
"Las marcas van en la dirección equivocada con las pantallas táctiles"
Las pantallas siguen inundando los interiores de los coches nuevos, las hay que se extienden por todo el salpicadero: hola, MBUX Hyperscreen de Mercedes. Por estar, están hasta en el lado del copiloto o en túnel central, muy de las marcas premium. Además, hay casos flagrantes con interiores sin apenas botones y que obligan a ir a la pantalla para ajustar los modos de conducción, teniendo que hacer varios clics.
Un estudio hace cuatro años que analizaba la interfaz hombre-máquina en una docena de modelos demostró que el coche más seguro fue el único que no tenía pantalla. Los mismos autores han repetido el estudio con 11 coches actuales, realizando la mismas pruebas y aplicando idéntica metodología. Los resultados han sido aún peores: de nada han servido los esfuerzos de las marcas en mejorar los displays y su manejo.
"Las marcas van en la dirección equivocada con las pantallas táctiles"
La prestigiosa revista sueca Vi Bilägare, conocida por sus test de seguridad y ergonomía, ha repetido con idéntica metodología la prueba que ya hizo en 2022, con 10 coches nuevos, todos estrenados este 2026 o en 2025, añadiendo un coche de hace una década: un Volvo V60 de 2016, que también tenía pantalla.
De nuevo, pusieron a varios conductores al volante de los coches analizados en el Aeródromo de Lunda, cerca de Uppsala. La prueba se realizó circulando a 110 km/h en línea recta y se pedía a los automovilistas que realizaran varias operaciones sencillas mientras conducían:
- Poner la calefacción de los asientos, ajustar la temperatura del climatizador, y activar la función de desempañado del parabrisas,
- Encender la radio y cambiar de emisora
- Reiniciar el cuentakilómetros parcial
- Ajustar la iluminación del cuadro de instrumentos y apagar el display central.
En cada coche analizado, midieron el tiempo y la distancia recorrida mientras se realizaban estar tareas, cada una por separado. Y luego se han comparado con los resultados de la prueba realizada en 2022 en la que se pidieron estas mismas tareas, en ese mismo aeródromo y a idéntica velocidad y medición. La conclusión de Vi Bilägare ha sido meridiana: "Las pantallas van en la dirección equivocada".
Peor que hace cuatro años: más de 800 m de media sin mirar la carretera
La distancia media recorrida realizando estas funciones en la prueba de este año se fijó en 813 metros, mientras que en la de 2022 fue de 756 metros: casi 60 metros más. Desde Vi Bilägare señalan que los coches nuevos exigieron cerca de dos segundos más para completar estos ajustes que solemos hacer mientras conducimos. Dos segundos en autopista supone recorrer no pocos metros sin mirar lo que tenemos delante teniendo que navegar por menús buscando la función o el icono correspondiente.
Como detallan desde Vi Bilägare, la comparación con el análisis de 2022 es esencial, pues son cuatro años en los que las marcas han tenido tiempo para mejorar sus interfaces y mandos. Y si bien las pantallas actuales son más grandes, más nítidas, más rápidas o están mejor posicionadas en el puesto de conducción respecto a las de hace unos años, los resultados han sido peores: las nuevas distraen aún más que las de hace cuatro años.
Esto tiene mucho que ver con la tendencia general a integrar cada vez más funciones en la pantalla eliminando los botones físicos que se pueden manejar al tacto. Sirve de ejemplo el cuentakilómetros parcial, algo que en coches de hace diez años se hacía con un simple botón en la instrumentación.
Casi cuatro veces más metros distraídos que en un coche de hace 20 años
Esta involución se aprecia sobre todo en el nuevo Mercedes-Benz CLA: esta berlina equipa el último sistema operativo de la marca, y en la prueba los conductores invirtieron 35 segundos de interacción con la pantalla para activar estas funciones, lo que supone 15 segundos más que en el Mercedes GLB analizado en 2022. Además el diplay tardó 19 segundos más en responder tras volver a encenderla.
Mientras, Volvo sí ha conseguido mejorar respecto a modelos anteriores: el Volvo XC60 fue el coche que menos metros recorrió realizando estas tareas (485 m), mientras que en el Volvo V60 de 2016 se hizo en 863 metros. No obstante, en comparación con el Volvo C40 de la prueba de hace cuatro años necesitó 68 metros más.
En todo caso, en comparación con un coche de hace 20 años suspenden todos los nuevos: el Volvo V70 de 2005 analizado en la anterior prueba, sin pantalla ninguna, recorrió solo 300 m mientras los conductores realizaban las tareas requeridas. El Mazda CX-60, el que peor nota sacó en la prueba, necesitó 1.137 metros: casi cuatro veces más distancia.
Imágenes | Niklas Carle/Vi Bilägare
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