Mazda2 2015, toma de contacto

Algo tienen los nuevos Mazda —entendiendo como nuevos todos estos que vienen presididos por el diseño KODO— que sin ser un escándalo en la calle, tampoco dejan indiferente. Tras conocer de primera mano el Mazda6 y el Mazda3, lo apropiado era catar el Mazda2 2015, y eso ha ocurrido justo antes de que llegue al mercado en marzo. Y como desde que se inauguró el Mazda Space los de Hiroshima montan sus presentaciones europeas en los alrededores de Barcelona, la cita era para mí casi una obviedad. Además, tenía ganas de ver el nuevo subcompacto de Mazda.

¿Qué es lo que deja un buen sabor de boca en el Mazda2 2015? La parte del diseño. Realmente el nuevo Mazda2 es un Mazda3 peque, y es también muy fiel al concept Hazumi, que tuve ocasión de ver en su día. Si el KODO no es un diseño redondo y fácilmente extrapolable a toda la gama —MX-5 al margen—, poco le falta. ¿Que cuáles son sus puntos de mejora? Enseguida lo sabremos.

Vamos primero con la situación comercial del Mazda2, ahora que ya conocemos su gama y precios, y lo hacemos empezando por los números de Mazda en general. Hablamos de una firma que en los últimos años ha obtenido un espectacular crecimiento en términos de beneficios, hasta alcanzar los 210 millones de yenes en el último ejercicio, lo que equivale a 1.500 millones de euros.

Beneficios de Mazda en los últimos años, en millones de yenes
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Con una gama en expansión (Mazda2, Mazda3, Mazda CX-3, Mazda MX-5, Mazda CX-5, Mazda6) y con los resultados obtenidos en los últimos tiempos, los responsables de Producto de Mazda saben que han dado en el clavo apostando por el diseño KODO, el rightsizing en materia de motorizaciones SKYACTIV y la ergonomía en la que suelen poner el acento cada vez que nos presentan un modelo.

Mazda espera vender 2.400 unidades del Mazda2 en España

Ya metidos en el Mazda2, nos cuentan los premios que ha recibido el modelo desde que viera la luz su primera generación en 1996: desde el Coche del Año Mundial 2008 hasta el Mejor en su segmento según TÜV en 2015, incluyendo el Coche del Año en Japón en 2014 y 2015. Y nos explican sus expectativas de ventas anuales para esta nueva generación del subcompacto: 200.000 unidades en todo el mundo, 40.000 unidades en Europa, 2.400 unidades en España.

Ventas de Mazda en España por año, en miles de unidades
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4,65,81015

En cuanto al reparto de esas 2.400 unidades del Mazda2, las estimaciones apuntan a un 75 % de motores gasolina frente a un 25 % de diésel. Y si en 2014 su venta a Particulares creció en un 100 %, de cara a los tiempos venideros apuntan a las ventas por renting, confiando en el mayor valor residual que les otorga Eurotax.

Dicho todo esto, veamos con qué argumentos cuenta Mazda para ser optimistas de cara al futuro.

KODO, un diseño que entra por los ojos

Visto desde fuera, el Mazda2 2015 adopta las formas que ya conocemos de toda la gama y las lleva a su terreno. Quizá este es el segundo mejor frontal de la gama, después del Mazda3. No resulta prominente, como le ocurre un poco al Mazda6, y sí ajustado a sus dimensiones. El lateral queda presidido por el retraso del pilar A en 80 mm, que al contrario que la mayoría de modelos del segmento no busca aprovechar el mayor volumen para los ocupantes por esa zona y, por tanto, resiste a la tendencia de hacer los subcompactos como pequeños monovolúmenes no declarados. En ese sentido, se ve más coche.

Al llegar a la parte trasera encontramos una solución basada en el encuentro de unas líneas curvas y fluidas que vienen recorriendo los hombros, marcados suavemente, y desembocan en una zaga donde el emblema de la marca parece convertirse en el vértice de buena parte de esos rasgos. Siendo un conjunto agradable a la vista, algo se le echa en falta a esas ópticas cuyas partes alta y baja convergen de un modo algo abrupto, dejando más opacidad metálica de la deseada en el portón del maletero.

¿Transmite el Mazda2 2015 esa imagen que la marca nos vende, de un felino que nos acecha? Sinceramente, y a pesar de lo que diga la imagen que vemos sobre estas líneas, observado en picado —que es como lo aprecio en primera persona— el efecto no es tan evidente. De todas formas tiene un algo que enamora a primera vista... sin que tenga motivo para los celos su hermano el compacto.

En cuanto a la paleta de colores empleados para la carrocería, es cierto que los tonos oscuros le dan un toque entre señorial (gris) y juvenil medio macarrilla (negro), pero con el que sin duda resplandece el Mazda2 2015 es con el rojo (Red Soul). No hay que fiarse de las fotografías, porque este tono, que venimos viendo desde los tiempos del Mazda6, presenta en sus matices cromáticos un problema para quienes lo retratamos, y es que por buena que sea la imagen captada, el tono nunca queda a la altura de lo que da de sí esta compleja y espectacular tonalidad.

¿Se nota que me gusta? Bien, pues para la mayoría de las fotos tendremos una unidad de color negro, que en mi escala de valores ocupa un segundo puesto de merecido honor. ¿He dicho antes macarrilla? Bueno, va... lo justo para que el toque masculino se abra camino en el subcompacto.

Al pasar al interior encontramos un nivel de calidad percibida que resulta poco habitual en un modelo del segmento B. En este punto cabe hoy una disculpa, y es que las configuraciones que veremos en España diferirán de las presentadas a los medios, que siguen el desglose de equipamientos planteados para el mercado alemán. ¿Hemos comentado ya lo mucho que se divierten algunos fabricantes asiáticos con la uniformidad del mercado único europeo? Sí, esto era un ejercicio de ironía sobre ironía.

Total, que no hay que hacerle mucho caso a las fotos, más que para apreciar cómo las gastan en Mazda con su pelotilla subcompacta, que lo mismo trae asientos calefactados (en Alemania, desde el nivel de acceso) que HUD que el estándar Aha para un sistema de infotainment que se maneja sobre una cómoda pantalla táctil de 7 pulgadas (ver foto) y con el HMI Commander que ya conocíamos de los modelos superiores (ver foto).

En el aspecto de la acomodación y mandos, no hay nada especial que destacar salvo que, siendo fieles a su espíritu de marca, los diseñadores del puesto de conducción han aplicado todos sus conocimientos sobre ergonomía para conseguir que el espacio destinado al conductor sea tan funcional como confortable. No es una novedad porque ya lo habíamos visto en otros modelos de la casa, así que lo único que nos queda ahora es abrocharnos el cinturón y emprender la marcha.

Mazda2 2015, a prueba

Arrancamos en el Aeropuerto de El Prat con una ruta que nos llevará por el Penedés hasta rozar la comarca de l'Anoia, cerca del circuito de Castellolí, avanzando primero por autopista hasta Sitges para luego adentrarnos en la revirada carretera que aún hoy lleva hasta Vilafranca y perdernos por la zona. Se trata de un recorrido óptimo para probar una motorización como la de 90 CV, y lo haremos con la transmisión manual de cinco relaciones.

De entrada, el Mazda2 2015 de 90 CV parece dar un buen rendimiento en la franja media del tacómetro, y no tanto en bajas, donde acusa la falta de un sistema de turboalimentación que le lleve a aportar par en los regímenes más tranquilos. Eso es algo que entra dentro de los esquemas del rightsizing, así que no le doy muchas vueltas. Toca volver a conducir: olvidarse de la comodidad que da el no tener que preocuparse por el cambio, y volver a los tiempos de las reducciones para relanzar el vehículo.

No me preocupa. Al menos no hasta que en autopista me resulta algo complicado mantener la velocidad en algún momento, cuando compruebo que por debajo de las 2.000 rpm el par hace cosquillas, sobre todo si nos viene una suave pendiente como las que encontramos en el trazado de la C-32, la de los túneles que se burlan de las viejas Costas del Garraf. La sensación es algo agridulce: el coche tira, pero con cierto esfuerzo.

Ha llegado el momento de enlazar curvas vertiginosas y de mantener el ritmo en las carreteras de nuestros mayores. Ahí es donde el Mazda2 sirve a su filosofía y permite disfrutar en todo momento de los altos regímenes, aunque la respuesta por encima de las 4.000 rpm no sea tan espectacular como cabría esperar de un motor que está pensado para ir alto.

Sea como fuere, me entrego a la alegría de acelerar y desacelerar, dejándome llevar por la esencia del Jinba Ittai, el concepto japonés por el cual el jinete y su montura forman un todo en el Yabusame. Y aunque no dispongo de arco ni flechas, mi montura sigue fiel mis indicaciones mientras me deslizo por las sinuosidades de Olèrdola.

Vale, ya dejo de darle al sake.

Que digo que en la dinámica el coche se mueve mejor que bien, fiel en todo momento a lo que se le pide, aunque mi sensación —acaso tergiversada por el recuerdo— es que con el Mazda3 el efecto estaba algo mejor conseguido. Quizá la diferencia de masa es un factor que juega un poco en contra del subcompacto aquí, ya que en algún momento se le nota una cierta falta de aplomo, en comparación con el compacto. De todas formas no es nada que deba preocuparnos: el coche se mueve bien y con agilidad.

Y toca cambiar de motorización. Si el 90 CV tira justito, el Mazda2 2015 con motor de 115 CV y transmisión de seis relaciones funciona de forma más que satisfactoria. Esto sí es lo que uno espera de un motor bien calibrado y adaptado a las circunstancias. Aunque, por otra parte, si me dijeran que se trata de un motor de 100 CV para esta carrocería, me lo creería igual. Es decir, que tirar... tira, pero no esperemos una barbaridad en sus reacciones, porque no es el caso. Ni creo que sea la intención, tampoco.

Con esta motorización la agilidad que nos da el Mazda2 2015 se incrementa hasta ser un bichillo que, ahora sí, tanto en autopista como en carretera como en ciudad cumple mejor que bien. Indudablemente, entre el uno y el otro de los dos que hemos visto hasta el momento, hay que quedarse con la opción que mejor correponda al uso que le vayamos a dar: si circulamos por ciudad, el 90 CV nos irá como la seda; si lo nuestro es la carretera y la autopista, mejor el de 115 CV.

A no ser que optemos por el Mazda2 2015 con motor de 90 CV... pero con transmisión automática. Porque para mi gusto esta es la opción claramente ganadora de las tres versiones probadas, y a falta de que llegue el motor diésel hacia el mes de junio. De todas formas, viendo cómo funcionan estos SKYACTIV-G y sin desmerecer los SKYACTIV-D, que ya sabemos que funcionan bien, al Mazda2 le corresponde una motorización de gasolina. ¿Cuál? La de 90 CV con cambio automático.

¿Que por qué?

Porque las relaciones de marchas están muy bien encontradas. La caja manual que se asocia al motor de 90 CV, la de cinco relaciones de cambio, adolece de unas marchas demasiado largas y eso motiva que nunca acabemos de encontrar la horma para el zapato. Si se tratase de la caja de seis relaciones que se conecta al motor de 115 CV, quizá cambiaría esta perspectiva. Pero como debemos ajustarnos a lo que hay, lo apropiado es reconocerle el mérito a una transmisión automática de seis velocidades que cambian cuando es necesario —o cada una de las veces que es necesario— y que se manejan de forma cómoda con las levas de impecable aspecto y tacto que incorpora la columna de la dirección. Sí. ¿Ya había dicho que el interior del Mazda2 2015 cuenta con elementos difíciles de ver en el segmento B más cotidiano? Pues eso.

Llega el momento de decirle adiós a uno de los modelos que más sonrisas me ha sacado en una presentación de coches de los últimos tiempos, pero es lo que hay. Ahí se quedan los coches para que se los lleven unos compañeros de Italia que ya han bajado del avión. Mientras, me voy a buscar el tren mientras me pregunto si me daría el presupuesto mensual para hacerme con uno de estos. Porque lo de robar el automático al final no ha colado, maldita sea.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

Fotografía | Óscar Magro, Josep Camós

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