Ferrari prepara un F1 aún más potente pese a la congelación de los motores; Alpine, la única que no trae mejoras

La Fórmula 1 ya calienta motores de cara a su temporada 2023. La próxima semana comienzan las presentaciones de los monoplazas y en menos de un mes y medio estará en marcha el mundial en Baréin. Los mentideros del paddock ya empiezan a contar pinceladas sobre lo que podemos esperar de este nuevo año.

Si Aston Martin ya ha desatado la euforia acerca de un coche completamente nuevo, ahora el centro de todas las especulaciones son los motores. Y es que, pese a que están congelados hasta 2026, la mayoría de fabricantes esperan mejorar las prestaciones de su propulsor de cara a la próxima temporada. Con Ferrari a la cabeza.

Alpine enseñó todo lo que tenía en 2022 y ahora le pasará factura

Que los motores estén congelados no significa que se les esté extrayendo toda la potencia. Sí está permitido introducir mejoras de fiabilidad, lo que provocará que algunos fabricantes que estaban siendo más conservadores con la gestión de su propulsor ahora puedan dar rienda suelta a la potencia.

A la cabeza está Ferrari, que en 2022 tuvo que bajar mucho la potencia de su motor para salir del paso de los numerosos problemas de fiabilidad que sufrieron en la primera mitad de la temporada. Con esas averías teóricamente solucionadas, en Italia apuntan a que el nuevo cavallino tendrá 30 CV más de potencia.

Una mejora que de plasmarse como real sería un buen motivo para la ilusión en Maranello, especialmente porque sus principales rivales, Red Bull, verán como su motor Honda solo sube de potencia en 10 CV. Los japoneses han revisado sus sistemas MGU-K y MGU-H, los únicos quebraderos de cabeza que tuvieron en 2022.

El problema de Mercedes hace años que está en el combustible. La introducción gradual de una parte sintética les ha hecho ir perdiendo rendimiento con el paso de los años, y para solucionarlo parece que Petronas les ha preparado una nueva fórmula para 2023. Esperan ganar unos 20 CV de potencia.

¿Quién queda? Pues solo uno, Renault. Pero es que en Alpine no se esperan mejoras. Los franceses apostaron en 2022 por una estrategia agresiva que consistió en apretar al máximo el motor aunque la fiabilidad les castigase, como bien padeció Fernando Alonso en sus propias carnes. El resultado es que ahora Alpine ya no tiene nada más en el bolsillo.

A través de Bruno Famin, el jefe de motores de Renault F1, Alpine explica que "nos arriesgamos a desarrollar un motor lo más ligero posible sin llevar a cabo el proceso de validación habitual. Queríamos apretar al máximo. Creo que la estrategia fue buena, aunque hayamos tenido algunos problemas de fiabilidad".

"Hemos preferido impulsar el desarrollo. Así que el objetivo para 2023 es mantener el mismo nivel de rendimiento y hacer que todo sea fiable", confía Famin. En Alpine creen que la mayoría de los problemas se ha debido a elementos auxiliares como la bomba del agua o la del combustible, que se podrán mejorar de cara a 2023.

En definitiva, que ni siquiera con motores congelados la guerra tecnológica se detiene en la Fórmula 1. Y, una pretemporada más, en Ferrari cunde el optimismo.

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