Con una autonomía media homologada de 657 km, la autonomía real en viaje es menos halagüeña.
Más de 1,6 millones de Audi nuevos fueron vendidos en el mundo en 2024, de los cuales 160.000 eran modelos eléctricos. Poco a poco, la electrificación de Audi es cada vez más patente. Una de las últimas novedades en ese campo es el Audi Q6 e-tron, una propuesta que debe ser mucho más lograda en términos de diseño, tecnología y autonomía con respecto al Audi Q8 e-tron que sustituye.
Ya hemos probado el Audi Q6 e-tron (puedes leer la prueba completa aquí), pero en esta ocasión ponemos a prueba la autonomía del SUV de lujo. Y es que la autonomía en viaje, sigue siendo el talón de Aquiles de todos los coches eléctricos, si realmente quieren ser modelos polivalentes.
Confort y lujo a cambio de una autonomía mejorable
El Audi Q6 comparte plataforma con el Porsche Macan y permite a la marca volver a la carrera de los SUV eléctricos de gama alta. Hemos medido la autonomía real de la versión Performance y medido su tiempo de carga (ultra) rápida.
Si el hermano pequeño Q4 comparte su base con los Volkswagen ID (plataforma MEB), el nuevo Audi Q6 cuenta con la novedosa PPE, desarrollada con su primo Porsche e inaugurada por el último Macan. Esta base técnica equipa una gran variedad de modelos de la marca y del Grupo Volkswagen, entre ellos el A6 e-tron.
Los avances anunciados son asombrosos. Más compacta y ligera que la del amplio Audi Q8 e-tron presentado en 2019, la cadena cinemática promete ser un 33% más eficiente y un 30% más sobria. Una sola batería de 100 kWh (de los cuales 94,9 kWh son útiles) alimenta todas las versiones, ya sea el SQ6 de 517 CV, el Q6 Quattro de 443 CV o el Q6 Performance de 326 CV de tracción trasero y un único motor trasero (las versiones Quattro incorporan un segundo motor en la parte delantera). En cuanto, al Q6 de acceso a la gama, el Q6 e-tron Advanced, equipa un sólo motor de 292 CV y una batería más pequeña de 83 kWh brutos.
Audi homologa autonomías que van de los 526 km, en la versión Advanced de 292 CV hasta 639 km, para el Q6 e-tron performance Advance. Para conocer con certeza la autonomía real del Q6 eléctrico, hemos probado la versión Performance con acabado S-Line (desde 73.850 euros) en condiciones urbanas, carreteras secundarias y autopista en un bucle entre Barcelona y Por Aventura.
En el primer trayecto de 122 km por carretera secundarias, a velocidades entre 70 y 90 km/h, atravesando núcleos urbanos a 50 km/h, el SUV de Audi consumió 18,5 kWh/100 km. Este consumo permite una autonomía real de 513 km. No es tanto como lo homologado en ciclo WLTP, pero ya es una autonomía muy cómoda.
Repetimos la operación en la autopista, esta vez por la AP7, con una velocidad más o menos constante de 120 km/h. Esta vez, el consumo eléctrico ascendió a 27 kWh/100 km. Es bastante elevado, pero el Q6 Performance es un SUV grande y sobre todo con un alto nivel de confort y tecnología, léase equipamiento, que influye en su peso.
Gracias a la gran batería, la autonomía en autopista es de 351 km utilizando toda la capacidad y, de forma más realista, de 246 km utilizando el 70 % de la batería (en las estaciones de carga rápida, las cargas suelen realizarse del 10 al 80 % por cuestiones de eficiencia).
La nueva arquitectura de 800 V en lugar de 400 V acelera la recarga en estaciones rápidas con una potencia máxima de carga en corriente continua de 270 kW. Audi anuncia una recarga del 10 al 80 % en 21 minutos. En esta ocasión, con una carga desde el 20% al 80 %, tardó 17 minutos.
En un punto de carga de hasta 120 kW de potencia, mucho más común en España, el tiempo de carga del 10% al 80% ha sido de 30 minutos. Es un valor correcto, muy similar al de cualquier coche eléctrico. A destacar que en este caso, la potencia de carga indicada por el coche ha sido de 114 kW constantes, desde el inicio hasta el 80%.
En cuanto a la conducción, el Audi Q6 eléctrico ha sido una alfombra voladora. Equipado con suspensión neumática opcional (de serie en el SQ6) y a pesar de sus enormes ruedas de 21 pulgadas, también opcionales, el Q6 prácticamente elimina todas las imperfecciones de la carretera.
Y lo hace en los modos Efficiency y Comfort, en los que acusa un marca balanceo. Con el modo Dynamic, todo mejora. El coche es más bajo, hay mucho menos balanceo y la aparente firmeza añadida de los amortiguadores no merma realmente el confort.
Esta sensación de viajar en cápsula protectora se prolonga a nivel auditivo. El silbido de los motores eléctricos, el ruido del aire a velocidad máxima en autopista nada atraviesa esta fortaleza de habitáculo. Esa quietud viene alterada de forma artificial por el asistente activo del control de carril que, mediante pequeñas, bruscas y casi continuas correcciones en el volante, se empeña en querer mantener el coche perfectamente centrado en el carril. Termina por provocar una conducción un tanto errática, debiendo luchar constantemente con el coche como si hubiese un fuerte viento (que no había). Al final, opté por desconectarlo.
Del mismo modo, uno acaba desconectando el head-up display debido a la cantidad de información, a menudo innecesaria, que proyecta en la carretera delante nuestro y en un formato que ocupa buena parte del campo visual: no es necesario que subraye en rojo la línea continua o el arcén, mientras el volante corrige la trayectoria porque nos hemos desviado 3 cm.
Fuera de las vías rápidas, el peso del Q6 e-tron se hace notar. A pesar de un tren delantero preciso y una dirección progresiva que reduce su desmultiplicación a medida que se gira el volante (ideal en curvas cerradas), el tamaño considerable del Q6 y su puesta a punta que tiende a tirar de frente, con el parpadeo incesante del control de estabilidad en acción, no invitan especialmente a conducirlo de forma deportiva en carreteras sinuosas.
Salvo por algunos detalles de acabado, el nuevo Audi Q6 e-tron respeta la tradición premium en términos de confort (excelente), insonorización (avanzada) y equipamiento tecnológico (omnipresente y en ocasiones que no aporta realmente nada).
El acogedor habitáculo permite disfrutarlo en familia, mientras que los valores de autonomía son simplemente correctos, salvo en autopista. En las vías rápidas, en cambio, la autonomía está en la media baja. Y es que 245 km de autonomía entre carga y carga del 10% al 80% en viaje no es un valor destacable. Modelos de categoría y precio muy inferior logran mejores autonomías, como el Renault Scénic o incluso un compacto como el CUPRA Born.
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