Land Rover Freelander 2 eD4 4x2, prueba (conducción y dinámica)

Por planteamiento, el Land Rover Freelander 2 eD4 4x2 no pretende medirse de tu a tu con los modelos más prestacionales de su segmento. Para ello ya existe el modelo SD4, que tiene el mismo motor pero con 190 caballos de potencia y tracción a las cuatro ruedas.

Más bien el objetivo del Land Rover Freelander 2 eD4 4x2 es satisfacer las necesidades de aquellos que buscan un coche amplio, cómodo y que permita hacer de vez en cuando alguna incursión fuera del asfalto. Y todo ello con unos consumos muy reducidos.

Puede que alguno piense que los 150 caballos de potencia que desarrolla el motor de 4 cilindros en línea turbo diesel de 2.179 centímetros cúbicos de cilindrada sean algo escasos para mover los 1.710 kilos que pesa el conjunto. Pero sinceramente, creo que muchos se quedarían sorprendidos de lo ágil y dinámico que se muestra el Freelander 2.

Durante los primeros días de la prueba del Land Rover Freelander 2 eD4 4x2 lo utilicé principalmente por ciudad y tramos interurbanos, que creo son los hábitats más habituales que tendrá este modelo. De los 35 kilómetros diarios que le hice, el 70% eran por ciudad, y el resto en vías interurbanas.

Y lo primero que me sorprendió fue la buena respuesta que ofrece el coche cuando pisas el acelerador desde abajo. Sin esperar quedarte pegado al asiento, el Land Rover Freelander 2 eD4 ofrece una agilidad de respuesta que sinceramente no esperaba en un coche de este peso y tamaño.

El motor turbo diesel common rail acelera desde abajo con contundencia y se muestra muy progresivo. Y es que entrega 420 Nm de par, una cifra bastante alta para su potencia. Y el mismo par que entrega el mismo motor en la versión TD4 de 190 caballos.

Esa respuesta del motor contundente, unido a una caja de cambios de seis velocidades muy bien escalonada, invitan a conducir el coche de forma ágil y dinámica por ciudad. Entre el tráfico es fácil manejarse con rapidez, ya que la posición de conducción alta te permite anticiparte al tráfico en todo momento.

La palanca de cambios es bastante ancha, pero funciona muy bien y gracias a sus cortos recorridos permite jugar con el cambio con facilidad. Y esto todo hace que la velocidad máxima sea de 181 km/h y consiga una aceleración 0-100 km/h de tan solo 11,7 segundos. Y es que el peso respecto a las versiones con tracción 4x4 se ha reducido en 75 kilos.

Esta versión del Land Rover Freelander 2 trae de serie el sistema start/stop, que hace que el motor se apague de forma automática en los semáforos y en paradas largas para ahorrar combustible. Pero he de decir que debido al excesivo ruido del motor, cada vez que se apaga y se pone en marcha se nota demasiado. Todo es cuestión de acostumbrarse o de desconectarlo a través del botón situado en el salpicadero.

Consumos muy reducidos para el Freelander 2 eD4

Como ya hemos dicho desde el principio de la prueba, uno de los objetivos de este coche es ofrecer un buen comportamiento combinado con unos consumos muy reducidos. Tanto es así, que Land Rover anuncia unos consumos para este modelo de 7.1 l/100 Km en ciclo urbano, 5.4 l/100 km en carretera y 6.0 litros de media.

Como siempre, estos datos oficiales hay que llevarlos a conducción normal y siempre crecen un poco. Pero me ha sorprendido mucho que los consumos que he conseguido con el Freelander 2 eD4 han sido bastante reducidos. De media me ha hecho 7,3 l/100 km, y eso que no me he cortado a la hora de acelerar a la salida de los semáforos o en los carriles de incorporación de las autovías.

Vamos, que sin buscar el mínimo consumo me han gustado las cifras que he obtenido. Así en los recorridos diarios he llegado a hacer, dependiendo del tráfico, medias de consumo de 6,4 l/100 km bastante cercanos a esos 6 l/100 km que anuncia Land Rover.

Por ello, y gracias a los 68 litros de capacidad del depósito de combustible, la autonomía del Land Rover Freelander 2 eD4 4x2 puede acercarse a los 1000 kilómetros. Una cifra que no está al alcance de cualquier SUV de su segmento.

Por lo demás, el comportamiento del coche es bastante noble. Te da confianza desde el primer momento, y el tacto general del coche es bueno. Uno de los puntos que más me llamó la atención, es que a pesar de tratarse de un SUV y ser un modelo derivado de los 4x4 destinados a rodar por el campo, las suspensiones y la puesta a punto del chasis hacen que se noten bastante las irregularidades del terreno.

No destaca en cuanto al confort de marcha precisamente por eso, porque te das cuenta de todas las irregularidades del asfalto que se transmiten a la espalda de los ocupantes. Y si a esto unimos un motor bastante ruidoso en toda la banda de revoluciones, nos encontramos con que el confort es su principal punto débil. Aunque tampoco es algo alarmante en ningún caso, también es justo decirlo.

En carretera, el comportamiento del coche lo considero bueno. Gracias al enorme par que entrega desde abajo, los adelantamientos los puedes hacer sin demasiado problema, tanto que en ocasiones he tenido la sensación de que estaba al volante de un coche más potente.

Eso es lo bueno de tener un motor de 2.2 litros de cilindrada que se nota más lleno y más contundente que los motores de sus principales competidores.

A pesar de que las suspensiones son bastante blandas, el coche te permite entrar suficientemente rápido en las curvas y muestra un comportamiento neutro dentro de ellas. Mantiene las trayectorias que marcas con la dirección de principio a fin, a pesar de que la carrocería tiende a inclinar bastante. Pero no nos olvidemos que estamos ante un coche que nació para rodar por el campo.

Válido para pequeñas incursiones en el campo

Probar un Land Rover y no meterlo por el campo, es como un sacrilegio. Aunque bien es cierto, que como ya dijimos al comienzo de la prueba este es el primer Land Rover que no tiene tracción 4x4 y por tanto su objetivo es otro.

Para hacer la sesión de fotos, decidí meterme durante algunos kilómetros por una pista de tierra para retratar al Freelander en el campo con Madrid de fondo. Abandoné el asfalto para meterme en una pista de tierra bastante asequible, tanto que incluso vi pasar por allí algún turismo.

Frente a estos, el Land Rover Freelander 2 dispone de una altura al suelo mayor, así como unos neumáticos específicos para su uso en el campo. Por tanto, tiene más facilidad para pasar por zonas complicadas, o para atravesar las roderas que había por culpa de la lluvia de la semana anterior.

Mientras circulaba por la citada pista, vi que a la derecha había una cima pequeña desde dónde seguro que se veía Madrid a la perfección. Así que ni corto ni perezoso me aventuré a subir ese repecho en curva de unos 60 metros, que me llevaría a la cumbre.

La tracción del coche no rechistó en ningún momento durante la ascensión, y solo fue al final que había un repecho más inclinado de lo que pensaba cuando las ruedas delanteras patinaron un poco. Pero no me cabe duda de que esa subida ya es más de lo que cualquier comprador del Land Rover Freelander 2 eD4 4x2 va a hacer con él.

Continuará...

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