Juanma y Tony se pasaron a la vida camper a tiempo completo hace cuatro años. Conviven en un mismo espacio que es su salón, dormitorio, cocina y baño a la vez. "Vamos sobrados"
"Teníamos una vida muy convencional con muchas cosas que no te aportaban nada". Juanma y Tony dejaron atrás su casa, su enorme televisor y la vida tradicional para vivir en su furgoneta camper. Una solución habitacional para escapar del estrés y del atropello existencial de la vida convencional.
Llevan así casi cuatro años y no se arrepienten: "No volvería por nada del mundo. Ya no podría vivir en un piso encerrada". Existir con poco y disfrutar del no saber qué día es. Así se desenvuelven en un espacio reducido, con el ingenio mandando para sus necesidades diarias. Cocinar, ducharse y dormir en apenas 5 m² .
"Teníamos una tele muy grande que siempre teníamos apagada"
No son los primeros que se echan a la vida camper a tiempo completo. "Para mi es como una terapia, un proceso de sanación", comenta Carlos en su blog. También una pareja que entrevistamos, Alba y Álex, combinan su itinerante trabajo con su casa nómada sobre ruedas. Nuestro matrimonio hoy protagonista optó por lo mismo. Se lo cuentan a Arnau Serrado es este vídeo en Youtube, al que le han abierto las puertas de su "Leoneta". Así es como han bautizado a su camper.
Juanma y Tony se sentían atrapados en su rutina y en montañas de cosas materiales. "Teníamos una tele muy grande que siempre teníamos apagada porque no nos gustaba nada lo que contaban". Un fin de semana se fueron a un balneario en Panticosa, en el Pirineo aragonés. Entonces, se hizo la luz: vieron una explanada llena de campers y se dijeron: "Esto es lo que queremos".
Dicho y hecho. Esta pareja se agenció una Peugeot Boxer de segunda mano por 8.000 euros. En realidad el gasto fue un poco mayor porque poco después de comprarla se rompió la caja de cambios: "Tuvimos que pagar 3.000 euros por una nueva". Luego estuvieron meses y meses camperizándola y decidiendo como distribuir el espacio. Entre medias, una y mil discusiones. Pero cuando estuvo lista, mereció la pena.
Cocina, salón, aseo y dormitorio en 5 m². Tony sufre de fibromialgia, así que no podían tener una cama elevada: le costaría mucho levantarse por las mañanas. Optaron pues por una suerte de sofá-cama artesanal, que además les hace ganar espacio: por la noche extienden una tabla y sobre ella el colchón plegable que de día pliegan como sofá.
Aunque el espacio habitable de la Peugeot es bastante reducido, lo han equipado con dos cocinas para poder cocinar ambos a la vez. Tienen fregadero, que parece el de una casa, varios armarios y estanterías para colocar ollas y sartenes, además de la vajilla. Apretados, pero con lo que necesitan para comer bien. La nevera les basta y les sobra, aunque señalan que echan de menos tener un congelador más grande: es una nevera compacta de autocaravana.
Para la otra gran necesidad básica, el aseo, también han tirado de inventiva. El WC es seco compostable de 21 litros ("el más grande"), de los que necesitan químicos y que se pueden vaciar sin tener que recurrir a un depósito autorizado de fluidos. La ducha es una piscina plegable de 80 cm, que despliegan dentro, y para atar en corto el agua fijan una cortina con imanes al techo. Una bolsa de agua con bomba recargable por USB hace el resto.
"Gastamos dos bombonas de butano al año". Aseguran que han mejorado mucho de sus enfermedades crónicas gracias a la vida nómada: ella con fibromialgia, él con diabetes. "A raíz de que hemos cambiado, al quitarnos el estrés, hemos mejorado muchísimo nuestro día a día". En gran parte porque gastan muy poco y gozan de total autonomía.
"La Leoneta" está equipada con una batería de 200Ah y dispone de un panel solar de 400 W: "Vamos sobrados". Alimenta la luz, la nevera y la carga de los diferentes dispositivos móviles que tienen. La calefacción es de gasoil, con un sistema integrado en el propio depósito del vehículo, cuya instalación les costó poco más de 800 euros. Para la cocina, recurren al gas.
Comentan que les basta con un par de bombonas de butano al año y a la semana, calculan, gastan de media unos 100 euros. Cuando se desplazan se nota, pues la furgoneta consume bastante al sumar el peso de llevar la casa dentro. Pero cuando pasan varios días en un mismo sitio, el gasto se reduce al mínimo. Siendo autónomos en lo que toca a energía, los costes se reducen a comida, conexión a Internet, las tarifas de sus móviles y el diésel.
Una casa en el campo: la única vida sedentaria a la que volverían. No rechazan afincarse en un hogar fijo y sedentario, pero no volverán a un piso en la ciudad: quieren mantener la autosuficiencia de la que disfrutan en su camper. "Tenemos la ilusión de tener un terrenito o una casita en el campo". La idea sería contar con un huerto para cultivar sus alimentos y seguir en plena naturaleza. Mientras, animan a los que andan dudando a dar el paso: "No tengáis miedo. Es cuestión de prueba y error".
Imágenes | Arnau Serrado en Youtube
En Motorpasión | Yo pensaba que en una furgoneta camper cuanto más grande, mejor. Hasta que vi lo que hacen en Japón con una kei truck que ocupa menos que un coche
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