Trump quiere poner a China de rodillas, y eso va a hacer mucho daño a Tesla

"No estamos en una guerra comercial con China" ha tuiteado Donald Trump. Lo cierto es que solo es una parte del mensaje que ha publicado en su Twitter, pero da para un artículo, un ensayo y una disertación. Porque Estados Unidos sí ha entrado en una guerra comercial y diplomática con China, y China ha respondido.

De momento, ha publicado una lista con 106 productos a los que impondrá un arancel del 25 % si Trump tasa las exportaciones chinas de productos de alta tecnología. Entre ellos la soja, los productos químicos, y los automóviles. Y aquí es donde BMW, Daimler, Volkswagen, pero sobre todo Tesla, que no fabrica localmente, le ven las orejas al lobo.

El problema de no fabricar en China

El hecho de que Tesla aún no haya conseguido producir en el país asiático le va a afectar más que a otras compañías como Ford o General Motors, que importan pocos vehículos al mayor mercado de coches del mundo. Los coches de Tesla ya están gravados con un 25 % en China; si Trump continúa con su guerra tarifaria, los precios de los vehículos eléctricos de Elon Musk se dispararán aún más, relegando sus productos a la clase alta.

Tesla lleva desde el año pasado negociando con el gobierno de Shanghái para conseguir establecerse allí, de momento sin éxito pues ninguna de las dos partes está dispuesta a aceptar las condiciones del otro. Elon Musk quiere ser propietario de la fábrica por completo y el gobierno central insta a que sea una empresa conjunta con socios locales.

De hecho, esta condición de establecerse en el país asiático a través de joint ventures ha sido aceptada por Volkswagen, que fabrica en plantas locales la mayoría de vehículos que vende en China, así como BMW y Daimler.

Según datos recopilados por Bloomberg, Tesla vendió 14.883 vehículos en China el año pasado, representando el 3 % de las ventas de vehículos eléctricos a batería de la nación y colocándola como la marca número 10 en ese segmento. Por su parte, China supuso el 17 % de los ingresos para Tesla y es su segundo mayor mercado después de Estados Unidos, así que es una guerra que a Musk no le interesa perder.

¿Guerra? ¿Qué guerra?

"No estamos en una guerra comercial con China, esa guerra se perdió hace muchos años por las insensatas, o incompetentes, personas que representaban a los EE.UU. Ahora tenemos un déficit comercial de 500 mil millones de dólares al año, con el robo de propiedad intelectual de otros 300 mil millones. ¡No podemos dejar que esto continúe!".

Trump justifica así una agresiva política proteccionista que, de no revertirse, provocará que China imponga aranceles a los productos estadounidenses por valor de 50.000 millones de dólares. De los 106 productos que podrían verse afectados, los automóviles son un objetivo claro: su valor de importación alcanzó los 12.280 millones de dólares en 2017. Solo se ven superados por la soja, con 13.900 millones.

Esta es la segunda ronda de tarifas, pues además de los productos tecnológicos, el gobierno estadounidense ha oficializado subidas de aranceles en la importación de acero y aluminio.

Mientras tanto, Europa tiene hasta el 30 de abril para ponerse de acuerdo en cuanto a estos aranceles. Por un lado tenemos a Alemania, dispuesta a otorgar concesiones para proteger sus exportaciones, y por otro a Francia, que no cree que las exportaciones de acero y aluminio sean una amenaza para la seguridad estadounidense.

Trump está ondeando una bandera aislacionista que, en vez de obrar la 'magia' del proteccionismo en su país, va a conseguir que todos los consumidores, ajenos y propios, paguemos los platos rotos.

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