaban hasta las narices de los ruidos y humos que expulsaba aquel automóvil con el que Karl Benz y Bertha Benz se paseaban por las calles de Mannheim para fastidio de sus vecinos. Paradójicamente, Mannheim se convertiría, con los años, en la tercera ciudad del actual estado de Baden-Württemberg, cuya capital es la ciudad de Stuttgart, un icono de la automoción.

Pero corría el año 1887, Stuttgart aún no era la meca de Mercedes y Porsche tal y como la conocemos hoy, y el stuttgartense Robert Bosch justo acababa de abrir su Taller de mecánica de precisión e ingeniería eléctrica. Lo de las bujías llegaría bastante después y, con ellas, la chispa que necesitaba el mundo del automóvil para explotar y conquistar a la población.

Karl Benz obtuvo el primer permiso de conducir... por 'enchufe' con el gran duque de Baden

Así que, para templar los ánimos de los habitantes de Baden, tuvo que mediar el jefe máximo de aquel Estado histórico alemán, Federico I, erigido en promotor de la tecnología que permitiría el avance de la automoción en Alemania, y expedir un documento al inventor del coche con motor de combustión para autorizarle a realizar sus pruebas en aquellas vías abiertas al tráfico... de caballos.

Friedrich Wilhelm Ludwig von Baden, o Federico Guillermo Luis de Baden (más conocido por su sobrenombre artístico: gran duque de Baden Federico I), estampó así su firma sobre un manuscrito, un documento con aspecto de salvoconducto y de muy difícil lectura que se considera el primer permiso de conducir del mundo, una autorización administrativa expedida a nombre de Karl Benz.

Un año antes, en 1886, Karl Benz había presentado su Benz Patent-Motorwagen, el coche a motor patentado por Benz que marcó el inicio de toda una era. Lo fabricó en 1885 gracias a la financiación aportada por Bertha Benz, y en cuestión de siete años produjo unas 25 unidades. La automoción llamaba a la puerta, y era cuestión de tiempo que se popularizara.

Por su parte, a Federico I se le considera un liberal y un gran defensor de la monarquía constitucional. Bajo su mandato se llevaron a cabo muchas reformas que marcarían tendencias en Baden. Por ejemplo, el matrimonio civil, la educación bajo control estatal y la elección directa por votación en el Parlamento de Baden.

También bajo el gobierno del gran duque de Baden, Mannheim se industrializó de forma decisiva, gracias a la ampliación de las vías navegables y de la red ferroviaria, que permitirían que esa región alemana desarrollase sus actividades para convertirse en parte del actual motor de Europa.

Sumada una cosa a la otra, la maniobra de Karl Benz asombrando y molestando a sus vecinos, y la claridad de ideas de Federico I, apoyando a Benz en su conquista de calles, caminos y carreteras, fueron cruciales para desarrollar la automoción en Alemania y, por extensión, en Europa.

España, el primer país en legislar de forma unificada sobre los permisos de conducir

Permiso de conducir de España, expedido al amparo de la ley promulgada en el año 1900.

En 1893, según explica Chris Carter en Money Week, el jefe de Policía de París Louis Lépine decidió que la ciudad del Sena necesitaba conductores instruidos en el manejo de vehículos, además de ciertas normas de circulación, con velocidades máximas de 20 km/h en caminos rurales y de 12 km/h en áreas edificadas.

Nacieron así las primeras ordenanzas sobre circulación en Francia y, con ellas, Le certificat de capacité de conduit d’un véhicule à moteur, reconocido como tal dentro de la Ordenanza de la Policía de París. Para obtener Le certificat, se exigía una prueba de manejo, algo insólito hasta la fecha.

En el primer examen de conducir de que se tiene constancia, los aspirantes a manejar legalmente un vehículo provisto de motor por París debían demostrar que podían alejarse con él, girar, detenerse y tener una vaga idea acerca de averías mecánicas que pudieran sucederle al automóvil.

España fue el primer país en legislar sobre el permiso de conducir de manera uniforme. El 20 de septiembre de 1900, la Gaceta de Madrid publicó un Real Decreto firmado por la Reina María Cristina que exigía a automóviles y automovilistas una serie de documentos para circular por vías abiertas al tráfico. En lo relativo al conductor, decía así su artículo 11:

El conductor de un automóvil por las carreteras estará obligado á presentar su permiso y el documento que acredite la habilitación del vehículo para circular, siempre que lo reclamen las Autoridades i funcionarios competentes, ó sus agentes y delegados, como Ingenieros, Ayudantes, Sobrestantes, Capataces y Camineros afectos al servicio de las respectivas carreteras.

También establecía castigos para quienes cometieran infracciones, según se lee en los artículos 20 y 21:

El conductor que en el transcurso de un año infringiere dos veces las prescripciones reglamentarias en lo que hace referencia á sus deberes, podrá ser privado de su permiso para conducir automóviles.

Las contravenciones á lo dispuesto en este reglamento que no tengan señalada pena especial, quedarán sometidas á la acción de los Tribunales de justicia.

Actual permiso de conducir de Bélgica. Foto: M. Deneckere

En 1903, Reino Unido y Prusia introdujeron sus primeros permisos de conducir como documentos oficiales que se obtenían tras un examen. En Reino Unido el conductor debía moverse a una velocidad máxima de 20 mph (32 km/h), mientras que en el Reino de Prusia era la Dampfkesselüberwachungsverein, la asociación de inspectores de máquinas de vapor, quien evaluaba a los conductores de automóviles. En 1910, la iniciativa de Prusia se extendió a todo el Imperio alemán, se estandarizaron los exámenes y se marcó un temario oficial que debían conocer los futuros conductores.

También en 1903, Massachusetts y Missouri se convirtieron en los primeros estados de EEUU en exigir un permiso de conducir, aunque sin un examen hasta 1907, año en que Massachusetts instauró una prueba para chóferes profesionales. Coincidiendo con la irrupción del Ford Model T en 1908, Rhode Island fue el primer estado de EEUU en exigir tanto un examen como un permiso de conducir. Y hablando del coche de Ford, su estado, Michigan, comenzó a expedir permisos de conducir en 1919.

El último país de Europa en introducir un examen de conducir fue Bélgica, tal y como recogen Claudia Campolo, Antonella Molinaro y Riccardo Scopigno en el libro Vehicular ad hoc Networks: Standards, Solutions, and Research. Y es que, hasta el año 1977, cualquier belga podía conducir vehículos automóviles por vías abiertas al tráfico sin más requisito previo que una declaración jurada.

Vehicular ad hoc Networks: Standards, Solutions, and Research

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