Nissan NV200 Evalia, presentación y prueba en Madrid (parte 1)

Aunque fue presentado en el Salón de Barcelona, la marca japonesa empieza a comercializar desde esta misma semana el Nissan NV200 Evalia, la versión de pasajeros del vehículo comercial que ya conocíamos. Se trata de un vehículo de siete plazas y 4,40 metros de longitud.

En España, podemos optar entre dos motorizaciones, una diesel 1.5 dCi de 110 CV, y una gasolina 1.6 de 110 CV. Aunque trataremos esto con más detenimiento en la siguiente parte, os adelanto que aunque sólo hemos probado el primer motor, la diferencia de precio es pequeña entre ambos, siendo las prestaciones mejores en el caso del diesel (al menos sobre el papel).

La otra gran característica que distingue a este monovolumen, además de su particular diseño, es su precio, que es bajo. En realidad no hay ningún vehículo de características similares que sea más barato que el Nissan NV200 Evalia. El precio de partida es de 16.868 euros, con el motor de gasolina y un equipamiento bastante razonable.

Aspecto exterior

Como decíamos más arriba, el Nissan NV200 Evalia deriva de un vehículo comercial, aunque la marca asegura que ya te tuvo en cuenta en el desarrollo del vehículo la posibilidad de sacar al mercado una versión de pasajeros. Esto tiene un claro reflejo en el aspecto del Nissan Evalia.

De hecho se trata de un vehículo más alto que la gran mayoría de los monovolúmenes que se venden en España (1,86 metros de alto). Esto, y unas puertas laterales corredizas caracterizan especialmente su aspecto, que resulta más bien insulso.

Desde luego, aquel que se compre un Evalia no lo hará por su imagen, aunque es cierto que transcurrido un tiempo, es fácil acostumbrarse a su estampa, y se agradece que Nissan no haya querido arriesgar demasiado. Más vale un diseño discreto que uno desagradable.

El otro elemento que distingue al Nissan Evalia del resto de competidores es su gran portón trasero, que pivota desde el techo. Resulta práctico que tenga esta forma si de lo que se trata es de meter objetos de gran volumen en el maletero, pero es un problema si lo que queremos es acceder al maletero cuando el coche está aparcado con la parte trasera cerca de un pared.

El portón es realmente largo, y deberemos dejar un hueco muy grande con la pared para poder abrirlo completamente. Además no se puede dividir ni abrir por fases, de manera que no tendremos más remedio que alejarnos considerablemente de la susodicha pared. Si es cierto que una vez abierto, el acceso al maletero es muy bueno, tanto por el hueco del que disponemos como por la altura del suelo del maletero.

Calidad interior cercana a la de un turismo

El Nissan Evalia deriva de un vehículo comercial sí, pero no es algo que se note demasiado cuando estamos sentados al volante. Su interior resulta espartano, y no hay muchos detalles de calidad, pero son los esperables para un coche de su precio. En consecuencia, los plásticos blandos son generalizados por todo el habitáculo, si bien la parte superior del salpicadero o la consola central han sido un poco más cuidados.

Por cierto, os habréis fijado en que el cuadro de mandos luce un climatizador manual poco vistoso. Afortunadamente, en España todas las unidades contarán con uno automático. El manual fue montado por falta de piezas (debido a la catástrofe en Japón) en las primeras unidades.

Una vez observados los plásticos, lo siguiente que miramos al estar sentados en el puesto del conductor es el cuadro de mandos, que cuenta con un gran velocímetro y una pequeña pantalla que integra el cuentarrevoluciones y el sistema de información.

El problema es que el cuentarrevoluciones es digital, y la pantalla no tiene la suficiente resolución como para que el gráfico que nos muestra sea útil. En realidad, como veremos más adelante, como el motor diesel es bastante ruidoso, pocas veces miraremos esta pantalla, pero es un detalle que no nos ha gustado mucho.

Nos toca ahora ponernos el cinturón de seguridad y ajustar nuestro puesto de conducción, que es razonablemente bueno. Los asientos son un poco duros, y son exactamente lo contrario a deportivos, pero para un monovolumen de estas características tampoco se necesita más. El volante es regulable en altura y longitud, así que no es muy difícil encontrar la postura adecuada.

No obstante, pese a ser regulable (el volante), su posición puede resultar algo extraña para aquellos que no están acostumbrados a conducir vehículos comerciales, ya que está más tumbado que en un turismo. Esto es así para facilitar su manejo, ya que la posición de conducción es muy erguida.

El resto de mandos siguen la misma filosofía, de manera que los pedales tiene un recorrido corto (y se pisan más que se empujan), y la palanca de cambios queda elevada, cercana al salpicadero, para facilitar cambios de marcha rápidos que nos permitan sacarle partido a los motores (falta nos va a hacer). También es fácil acceder a los huecos (no son pocos) repartidos por todo el habitáculo.

Un último aspecto tenemos que analizar, y no es otro que la visibilidad, que es buena, en gran parte gracias a unos grandes espejos retrovisores laterales. La superficie acristalada con la que cuenta el conductor es buena, pero no lo es tanto la que disfrutan los pasajeros del resto de filas. A pesar de ellos, los cristales oscurecidos resultan agradables, y son un detalle que acabaremos agradeciendo.

Habitabilidad interior y capacidad de carga

Aquí reside la gran baza de este modelo. Ofrece unos parámetros de capacidad de carga y habitabilidad impropios para su precio, y especialmente, de su longitud, que es de apenas 4,40 metros. Es lo mismo que mide por ejemplo, un Nissan Qashqai (en su versión de cinco plazas).

Ahora bien, empecemos por la gran pregunta. ¿Se puede transportar en el Evalia a siete adultos durante un recorrido largo? La respuesta es que sí. Incluso los pasajeros de la tercera fila de asientos tendrán espacio suficiente. Además, y esta es la otra gran pregunta, nos quedará un maletero de 900 litros haciendo uso de las siete plazas.

Ahora bien, esto se consigue a cambio de unos asientos duros y estrechos, que en realidad, no resultan muy cómodos. De hecho, los pasajeros de la segunda fila de asientos encontrarán un hueco desde el final de su asiento hasta la puerta, donde debería ir un reposabrazos, lo que puede resultar incómodo.

Sigamos analizando al Nissan. Otro punto que se suele tener mucho en cuenta es el sistema de abatimiento de los asientos de la tercera fila. En este caso, Nissan asegura que apenas se tardan 30 segundos. Personalmente creo que la marca se pasa de conservadora, con un poco de práctica se tarda bastante menos, quizá la mitad.

El problema es que no es el tiempo de plegado o desplegado el que hace que el sistema no nos acabe de convencer, si no que resulta algo fatigoso hacerlo. En concreto para desplegar un asiento hay que sacar una pata, descolgar el asiento de un gancho (no resulta fácil porque el asiento pesa bastante y hay que levantarlo un poco) y a continuación poner el respaldo en posición vertical.

Con los asientos plegados, el maletero pasa de 900 a 2.000 litros, y a 2.900 si además recogemos los asientos de la segunda fila, cosa que no resulta difícil, pero si, de nuevo, algo costoso, porque hay que tirar con fuerza de dos palancas para liberar los asientos.

No obstante, después de todas estas operaciones, el espacio de carga que obtenemos es realmente sorprendente. El suelo queda completamente plano, y gracias a una boca de carga amplia y baja respecto al suelo, resulta muy fácil introducir, por ejemplo, una bicicleta, o cualquier otro objeto voluminoso. Además por todo el maletero encontraremos argollas para sujetar la carga.

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