Al volante del Mercedes-AMG SL 65: V12 biturbo, 630 CV, 1.000 Nm y 288.000 euros

En estos tiempos de downsizing, con la inmensa mayoría de fabricantes optando por menores cilindradas y motores turboalimentados, o bien por sistemas de propulsión alternativos, híbridos o eléctricos, todavía hay marcas que mantienen los motores más exclusivos y prestigiosos del mercado, los de doce cilindros en uve. Mientras exista demanda, por pequeña que sea...

Esta es precisamente la mentalidad de Mercedes-AMG, que a pesar del rumbo del mercado, mantiene su apuesta por este tipo de motorizaciones con sus modelos 65. Son pocos los clientes que pueden acceder a estos carísimos buque insignia, pero los hay. Nosotros ya hemos conducido el nuevo Mercedes-AMG SL 65 con motor V12 biturbo y te contamos todos sus secretos.

Con motivo de la presentación del Mercedes-Benz SL 2016, del que ya os hablamos hace unos días, la marca alemana nos convocó al sur de California, en Estados Unidos, donde además de las variantes convencionales (V6 y V8), pudimos ponernos al volante del exclusivo SL 65. ¿Cómo de exclusivo? Su precio lo dice todo: en España cuesta 287.750 euros.

Y... ¿qué ofrece por ese precio? Además de ser el descapotable más prestigioso de la casa, con permiso del Clase S Cabrio -que es un 2+2 y de concepto menos deportivo-, esconde un 6.0 litros V12 biturbo de 630 CV a 5.500 RPM, pero lo mejor de todo es el impresionante par motor máximo, de 1.000 Nm entre 2.300 y 4.300 vueltas. A pesar de ser el más pesado de la gama SL, también es el más rápido. Despacha el sprint de 0 a 100 km/h en sólo 4 segundos.

Según homologación, el consumo de combustible en ciclo combinado asciende a 11,9 litros, una cifra discreta para un motor de semejante tamaño y potencia, aunque eso sí, estamos seguros de que el cliente que opte por esta versión no tendrá ningún problema a la hora de llenar el depósito (de 75 litros, por cierto), sea cual sea el precio de la gasolina.

Además, de serie ya incorpora asientos deportivos AMG en diseño de rombos -calefactados, ventilados y recubiertos en cuero-, sistema de sonido Bang & Olufsen, Airscarf, molduras de fibra de carbono, techo forrado en cuero, reloj análogico IWC, alfombrillas AMG, llantas de 19 y 20 pulgadas en acabado cromado o una estética exterior específica de AMG.

El sueño californiano

Newport Beach, California, al sur de la ciudad de Los Ángeles, es nuestro punto de partida para una interesante ruta que mezcla carreteras de costa -como la espectacular Pacific Coast Highway- con autovías y reviradas zonas montañosas. Pensábamos que quizá el SL 65 era "mucho coche" para la sinuosa Ortega Highway (ver mapa), pero quedamos gratamente sorprendidos.

Antes de ponernos en marcha echamos un vistazo rápido al coche, en color gris grafito y con detalles cromados. Tanto las grandes llantas como algunos elementos de los paragolpes son muy brillantes y llaman la atención. Puede que no sea el acabado ideal para el cliente europeo al uso, pero seguro que gusta mucho en Estados Unidos, China u Oriente Medio, donde los gustos son diferentes.

Como en casi toda la gama, arrancar el coche ya es un espectáculo, pero en este caso, con un V12 biturbo bajo el larguísimo capó, el rugido inicial es de los que impone. Este sonido ya nos adelanta que lo que tenemos entre manos es un modelo muy especial, que probablemente no tendremos oportunidad de volver a conducir. Así pues, hay que aprovechar estas horas al volante.

Iniciamos la marcha y atravesamos la localidad costera de Laguna Beach, donde la casualidad quiere que nos topemos en un semáforo con otro SL, de anterior generación y en versión SL 550 (así se denomina el V8 en Estados Unidos), cuyo conductor queda ojiplático al ver el distintivo 'V12 Biturbo' de nuestra aleta delantera. No debe estar acostumbrado a encontrar competencia tan bestia dentro del "universo SL". En cuanto se enciende la luz verde, aceleramos gentilmente y dejamos atrás al SL 550, deleitándole eso sí con el gorgoteo del doce cilindros, que suena precioso.

Es con la capota bajada cuando mejor se aprecia el sonido de los escapes, ya que el modelo cuenta con una muy buena insonorización y, si circulamos con el techo cerrado, perdemos gran parte del encanto. Suena fino y elegante, pero lo cierto es que para circular a velocidades normales no hace falta ni revolucionar el motor, porque tiene par motor a raudales para moverse con muy poco gas.

Es cierto que el sonido del V12 no es tan agresivo como el del V8 biturbo del SL 63 pero, ojo, si cambiamos el modo de conducción a Sport+, el motor saca sus garras y nos cautiva con un sonido mucho más ronco y unos espectaculares petardazos, sobre todo al ahuecar tras una aceleración fuerte. Entre los cañones de la Ortega Highway estos petardazos parecen disparos de rifle.

En estas circunstancias, con tanta curva, es hora de probar el modo manual de la transmisión, que nos permite cambiar de marcha nosotros mismos, mediante las levas de aluminio incorporadas en el volante. Olvídate de que la caja cambie sola antes de llegar al corte de inyección. Tenemos el control absoluto y, si somos lentos a la hora de cambiar, la aguja quedará rebotando en la zona alta.

Donde más brilla el SL 65 es en largos recorridos, ya que es tan cómodo que permite darte panzadas de kilómetros sin enterarte, pero eso no significa que no tenga aptitudes deportivas, porque las tiene. De esto tiene parte de culpa la suspensión adaptativa ABC (Active Body Control), que modula la dureza de los amortiguadores según el modo elegido.

Es cierto que el SL 65 con motor V12 biturbo no es la opción más deportiva de entre los SL, ya que ese galardón se lo lleva la variante V8 biturbo, el SL 63, que es algo más ligero y, por tanto, gana en agilidad a la hora de afrontar tramos de curvas -el peso del motor, en el eje delantero, es clave-. También tiene un sonido más agresivo, profundo y espectacular, gracias a sus ocho cilindros en uve, aunque no es tan elegante como el del V12.

De todas maneras sorprende que, a pesar de sus 1.950 kilogramos y su tamaño, transmite al conductor una agilidad que no esperas. A ritmos endemoniados o siendo muy bruscos en la entrada a una curva, aparece subviraje -porque el pesado V12 en el morro se nota-, pero es más capaz de lo que pensábamos. Además, los frenos carbocerámicos (una opción de 10.643 euros), de potente mordida, no desfallecen incluso tras tramos con incesantes y fuertes frenadas.

Tanto éste como el SL 63 son los únicos de la gama que cuentan con un diferencial autoblocante trasero, lo que permite transmitir al asfalto con relativa eficacia el poderío de sus motores biturbo. Cabe apuntar que el SL 65 equipa neumáticos Michelin Pilot Super Sport en dimensiones 255/35 R19 para el eje delantero y 285/30 R20 en el trasero.

Si pisamos a fondo, perder tracción es fácil, ya que la cantidad de par que llega a las ruedas traseras es absurdamente elevada, pero si le cogemos el punto a dosificar el gas, la capacidad de tracción a la salida de curvas, incluso en las más lentas -o desde parado-, es sorprendente. Los dos modelos de Mercedes-AMG son también los únicos con un modo de conducción extra: Race.

Las carreteras estadounidenses no son el mejor lugar para probar la velocidad máxima del modelo, limitada a 250 km/h, así que eso lo dejaremos para los tramos sin límite de las Autobahn alemanas. Y hablando de Autobahn, el cliente que quiera disfrutar de aún más velocidad, existe la opción de elevar la limitación hasta los 300 km/h mediante un paquete especial, que incluye un curso de conducción.

¿Qué opciones similares hay en el mercado?

Buscarle competidores al SL 65 es complicado, pero sí es cierto que por nivel de potencia, precio y concepto, hay diversas opciones para el cliente, aunque sólo unos pocos de estos modelos compiten en exclusividad con motores de doce cilindros, como es el caso de algunos británicos y un italiano de Sant'Agata Bolognese. Otros apuestan más por el concepto deportivo, como vamos a ver.

En el exclusivo universo de los V12 las opciones se limitan al Aston Martin DB9 Volante, que ronda los 230.000 euros pero es ciento y pico caballos menos potente, y el Bentley Continental GTC W12, con 40 CV menos pero tracción total y por unos 267.000 euros. Ya muy por encima en cuanto a precio, y también de doce cilindros, están los Lamborghini Aventador LP 700-4 Roadster (407.000 euros) y el Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé que supera el medio millón de euros.

Si dejamos a un lado el "detalle" del motor de doce cilindros, por nivel de prestaciones y exotismo hay opciones de corte más deportivo, como el Ferrari California T (215.000 euros y V8 de 560 CV), el Ferrari 488 Spider (unos 250.000 euros, 600 kilos más ligero y V8 de 670 CV), el Porsche 911 Turbo S Cabriolet (248.000 euros y motor bóxer de seis cilindros y 580 CV) o el McLaren 650 S Spider (V8 biturbo de 650 CV y sobre los 250.000 euros).

Cuestión de prestigio

En definitiva, el SL 65 quizá no sea la opción ideal para el que busque el SL más capaz en conducción deportiva, y más teniendo en cuenta que el SL 63 -de 585 CV y 900 Nm- pesa 105 kilogramos menos y tiene un precio 95.000 euros inferior (193.575 euros). Además, las diferencias a nivel interior entre ambos modelos son prácticamente inapreciables. Quizá el SL 65 debería despuntar algo más sobre el V8, sobre todo habiendo tal disparidad en el precio.

Con lo que no se puede competir es con el prestigio y la exclusividad de un motor V12. En realidad no hay tantas diferencias con respecto al V8, ya que las cifras de potencia y par no andan muy lejos, pero algo tienen los motores de doce cilindros que son los más deseados entre los adinerados clientes que pueden permitirse un buque insignia de este tipo y que pagan encantados la diferencia de precio sólo por tener "lo más de lo más".

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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