
Los gigantescos ASEV, más grandes que un destructor, han sido concebidos como una plataforma móvil de defensa antiaérea y antimisiles
La presión militar no deja de crecer en el entorno de Japón, con una de sus costas frente a uno de los mares más tensionados y codiciados del planeta. En los planes del país nipón, crear un sistema de contención antimisiles fijo y en tierra. Pero esa idea ha evolucionado hasta convertirse en una inmensa muralla flotante, mucho más capaz: dos titanes de 12.000 toneladas y casi 200 m.
Japón está construyendo dos gigantescos buques con la misma tecnología que las canceladas bases fijas Aegis Ashore, concebidos para la defensa antiaérea, antibuques y antimisiles: los Aegis System Equipped Vessel (ASEV). Bajo su casco, integrarán casi 130 celdas de lanzamiento vertical para misiles, además de un potente radar y el sistema de combate Aegis. Además, están diseñados para incorporar nuevo armamento para adaptarse a nuevas amenazas.
Gigantes de 12.000 toneladas con radares enormes y un arsenal bajo cubierta
Estos buques militares equipados con el sistema Aegis son mucho más grandes que un destructor convencional. Y frente a las bases fijas tienen una ventaja evidente: son un escudo móvil que podrá desplazarse donde se requiera. Sus cifras son una locura: el primero que se está construyendo firma los 189 m de eslora, 25 de manga y 12.000 toneladas de desplazamiento. Por ponerlo en contexto, los ya gigantescos destructores Maya, de 170 m de largo y capaces de desplazar unas 8.200 toneladas.
Este primer ASEV empezó a ensamblarse en el astillero de Mitsubishi Heavy Industries (MHI) en Nagasaki en julio de 2025, y el objetivo es que la Kaijō Jieitai (Fuerza Marítima de Autodefensa) lo tenga en la flota antes de que termine el año fiscal 2027 (entre abril de 2027 y mayo de 2028). El segundo, botado en Yokohama en febrero de 2026, debería llegar en el siguiente ejercicio fiscal.
Avanzados radares. A finales de agosto, en el ASEV que sigue concibiéndose en Nagasaki, estando muy avanzado, se instaló su enorme mástil principal donde se integrarán más adelante cuatro gigantescos radares AESA del AN/SPY-7(V)1 de Lockheed Martin. Cada antena es de unos 4,3 m de altura y, según el Ministerio de Defensa, la capacidad de seguimiento del SPY-7 es cinco veces mayor que la del SPY-1 que equipan los actuales destructores japoneses, especialmente en lo que toca a misiles balísticos y trayectorias complejas. Asimismo, su elevada posición mejora la línea de visión, siendo más capaz frente a misiles, pero también contra amenazas que vuelan bajo, como drones o misiles de crucero.
Centenares de misiles. Los buques ASEV destacan asimismo por su amplia capacidad de armamento. Su principal reclamo son los 128 tubos verticales de lanzamiento (Mk 41 Vertical Launching System - VLS -) que oculta bajo la cubierta. Este sistema es modular y permite combinar diferentes misiles, como los SM-3 Block IIA de defensa contra misiles balísticos o los SM-6, entre otros. En cantidad, supera a las 112 celdas que equipa el destructor chino Type 055, y deja muy atrás a los destructores Maya.
Esto será solo el principio. En 2032, Defensa espera equipar además misiles de crucero estadounidenses Tomahawk y la versión de alcance extendido del Type 12 japonés. Gracias a los Tomahawk podrá atacar a objetivos tanto terrestres como navales a unos 1.600 km. Lo que significa que podrá neutralizar tanto proyectiles como atacar posiciones desde donde sean lanzados. Asimismo, Japón planea disponer de armas láser de alta energía para combatir drones y estos buques tienen espacio y energía para integrarlas.
Una muralla flotante frente a China y Corea del Norte
La decisión de crear este inmenso escudo flotante llega en un momento en el que la escalada militar de los vecinos japoneses no ha dejado de pisar el acelerador, mirando a zonas de tensión. Por ejemplo China ha aumentado notablemente sus capacidades navales, aéreas y de misiles, e intensificado su actividad en las islas Senkaku, en el mar de China Oriental, administradas por Japón pero reclamadas por Pekín.
China lleva tiempo aumentando su presencia militar tanto en el mar de China Meridional como en el de China Oriental, levantando en tiempo récord islas artificiales sobre arrecifes que se parecen peligrosamente a nuevas bases aéreas. La República Popular movilizó más de 3.000 barcos pesqueros entre diciembre y enero frente a las costas japonesas, en extraña formación, creando una suerte de 'Gran Muralla pesquera' de 300 km. La llamada zona gris es cada vez más un escenario de presión marítima.
A la escalada china se suma Corea del Norte. Pyongyang lleva décadas haciendo acopio de un amplio arsenal de misiles balísticos que desde Japón consideran es capaz de alcanzar todo su territorio. Estos nuevos ASEV nacen pues en un contexto de defensa a varias bandas, como primera barrera de contención en el mar: barcos capaces de mantenerse desplegados durante largos periodos, con altas capacidades de alerta temprana y, llegado el caso, capaces de interceptar amenazas aéreas y balísticas con sus sistemas Aegis.
Imágenes | @kensakai9310 en X, Ministerio de Defensa de Japón
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