
• Conduje el Renault 11 de rallyes del mítico piloto francés Jean Ragnotti.
• Fue uno de los coches que desfilaron en el Rodosa Collection Day, el mayor evento de Renault y Alpine en la Península Ibérica.
El pasado domingo 31 de mayo se celebró el Rodosa Collection Day, un evento que llegaba a su cuarta edición este año. Se trata de un evento promovido por la familia Rodosa, propietarios de la mayor parte de concesiones de Renault, Dacia y Alpine en el sur de Galicia, y apasionados de la marca del rombo y sus otras marcas derivadas desde los orígenes.
Rodosa dispone de una de las mejores colecciones del mundo de coches Renault, Dacia y Alpine clásicos y de competición, algunos de ellos piezas únicas que ni siquiera el propio Renault Group tiene en sus cuarteles generales en Francia.
Desde hace cuatro, cada año sacan algunos de sus coches de colección para disfrute de los aficionados que desde muchos puntos de España y Portugal peregrinan a Galicia con sus coches de las marcas Renault, Alpine y Dacia para participar en el Rodosa Collection Day.
Este año he tenido el enorme privilegio de conducir durante la exhibición uno de sus coches más preciados, el Renault 11 Turbo Gr.A que fue coche oficial del piloto francés Jean Ragnotti en una experiencia que no olvidaré jamás y que quiero compartir con vosotros.
La historia del Renault 11 Turbo Gr.A
Para entender la historia del coche de rallys que hoy nos ocupa, antes hay que entender la historia del modelo de calle. El Renault 11 fue un modelo de éxito, aunque este no lució lo suficiente porque siempre estuvo a la sombra del éxito de su hermano contemporáneo, el Renault 5.
Tras la prohibición de la categoría de Grupo B por parte de la FIA, donde la firma del rombo participaba con el famoso Renault 5 Maxi Turbo (en la colección de Rodosa reside una unidad muy especial de la que os hablaré en otra ocasión), Renault apostó por el desarrollo de la versión Grupo A de su Renault 11.
Lo hizo bajo la estructura del equipo Renault Elf Philips y con el fiel piloto de la marca Jean Ragnotti como protagonista principal. Durante la temporada 1986 consiguió la victoria en el Tour de Corse y un segundo puesto absoluto en el Rally de Portugal la temporada siguiente.
A nivel mecánico el coche monta bajo el capó un motor 1.4 litros acompañado por un turbo Garret T2 que desarrolla 185 CV a 6.800 RPM y el peso rondaba los 900 kilos. Una máquina de dos ruedas motrices que plantaba cara a los coches de tracción integral como el todopoderoso Lancia Delta Integrale.
Tras su participación en el Campeonato del Mundo de Rallyes, el coche en cuestión pasó a manos de Renault Portugal, que lo utilizó en el campeonato nacional sin conseguir la victoria en el certamen. Años después el coche pasó a manos de un coleccionista luso, que lo dejó tal y como se ve en las fotos.
Una de las joyas de Rodosa Collection
Rodosa guarda algunas de las mejores unidades de coches de las marcas Renault y Alpine tanto de calle como de competición, incluyendo coches de rallys y circuitos. Este Renault 11 Turbo Grupo A llegó a la colección hace algo más de 10 años, y es sin duda una de sus piezas más icónicas.
Durante el Rodosa Collection Day que todos los años se celebra en Galicia, uno de los platos fuertes del evento es la exhibición de coches de competición en un tramo cerrado al tráfico en Nigrán. Este año desfilaron coches tan espectaculares como un Fórmula Renault, el Renault 19 Grupo A a manos del piloto estrella invitada de esta edición, Oriol Gómez, un Renault 5 Turbo, el Alpine A110 que compitió el pasado año en el Campeonato de España de Rallyes y este que hoy nos ocupa, el cual tuve el enorme privilegio de conducir para deleite propio y de los cientos de aficionados que se acercaron a verlos.
Para mí conducir un coche antiguo siempre es un placer, ya que creo que son los coches que más sensaciones transmiten en comparación con los coches nuevos que habitualmente probamos los que nos dedicamos a esto del periodismo de motor. Si además el coche es de competición, lleva los colores originales y hace ruido, la experiencia ya es mayúscula.
Este además está firmado por el propio piloto que lo llevó más rápido, un incombustible Jean Ragnotti que sigue en activo y participando de forma habitual en exhibiciones con coches de la firma del rombo. En las fotos se puede ver el momento exacto en que Ragnotti firmó el coche, tanto en el capó como en el panel interior de la puerta del conductor.
Impresiones al volante del Renault 11 Turbo Gr. A
Lo primero que me gusta, es que al utilizar como base una berlina, el coche es bastante amplio y subirse en el asiento del conductor no es especialmente crítico. Solamente hay que tener un poco de flexibilidad para pasar los pies por encima de las barras anti vuelco laterales y una vez dentro, el espacio es amplio.
Tras haber estado unas horas al sol en la exposición junto a la playa del Rodosa Collection Day, lo cierto es que el coche estaba algo recalentado y el calor dentro era considerable. Por suerte tiene una entrada de aire en el techo, que se abre como se abriría un techo solar practicable.
Aunque el recorrido que íbamos a hacer no permitía sacarle partido a su mecánica ni exprimirlo y sentirlo en curvas (era una recta de apenas 700 metros que se hacía en ambos sentidos), lo cierto es que la experiencia fue muy bonita.
El motor se puso en marcha al primer giro de llave tras haber accionado la bomba de combustible y el contacto. El sonido de motor y el escape de carreras es "de los de antes". Nada tiene que ver con el ruido de los coches actuales, los cuales o están marcados por los filtros anti contaminación o simplemente son carentes de un sonido emocional por culpa de la electrificación.
Los asientos backet con arneses de cinco puntos fijados a la barra de refuerzo trasera que atraviesa la parte posterior el coche vacía, son cómodos y bastante amplios. Recogen lo justo, y sobre todo es en la banqueta donde los soportes laterales nos fijan más al asiento.
En la parte posterior la rueda de repuesto, que va anclada a la zona central de esa trasera hueca, vacía y que hace, como siempre ocurre en estos coches, de caja de resonancia.
He tenido la suerte de llevar varios de los coches de la Rodosa Collection, desde el Renault 5 Turbo hasta el Turbo 2 o el Renault 8 Gordini y todos ellos están en un perfecto estado de mantenimiento, algo que hace la experiencia de conducirlos mucho más agradable.
También era el caso del Renault 11, que a nivel de embrague funcionaba como si fuese nuevo, con una suavidad y recorrido del mismo magnífica. Así es sencillo llevarlo en un régimen algo alto de vueltas como exige un coche así para que realmente su mecánica se desenvuelva bien en un hábitat que no es precisamente la más idónea.
Y es que durante la exhibición, pudimos exprimir en primera y segunda el motor de forma muy breve, pero suficiente para sentir cómo el carácter turbo de la mecánica lo marca todo, con un letargo considerable por debajo de 3.000 RPM que cambia por completo cuando pasas de 4.000 RPM y el turbo empieza a soplar tratando de desbocar el eje delantero.
Fue una experiencia bonita y suficiente para imaginar lo que debían vivir pilotos como Jean Ragnotti y sus contemporáneos corriendo a bordo de estos coches rallyes duros de los de antes, como por ejemplo el Rally Acrópolis, con sus temperaturas altísimas y tramos rotos y pedregosos.
Yo me fui a casa con una sonrisa enorme en la cara, una nueva experiencia al volante de un coche que jamás hubiese imaginado conducir y sobre todo, después de haber disfrutado muchísimo en el Rodosa Collection Day, un evento que demuestra que la pasión por el automóvil sigue más viva que nunca.
Sigue más viva que nunca gracias a iniciativas privadas como esta y a la pasión de las personas que están detrás de estos eventos, y todo ello tiene más mérito en los tiempos actuales en los que algunos desde sus despachos de Bruselas nos imponen un camino que ni ellos mismos entienden por qué se ha elegido para el mundo del automóvil moderno en Europa. ¡Gracias Rodosa!
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