El accidente de Adamuz nos hace preguntarnos de nuevo por qué los trenes no llevan cinturones de seguridad. La respuesta da miedo: utilizarlos sería aún peor

Los coches y los aviones tienen cinturones de seguridad, pero no los trenes. Y son más seguros así

Daniel Murias

Un tren de alta velocidad Iryo descarriló y chocó contra un Alvia que venía por una vía paralela. Es el peor accidente ferroviario ocurrido en España desde 2013 y el accidente de Angrois. Ha causado la muerte de 39 personas. Después del accidente, cuyas causas exactas no se conocerán antes de un año, al menos, resurge la pregunta de por qué los trenes no tienen cinturones de seguridad.

Los coches llevan cinturones de seguridad, los autobuses también y hasta en los aviones el cinturón de seguridad es obligatorio. Entonces, ¿por qué no los trenes?

Un tren no se mueve como un coche o un avión

Algunas veces se ha hablado de que no se instalan porque los accidentes de trenes, aunque devastadores, son raros. “Un estudio de la Comisión Europea de 2019 sugiere que el riesgo de muerte para un pasajero de tren dentro de la UE es de alrededor de 0,09 muertes por cada mil millones de kilómetros recorridos en tren”, explica el Consejo de Seguridad Ferroviaria, “casi un tercio del riesgo para los pasajeros de autobuses y autocares y alrededor de 28 veces menos que para los ocupantes de automóviles”. 

Vale, pero lo mismo se puede decir de los aviones. El avión es estadísticamente el transporte más seguro del mundo, y con diferencia, y sin embargo, todos equipan cinturones de seguridad. Pero el hecho de que los cinturones de seguridad hagan que los coches y los aviones sean más seguros no significa que hagan lo mismo con los trenes, que están construidos de forma diferente, se mueven de forma diferente y, lo que es más importante, sientan a sus pasajeros de forma diferente.

De entrada, todo está pensado para que los trenes no puedan colisionar. Los trenes, por su propia naturaleza, están llevados a menudo compartir las vías con otras decenas de trenes al mismo tiempo, especialmente cuando hablamos de vías únicas, están pensados para no entrar en contacto con otros trenes, en principio. Desde los sistemas de cantones hasta los sistemas de seguridad que, por ejemplo, limitan la velocidad de los trenes. 

Un cantón es un sector o tramo de vía férrea que solo puede ser ocupado por un tren a la vez, delimitado por puntos de bloqueo (señales en la vía y en cabina) para garantizar la seguridad y controlar la circulación. 

Otros sistemas, como el sencillo del “hombre muerto” (que exige al maquinista accionar repetidamente un pedal o botón para demostrar que está consciente y al mando, activando un frenado de emergencia si no detecta actividad humana) hasta el más complejo ETCS, el European Train Control System. Se trata de un sistema de estándar europeo que da información en cabina única y que permite supervisar que se cumplen las condiciones de circulación. 

Por ejemplo, el ETCS de nivel 1 es un sistema de transmisión puntual y supervisión continua que usa balizas en puntos determinados para transmitir información mientras que el equipo embarcado supervisa continuamente que se cumplen las condiciones indicadas por las balizas. Con este sistema se puede circular hasta 300 km/h. Existen otros niveles que permiten circulaciones a más velocidades.

Con cinturón de seguridad, aumentarían drásticamente las víctimas

Así, todo está hecho para que no ocurran accidentes. Pero cuando ocurren, un cinturón de seguridad podría incluso provocar más víctimas que salvar vidas.

En un coche o un autobús, los cinturones están ahí para protegernos en caso de desaceleración brutal, como chocar contra un obstáculo u otro vehículo. En el caso de los aviones se usa para evitar golpes en caso de fuertes turbulencias o de maniobras bruscas en las fases de despegue y aterrizaje. Situaciones que no se dan por la propia naturaleza del ferrocarril.

Un estudio realizado por el Rail Safety and Standards Board británico (equivalente al CIAF español encargado de investigar este y otros accidentes), basado en las circunstancias de siete accidentes graves, concluyó que el uso de cinturones de seguridad conduciría a una situación más desfavorable para la seguridad de los viajeros que la actual en Gran Bretaña. 

El estudio, de cinco años de duración, analizó seis accidentes ferroviarios graves y examinó el uso de cinturones de seguridad de dos puntos, tipo avión, o cinturones de tres puntos, como en nuestros coches.

“Las lesiones sufridas por los pasajeros que optaron por llevar cinturones de seguridad mejoraron sustancialmente. Sin embargo, se produjo un ligero empeoramiento general de las lesiones sufridas por los pasajeros que decidieron no llevar cinturones de seguridad, ya que estos impactaron contra el asiento modificado (reforzado)”, señala el informe.

El informe mostró que un total de 14 pasajeros murieron en tres accidentes en el Reino Unido por lo que se denomina intrusión estructural, es decir, la pérdida de espacio de supervivencia. 

Si los pasajeros hubieran llevado cinturones de seguridad que los mantuvieran en su sitio, los modelos informáticos mostraron que podrían haber muerto 88 pasajeros. Los investigadores también descubrieron que el riesgo de lesiones en el cuello aumentaba drásticamente con los pasajeros más pequeños al llevar un cinturón.

Imágenes | Álvaro Fernandez Heredia en X, Daniel Schwen, Iryo, State Farm

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