El Mazda MX-5 siempre ha tenido motores de cuatro cilindros, pero hace 20 años estuvo a punto de llevar uno más gordo
Han pasado 37 años desde que Mazda lanzó el Mazda MX-5. Desde entonces, el roadster japonés se ha convertido en uno de los deportivos más populares del mundo y, a lo largo de sus cuatro generaciones, ha sabido respetar la receta original para seguir siendo un coche pequeño y con la potencia y justa necesaria para pasárselo muy bien sin que deje de ser ligero.
Por esto último, nunca ha tenido motores demasiado grandes: Mazda siempre ha considerado que los de cuatro cilindros eran suficiente, a diferencia de algunos de sus rivales, como el BMW Z3, que sí utilizó bloques de seis cilindros. Eso sí, los de Hiroshima estuvieron a punto de cambiar de idea y seguir los pasos de BMW para meter un seis cilindros en el MX-5, pero acabaron descartando el proyecto.
Más no siempre es sinónimo de mejor
Hay muchos Mazda MX-5 con motores enormes, incluso los hemos visto con bloques V8, pero ninguno de esos monstruos es cosa de Mazda. La marca japonesa solo ha metido motores de cuatro cilindros a cada una de las cuatro generaciones de este descapotable, aunque una vez estuvo a punto de lanzar un MX-5 de seis cilindros.
Fue hace unos veinte años, como ha contado al medio AutoRAI Christian Schultze, Director de Investigación y Operaciones de Mazda Motor Europe. Al ser preguntado por la posibilidad de ver un motor de 2.5 litros en la nueva generación del MX-5, el directivo de la marca japonesa ha reconocido que es algo que estuvieron valorando, pero hace un par de décadas, por lo que probablemente fuera una idea para la tercera entrega del MX-5, el NC, que se estaba desarrollando en esa época.
“Curiosamente, intentamos algo como esto hace unos veinte años. Nuestros ingenieros construyeron un prototipo con un V6 de 2.5 litros en su tiempo libre. Lo hicieron aquí en el taller, puramente por entusiasmo. Técnicamente, fue un proyecto fascinante”, explica Schultze.
¿Por qué no acabó recibiendo luz verde este proyecto? Muy fácil: porque era feo. Schultze reconoce que, para hacer hueco al motor, el capó del MX-5 debía ser más grande, una solución que hemos visto en muchos modelos, como el BMW M3 E90 y E92, que tenía un capó abultado para hacer hueco al V8. Ese cambio de diseño forzoso, según cuenta Schultze, no le sentó nada bien a nivel estético al MX-5.
“El problema era el embalaje. El motor no encajaba bien debajo del capó; simplemente era demasiado alto. El resultado no fue estéticamente bonito. Pero en términos de experiencia de conducción, fue absolutamente interesante. Eso demuestra que la idea en sí misma no es nueva”, confiesa el responsable de la firma nipona.
Es inquietante pensar cómo habría sido ese MX-5 a nivel dinámico, sabiendo que Schultze dice que la experiencia de conducción “fue absolutamente interesante”. La cuestión es que, dinámicamente, siempre ha sido muy difícil encontrar inconvenientes al MX-5 y realmente no ha necesitado llevar motores más grandes para ser uno de los mejores coches al volante del mercado.
Cada una de sus cuatro generaciones han destacado por tener el equilibrio perfecto y, aunque hay gente que siempre quiere más, lo cierto es que el MX-5 jamás ha necesitado ser más potente para ser divertido, en parte, gracias a que nunca ha sido demasiado pesado. Puede que con un seis cilindros hubiera sido más rápido y seguro que habría sonado mejor, pero ¿habría sido más divertido? Es una pregunta que nunca podremos responder.
Imágenes | Mazda
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