BMW 740d, prueba (parte 2)

Habías leído en Motorpasión que ese BMW 740d que por una carambola del destino estás probando esa mañana, toma como base el modelo presentado en el año 2008, aunque también sabes que el año pasado recibió una puesta al día que aparte de los cambios a nivel estético y de equipamiento, también trajo consigo una renovación en la gama de motorizaciones y la puesta a punto del chasis para hacerlo más confortable.

Llega por tanto el momento de ponerlo a prueba, de comprobar cómo se comporta esta berlina de representación en todo tipo de terrenos, y de saber si está al nivel que puedes esperar de el. Hasta ahora se había comportado muy bien, ya que apenas has tenido que preocuparte por nada más que llegar a tu destino con el CEO sano y salvo. Tienes dos horas de margen, así que toca aprovecharlas.

Vuelves a poner en marcha el motor a través del botón situado al lado derecho del volante. Este cobra vida sin hacer mucho ruido. Hace poco te paraste al lado de un BMW Serie 6 con este mismo motor, y te da la sensación de que en este modelo se aprecia menos el sonido del motor, especialmente sentado en el puesto de conducción.

Es lógico porque como la propia BMW afirma, en el Serie 7 uno de los aspectos que más se trabaja es la insonorización interior, tanto a nivel de rodadura como para evitar ruidos aerodinámicos.

El motor ha aumentado su potencia y reducido los consumos respecto al modelo de 2008. Ahora el diésel de 2.993 cc tiene cinco caballos más alcanzando los 313 caballos. El par motor ha aumentado 30 Nm, de forma que ahora entrega 630 Nm desde 1.500 RPM. Con el jefe detrás no puedes sacar partido a estas cifras de escándalo, pero ya no hay nadie en el asiento trasero. Estáis tu y el solos.

Se ha trabajado especialmente en la eficiencia del conjunto, para conseguir reducir los consumos y emisiones a pesar del aumento de potencia. Por ello incorpora de serie la caja de cambios de ocho velocidades, que ayuda considerablemente a conseguir esa reducción de los consumos de un 17%. Antes esta caja de cambios únicamente estaba disponible para los BMW 760i, BMW 740d xDrive y BMW ActiveHybrid 7 y no en esta versión de tracción trasera. Menos mal que el renting del modelo anterior acabó hace solo unos meses y lo han cambiado por este.

No hay opción de caja manual ni de incorporar levas del cambio en el volante, no es ese el planteamiento de este coche pensado por y para ofrecer el máximo confort a sus ocupantes. Nada tiene que ver por tanto con tu SEAT León FR con la caja DSG de doble embrague.

BMW anuncia un consumo medio de 5,7 l/100 km, sólo una décima por encima del motor inferior del 730d con 258 caballos. Básicamente es el mismo motor, con el mismo cubicaje pero uno un poco más apretado que el otro. Te vas a la palanca de la izquierda y ves que pulsando el botón de arriba, en la pantalla electrónica marca 5,9 l/100 km de media desde hace más de 5.000 kilómetros. O Martín es un hypermiller o los consumos que declara BMW son muy realistas.

La reunión dónde has dejado a los pasajeros está en el centro de la ciudad, así que al principio te toca callejear. En ciudad el comportamiento del coche es una auténtica maravilla, sobre todo si lo llevamos en modo Confort o en modo Eco Pro, que son los dos más lógicos para este tipo de coche. El motor, aunque entrega mucho par desde bajas revoluciones, parece combinarse a la perfección con la nueva caja de cambios de ocho velocidades, que ayuda a conseguir una combinación armoniosa entre suavidad y bajos consumos.

El conjunto permite aprovechar todo el par motor rodando en marchas muy largas, de ahí esa suavidad de movimientos de la que hace gala, lo cual redunda en un confort de marcha excelente que se disfruta tanto al volante como si vas sentado atrás. Además al tener ocho marchas los saltos entre una y otra son muy pequeños, casi inapreciables y siempre tienes respuesta vayas en la marcha que vayas.

En el ámbito urbano, por planteamiento este gigante a veces se mueve como un elefante en una cacharrería, sobre todo cuando nos disponemos a callejear por zonas estrechas o a intentar meterlo en algún aparcamiento público. Para ayudarte a manejarlo dispones de serie de la cámara de marcha atrás o los sensores de aparcamiento PDC y por 678 euros puedes equiparlo con el asistente de aparcamiento, que lo hace automáticamente. Aun así, sus dimensiones son las que son, complicando las maniobras de aparcamiento. De eso ya te diste cuenta cuando lo sacaste del garaje de la empresa. Así pues, mejor huir para aprovechar al máximo esas dos horas de 740d enterito para ti.

Conducir o dejar que te lleven

Ya en los primeros kilómetros por carretera te surge una duda. “¿Quién disfrutará más este coche? ¿Martín el chófer o el CEO?". La verdad es que es complicado responder a esta pregunta.

El tacto del conjunto es el que esperas en un BMW cuando quieres rodar rápido. A pesar de medir más de cinco metros de largo, no alcanza las dos toneladas de peso. En todo momento, cuando quieres dinamismo y reacciones divertidas las tienes, y salvo en el modo Comfort o Eco Pro, no tienes la sensación de estar llevando el timón de un barco de tanta eslora.

Se queda en 1.940 kilos y el coche se siente considerablemente más ágil de lo que te esperas, gracias a una dirección bastante directa y a una respuesta del acelerador que es sencillamente brutal cuando llevas activado el modo Sport o Sport+. Como opción incorpora la dirección activa integral, de ahí lo directa que es. Cuesta 2.405 euros.

Porque no lo había dicho hasta ahora, pero este coche es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y la velocidad punta está autolimitada a 250 km/h. Si le dejasen rienda suelta iría mucho más allá, pero para ti ya es suficiente. Es sin duda el coche más rápido que has conducido en tu vida, siempre y cuando no tengamos en cuenta las horas jugando al Gran Turismo 5.

En esta versión se han modificado los soportes del chasis para mejorar el confort de marcha, se han cambiado por completo los amortiguadores y el sistema de suspensión trasera es también nuevo. Todo ello se ha hecho para mejorar el confort, pero aun así permite ciertas licencias deportivas.

Para que todos partamos de la misma base, no es que el 740d se mueva como un Serie 3, pero poco tiene que envidiar en el aspecto dinámico a un BMW Serie 5. Aunque en curvas cerradas es considerablemente más torpe, en autopista creo que no hay muchos coches capaces de plantarle cara.

Acelera con tanta fuerza que parece que el eje trasero va a desacoplarse del resto del conjunto y si no fuese por la gigantesca base, por su mastodóntica distancia entre ejes y ancho de vías, sería un conjunto muy nervioso.

En un abrir y cerrar de ojos has recorrido 50 kilómetros de autovía, a un ritmo que es mejor no recordar. Menos mal que el coche está a nombre de la empresa y que Svetlana no te ha hecho firmar ningún papel haciéndote responsable de posibles sanciones. Si llega una multa tu no sabrás de que te hablan.

No te puedes alejar mucho más por la autovía, así que decides tomar una salida en busca de una carretera de curvas que hace un par de años habías hecho al volante de tu SEAT León a un ritmo alto.

Llegas a ella y desde lo alto ves todo el trazado de la carretera. Está desierta, no hay ni un solo coche en kilómetros a la redonda. Lógico porque es un lunes a las 11 de la mañana, todo el mundo está trabajando y tu estás ahí, cobrando por disfrutar del BMW 740d de tu empresa.

Pulsas el botón Sport y sales a hacer curvas como si estuvieses llevando un deportivo. Una curva a izquierdas rápida te sirve para comprobar que la estabilidad del conjunto es muy alta, y que de lo que debes tener más cuidado es de no llegar demasiado pasado a la siguiente curva, porque las derivas de la carrocería se hacen notar.

En el modo Sport las reacciones del motor se vuelven casi instantáneas, la caja de cambios tiende a estirar mucho más las marchas y la dirección es más directa. Una tras otra vas enlazando curvas a un ritmo endiablado, como nunca hubieses esperado en un coche de este tamaño. La distancia entre ejes en un coche de más de cinco metros de largo es increíble, de ahí esa estabilidad suprema.

Sin duda vas más rápido que en tu SEAT León, considerablemente más rápido salvo en las curvas más cerradas, dónde contra las leyes de la física no se puede hacer nada. A la salida de las curvas puedes pisar sin miedo el acelerador que las pérdidas de tracción brillan por su ausencia, y sólo si te pasas demasiado de la raya el ESP te corta potencia.

Los frenos tras cuatro kilómetros de esta medicina empiezan a oler, aunque su tacto sigue siendo bueno. Toca refrigerar durante unos minutos, parar y dar la vuelta para hacer el mismo recorrido en sentido contrario. Quedan 50 minutos y no puedes llegar tarde a recoger a tu jefazo.

Antes de hacer el recorrido en sentido contrario, pulsas el botón que activa el modo más radical de todos, el Sport+. Sinceramente antes no le veías mucho sentido a que la gran berlina de representación de BMW tuviese un modo Sport+ que además de hacer todavía más rápidas las reacciones, también hace que el control de tracción y estabilidad sean menos intrusivos.

En el recorrido hay dos curvas de tipo paellera con muy buena visibilidad, en subida, perfectas para pasarlo bien con un tracción trasera haciendo derrapar la zaga del coche. Evidentemente este coche no ha nacido para esos menesteres, pero si tiene un botón Sport+ para algo será.

Echándole un par y sabiendo que si algo sale mal te puedes quedar automáticamente sin trabajo, entras en la curva en una marcha más corta de lo idóneo, para forzar la reacción de la trasera al acelerar. A la salida de la curva, pisas con fuerza el acelerador y automáticamente los 630 Nm de par hacen que las ruedas traseras comiencen a girar más rápido que las delanteras, que la trasera comience a desplazarse hacia el exterior y que tengas que girar el volante hacia el lado contrario para corregirlo.

Es el arte de derrapar, el arte de conseguir que el coche se salga de sus casillas, y lo mejor de todo es que en este coche lo hace con una suavidad y una progresividad que ponen de esta maniobra al alcance de casi cualquiera.

Te pegas un contravolante como si estuvieses a los mandos de un BMW M3, miras por el espejo retrovisor y ves cómo a tu paso las ruedas traseras van dejando una densa humareda. La sonrisa en tu cara es casi paralela al subidón de pulsaciones que sientes.

Nadie en su sano juicio se atreve a hacer estas cosas con un BMW Serie 7, o tal vez si y para eso le dotan del modo Sport+. Podrías pasarte el día entero haciendo pasadas para un lado y para el otro, pero te das cuenta de que quedan apenas 40 minutos para estar de vuelta recogiendo a tus superiores, así que mejor no llegar tarde.

El resto del recorrido hasta la autovía lo haces en modo Sport, a ritmo alto pero sin castigar demasiado el equipo de frenos, haciendo que este refrigere. Además la media de consumo ha subido cuatro litros de media por tu conducción deportiva y marca 11 l/100 km. En la autovía te toca tirar de pericia para, en el modo Eco Pro, hacer que el coche circule el máximo de tiempo posible "a vela" y volver a llevar los registros a cifras más normales si no quieres que Martín a su regreso se de cuenta de que alguien ha estado haciendo cosas indebidas con el coche.

El trayecto en autovía hasta el centro de la ciudad es casi todo en bajada, así que lo haces disfrutando del confort de esta gran berlina, dejando que el se encargue de todo, preocupándote únicamente de los avisos del sistema opcional del alerta por cambio involuntario de carril (801 euros) y meditando sobre el ritmo al que acabas de ir y las cosas que acabas de hacer al volante.

Este coche te permite ir a 250 km/h por la Autobahn alemana, te permite disfrutar de una conducción calmada y sosegada disfrutando de viajes infinitos en familia llegando a destino descansado como en pocos BMW puedes hacerlo. Te permite viajar cómodamente en las plazas traseras o disfrutarlo conduciendo.

Todo eso te lo imaginabas, pero lo que este coche te ha descubierto que las leyes de la física a veces parece que se pueden sobrepasar. Nunca en tu vida pensaste que en un coche de este calibre se pudiese ir tan rápido por una carretera de curvas. Si eres capaz de tener la cabeza fría para frenar en el sitio adecuado y no llegar más rápido de lo que deberías a las curvas, el BMW 740d te permite trazarlas a un ritmo realmente rápido, traccionar con fuerza y liquidar las rectas en un abrir y cerrar de ojos.

Si tuviese un par de levas detrás del volante, podrías usarlo como coche 0 en un rallye y hacer tiempos medianamente aceptables. Es increíble lo que da de si, pero eso es algo que posiblemente sólo tu sabrás.

Martín nunca va a hacer algo así con el coche de la empresa, el CEO ni se ha planteado sentarse al volante del BMW 740d y tu, que sabes de lo que este coche es capaz, seguramente nunca volverás a ponerte al volante.

Llegas a la puerta del edificio de la reunión y casi como si vuestros relojes estuviesen sincronizados el CEO y su ayudante salen por la puerta. Durante el trayecto de vuelta a la oficina, el está exultante, parece que ha cerrado un acuerdo que repercutirá grandes beneficios a la empresa.

Tu les llevas tranquila y confortablemente hacia la oficina, pero hay algo de atasco. El motor se conecta y se desconecta gracias al sistema start/stop, y ya has conseguido que el consumo medio marque 6,7 l/100 km, una cifra que no hará sospechar a Martín.

Por el camino, el CEO en medio de su alegría abre el maletín y saca para tu sorpresa un catálogo de BMW. Se trata del catálogo de producto del BMW i8, y le comenta a su ayudante que está pensando en comprarse ese coche desde hace algunos meses. Cree que ahora que ha firmado el acuerdo por esa operación multimillonaria, tal vez sea el momento de gastarse los 129.900 euros que cuesta el i8 y darle relevo así al Porsche 911 997 Carrera S que conduce en ocasiones.

Tu, inevitablemente piensas que quién fuese CEO para permitirse algo así, aunque tampoco te importaría ser Martín para poder disfrutar cada día de un coche como ese BMW 740d. Llegas a la oficina, aparcas el coche en la plaza presidencial guiándote por la cámara de visión trasera y ambos pasajeros se bajan.

Subís juntos en el ascensor, y ellos van hablando de qué configuración elegir para el nuevo BMW i8 que parece están a punto de encargar. Tu estás allí como si no estuvieses, ya que ni siquiera te miran.

Entráis en la oficina, ellos se van al despacho del fondo y tu te quedas en tu mesa al lado de la puerta. Empiezas a revisar el email y al momento aparece Svetlana para preguntarte que tal ha ido todo.

Le contestas que todo bien, sin problema. Te pide las llaves del BMW 740d y te dice que Martín parece que ya no tiene fiebre y que esa misma tarde vendrá a la oficina. Se ha acabado tu momento de gloria, sabes que nunca más en tu vida, salvo que seas agraciado con la lotería o que te contraten como chófer, volverás a ponerte al volante de un coche así.

BMW Serie 7: nuestra puntuación

.2

Diseño exterior 8
Diseño interior 8
Calidad 9
Habitabilidad 9
Maletero 6
Motor 9
Seguridad 8
Comportamiento 9
Comodidad 9
Precio 7

A favor

  • Comportamiento dinámico
  • Consumos ajustados
  • Cambio de marchas de 8 velocidades
  • Comfort de marcha
  • Estética clásica

En contra

  • Capacidad del maletero
  • No dispone de grandes avances tecnológicos
  • Precio de algunas opciones
  • Salidas de escape cuadradas

Ficha técnica

Versión probada   740d
Cilindrada2.993 cm³ Tipo de tracciónTrasera
Bloque motor6 cilindros en línea CombustibleDiesel
Potencia máxima (CV @ rpm)313 @ 4.300 Capacidad del depósito80 litros
Par máximo (Nm @ rpm)630 @ 1.500 Consumo urbano6,9 l/100 km
Masa en vacío1.940 kg Consumo extraurbano4,9 l/100 km
Velocidad máxima250 km/h (autolimitada) Consumo mixto5,7 l/100 km
Aceleración 0-100 km/h5,5 segundos Capacidad maletero500 litros
Transmisión8 velocidades Precio99.500 euros

El coche para esta prueba ha sido prestado por BMW. Agradecimientos a Samsonite. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas

Fotografía | Héctor Ares
En Motorpasión | (parte 1, parte 2)

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