Antes de las campers ya había casas rodantes tiradas por caballos
En 1910 nació la primera autocaravana motorizada de la hist lujo producida para viajar
Antes de que existieran las furgonetas camper, las autocaravanas o incluso las carreteras tal y como las conocemos hoy, ya se viaja con la casa a cuestas, aunque no precisamente por placer. Durante décadas se hizo con caravanas tiradas por caballos, pensadas más para sobrevivir en ruta que para disfrutar del trayecto.
Pero en 1910 hubo un punto de inflexión cuando ese concepto dio el salto definitivo al automóvil. No fue el nacimiento del caravaning en sí, pero sí el momento en que viajar empezó a parecerse, por primera vez, a hacer vida dentro del vehículo. La culpable fue la Pierce-Arrow Touring Landau, presentada en el salón del automóvil del Madison Square Garden.
La primera autocaravana motorizada de la historia: Pierce-Arrow Touring Landau
La Touring Landau no era una camper como las entendemos hoy, pero sí la primera autocaravana motorizada producida para clientes, pensada para viajar largas distancias a todo lujo, con comodidades domésticas integradas. Hasta entonces, el concepto de “las casas rodantes” ya existía, pero de forma muy primitiva. Más bien eran adaptaciones artesanales y dependían de los caballos para moverse.
Pierce-Arrow era uno de los grandes fabricantes de coches de lujo de principios del siglo XX. Sobre el chasis más grande y caro de su gama, el Model 66 Landau, creó una versión especial con un interior profundamente modificado. Los asientos traseros se abatían para formar una cama, había un fregadero plegable con depósito de agua presurizado y, por primera vez en un automóvil, un inodoro integrado, aunque fuera un sencillo orinal.
Todo estaba pensado para hacer vida dentro: cuero auténtico, compartimentos de almacenamiento, maletero generoso y un habitáculo separado del conductor por un tabique. Y es que quien podía permitirse esta autocaravana también viajaba con chófer. El lujo no estaba solo en el equipamiento, sino en la forma de entender el viaje.
Viajar sin depender de hoteles: una idea revolucionaria en 1910
La Touring Landau no pretendía sustituir por completo a los alojamientos, pero sí ofrecer descanso y autonomía allí donde no los había. Permitía parar, dormir o asearse en zonas remotas, cuando encontrar un hotel era complicado o directamente imposible. Eso la convierte en algo más que en una camper extravagante: es el primer vehículo que plantea de forma clara la idea de llevar el hogar a la carretera.
Un concepto que hoy damos por hecho en cualquier camper o autocaravana moderna, pero que en 1910 era pura ciencia ficción. El caravaning no se popularizó hasta que dejó de ser exclusivo. En EUU, eso ocurrió a partir de los años 20 y 30, cuando el automóvil se democratizó y viajar por ocio empezó a formar parte de la vida cotidiana. Primero llegaron las adaptaciones caseras y, poco después, las soluciones remolcables.
Buen ejemplo de ello es la Covered Wagon de 1934: una caravana compacta, cerrada y producida en serie que marcó un antes y un después. Frente a las tiendas montadas sobre remolques, ofrecía paredes rígidas, ventanas, sofá-cama, cocina de gas y hasta nevera de hielo en solo 4,6 m de largo. No era lujosa, pero sí práctica: por unos 395 dólares, permitió que muchas familias accedieran a una “mini casa” para viajar.
Mientras tanto, en Europa el desarrollo fue más lento y diverso, condicionado por carreteras peores, vehículos más pequeños y un enfoque más itinerante. Reino Unido, Francia y Alemania apostaron antes por caravanas ligeras y soluciones compactas, sentando las bases del caravaning actual. Dos caminos distintos, pero con una misma base heredada de 1910: aprovechar el vehículo como espacio habitable.
Imágenes | Camping World
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