Trump quiere normas de emisiones más estrictas para los coches que entran, y Europa será la más perjudicada

El presidente Donald Trump y su administración nunca dejan de sorprendernos. Según Reuters, la administración Trump está pensando imponer normas sobre emisiones muy duras para los coches importados. Sí, solo los que sean de importación. Los que se fabrican en suelo estadounidense se librarían de esas estrictas normas. El objetivo: favorecer la industria automóvil estadounidense.

Y es algo que se plantea la misma administración que desligitimó a la agencia estatal de medio ambiente estadounidense (EPA, de sus siglas en inglés) perdonando una multa millonaria a Harley-Davidson por haber hecho trampa con las emisiones de sus motos (al más puro estilo Dieselgate de Volkswagen). Y todo ello, además, en medio de una guerra comercial con China.

Según las fuentes de Reuters (dos altos ejecutivos de la industria automóvil), es una idea que mencionó la semana pasada el Secretario de Comercio Wilbur Ross, dejando claro que la industria del automóvil no tuvo la idea ni la apoya.

Aunque, por otra parte, no deja de ser cierto que los fabricantes estadounidenses llevan tiempo pidiendo que se eliminan las barreras comerciales no aduaneras con Corea del Sur y Japón y otros mercados. Consideran que las normas locales les impiden de forma injusta exportar a esos países.

El Wall street Journal también se hizo eco de la noticia, asegurando que Donald Trump ordenó a varias agencias estatales que se buscara la manera con las leyes vigentes de someter a los coches importados a unos normas de emisiones más estrictas.

El 70 % de los coches de marcas coreanas y japonesas que se venden en Estados Unidos se fabrican allí.

En cuanto a imponer normas de emisiones más duras para los coches importados, es decir en la mente de Trump, de marcas extranjeras, implica al menos dos problemas. El primero es que se podría considerar una infracción a las normas de la organización mundial del comercio, la WTO.

El segundo, es que el 70 % de los coches de marcas coreanas y japonesas que se venden en Estados Unidos se fabrican en Estados Unidos. Hay 17 factorías de automóviles de marcas extranjeras en Estados Unidos. 12 de ellas son de marcas asiáticas. Según Autodata, tan sólo el 21 % de los 17,2 millones de vehículos vendidos en Estados Unidos en 2017 fueron importados.

Desconocimiento de los mercados

No es la primera vez que la administración Trump y los fabricantes estadounidenses se quejan de las pocas ventas que realizan fuera de Norteamérica. Alegar barreras comerciales no aduaneras es ser de un cinismo sin precedentes o no querer ver la realidad. Claro, porque si no se venden más Chevrolet Silverado en Japón, el país de los kei-cars, es debido a la obligación de tener una plaza de parking para poder matricular un coche. Sería, una norma hecha ex profeso para fastidiar los modelos estadounidenses. Claro.

Del mismo modo, si no se ven más Cadillac por las carreteras europeas (menos de 800 coches vendidos en 2016) es porque la UE se sacó alguna norma para fastidiar la venerable marca de Detroit. Que tenga una gama totalmente inadaptada a nuestras necesidades y una red comercial más escasa que la de Lotus, no es culpa de Cadillac sino de la Un ión Europa, por supuesto. Sarcasmo aparte, es más fácil y barato presionar a la administración que invertir en desarrollar modelos que puedan gustar en los diferentes mercados. Pero ¿con qué éxito?

La industria europea sería la más afectada

Al final, si se llegase a implementar los más perjudicados serían las marcas europeas. Y es que tan solo el 30 % de los coches que las marcas europeas, principalmente alemanas, venden en Estados Unidos se fabrican en suelo estadounidense. Los modelos europeos importados a Estados Unidos, son en su gran mayoría modelos premium y de gran lujo. Serían justamente los más perjudicados por semejante medida.

Y mientras tanto, Mercedes y BMW podrían ver como sus situación empeora también debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Si finalmente China impoen un arancel de 25 % sobre los coches importados de EE.UU., los más afectados serían los dos fabricantes alemanes. Y es que en Estados Unidos fabrican en exclusiva los grandes SUV que tanto gustan en la clase alta china, como el Mercedes GLS o los BMW X5 y X6. Según un análisis de Evercore ISI, estas dos marcas exportan a China desde EE.UU. unos 100.000 vehículos.

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