Nueva York sufre demasiados atropellos mortales por culpa de los SUV. La solución política: que sean más seguros (y más caros)

El Estado de Nueva York, Estados Unidos, reconoce que tiene un problema de seguridad vial y considera que los coches grandes son especialmente peligrosos para los peatones, ciclistas y otros usuarios vulnerables de la vía.

¿La solución? Hacer obligatorios ciertos sistemas de asistencia a la conducción para los vehículos de mayor tamaño. Al menos es lo que propone un proyecto de ley presentado en el Senado hace unos días.

Los números no engañan

Una vez más, este tipo de vehículos están siendo cuestionados porque resultan más inseguros en caso de accidente, especialmente si se trata de un atropello.

Y es que no es la primera vez que se pone el foco en los SUV. Incluso hay estudios que sugieren que son más letales para los peatones que los coches, como el de la IIHS (Insurance Institute for Highway Safety), el organismo americano equivalente al Euro NCAP europeo.

Ahora, los SUV vuelven a ponerse en entredicho por ser inseguros y peligrosos para los peatones. En Nueva York llevan un par de años batiendo récords de muertes relacionadas con el tráfico; en 2020 fallecieron 243 personas por accidentes o atropellos y en 2021 el número ascendió a 270.

Son cifras muy elevadas, incluso para una población con más de 20 millones de habitantes (contando el área metropolitana), pero el Senado del Estado de Nueva York considera que se pueden reducir.

Hace unos días, el senador Brad Hoylman presentó un proyecto de ley que tiene como objetivo poner freno a los accidentes de tráfico. Por lo menos a una buena parte de ellos.

En principio, el proyecto está dirigido a los vehículos grandes; según Hoylman, son los que más siniestros producen por culpa de su tamaño, especialmente los SUV y todoterrenos.

¿En qué consiste el proyecto de Hoylman? Pues bien, lo que propone es incrementar, por ley, el número de sistemas de asistencia a la conducción que tienen que llevar de serie los coches grandes.

El objetivo es que ciertos vehículos incorporen de fábrica, a partir de enero de 2024, elementos como el sistema de mantenimiento de carril, el aviso de ángulo muerto o el sistema de detección de fatiga y distracciones.

También pone el foco en el ISA, el asistente de velocidad inteligente, un sistema que adapta la velocidad del vehículo automáticamente a los límites de velocidad de cada vía, aunque puede desconectarse.

En Europa, el ISA será obligatorio a partir de 2024 y se sumará al resto de ADAS (siglas en inglés de Advanced Driver Assistance Systems) que son obligatorios desde este año.

En Estados Unidos, sin embargo, son opcionales y solo los equipan de serie los modelos de alta gama. Por supuesto,  incorporarlos en la dotación de fábrica incrementaría el precio de los coches y lo acabarían pagando los clientes.

Con toda la razón, Hoylman asegura que todos los asistentes obligatorios podrían evitar que se produzcan muchos siniestros y, en caso de que tengan lugar, reducir las muertes por accidentes de tráfico en un 20%. Especialmente en los coches grandes.

Según Hoylman, en esta clase de automóviles la visibilidad es peor y hay más puntos ciegos por culpa de sus dimensiones, por lo que son más peligrosos para los ciclistas, peatones y otros usuarios de la vía. Cuanto más grande es el vehículo, mayor es el ángulo muerto.

Sin embargo, hay algo que resulta extraño en la propuesta que ha llegado al Senado de Nueva York. El proyecto de ley afectaría a los vehículos de más de 3.000 libras, es decir, a los que pesen más de 1.360 kg. Hoylman, por tanto, considera que un vehículo grande es cualquiera que pese más que eso.

Teniendo en cuenta que estamos hablando de Estados Unidos y que su parque automovilístico es totalmente distinto al nuestro, esta ley no solo se aplicaría a los SUV y todoterrenos a los que se refiere Hoylman, sino a la gran mayoría de los coches que circulan por Nueva York.

Casi cualquier modelo actual que no sea un urbano, un utilitario o un compacto sobrepasa esos 1.360 kg. Quizá Hoylman debería revisar el peso mínimo que ha propuesto para que su razonamiento en contra de los SUV tenga más sentido.

Una cuestión de competencias

Sea como sea, según señala el medio Streets Blog, es poco probable que esta ley salga adelante porque en Estados Unidos las competencias para regular los estándares de seguridad de los vehículos son cosa del gobierno federal y no de los locales.

Esto significa que el Estado de Nueva York no tendría jurisdicción para aplicar esta ley y debería ser la NHTSA (siglas de Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras) la que ponga en marcha este tipo de reformas. Las emisiones, eso sí, funcionan de otra forma, por eso en California son más estrictos que en otros estados.

Salga adelante o no la propuesta de ley que ha llegado al Senado de Nueva York, la polémica vuelve a estar servida a costa de los SUV. Y esta vez no es porque sean más contaminantes, sino porque son más inseguros. A pesar de que las ventas de este tipo de coches no dejan de crecer, su demonización continúa.

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