Audi quattro: así nació y se ganó la fama el icono alemán que popularizó la tracción total quattro

Hace 40 años, en el Salón de Ginebra, Audi desvelaba el mítico Audi quattro, su primer deportivo de serie con tracción a las cuatro ruedas. También fue el segundo coupé de la historia en incorporar esta tecnología: el camino lo abrió el Jensen FF en 1966. Y es que, salvo contadas excepciones, este sistema había sido patrimonio esencialmente de vehículos todoterreno o industriales.

Pero, además, supuso un antes y un después para Audi por ser el encargado de abrir la puerta a la tracción integral quattro, que ya es una seña de identidad de la firma de Ingolstadt. A lo que se suman sus éxitos cosechados en competición, a la que estuvo profundamente ligado desde su nacimiento.

El origen la suspensión quattro de Audi

Para asistir al germen del Audi quattro tenemos que remontarnos al invierno de 1976. En aquellas la firma alemana estaba realizando las pruebas del Volkswagen Iltis, un vehículo militar que Audi estaba desarrollando para el ejército alemán en Escandinavia, pero, en paralelo, también estaba trabajando en un automóvil deportivo de altas prestaciones tomando como base el Audi 80 de producción, pero con el motor turbo del Audi 200.

La marca estaba más que satisfecha con las cualidades dinámicas del Iltis en superficies de baja adherencia y los ingenieros de Audi tuvieron una genial idea: ¿y si incorporaban la tracción integral en su deportivo? Así, en la primavera de 1977 comenzaba el proyecto de 262 que, tres años después, se convertiría en el Audi quattro.

Básicamente, el objetivo de Audi era conseguir desarrollar una tracción integral que, para ser compatible con un deportivo de calle, debía ser compacta y ligera, además de contar con un diferencial central. Así, para solucionar el problema de tamaño y peso en una transmisión con caja de transferencia como la que utilizan los todoterreno, los técnicos de la firma dieron con la solución: ejes huecos concéntricos.

De esta manera, nacía la tracción total quattro, que contaba con hasta tres diferenciales independientes, uno central que se encargaba de distribuir la potencia a los dos ejes mediante otros dos diferenciales, y dos ejes, uno primario y otro secundario, que era hueco. Ello permitía, según detalla la marca, que el tamaño de la caja de cambios fuese similar al de un coche de tracción delantera.

Además, al ser independientes los diferenciales, el sistema permitía al conductor operar sobre los mismos, de tal manera que, mediante un mando situado por delante de la caja de cambios, podía bloquear los dispositivos central y trasero, a fin de adecuarse a cada situación.

El Audi quattro en su década de vida

Con la transmisión quattro lista para equiparla en su nuevo deportivo, nacía el Audi quattro, que fue presentado en la muestra suiza en marzo de 1980, desembarcando en el mercado alemán a finales de aquel año y a un precio de 49.900 marcos (unos 4,2 millones de las antiguas pesetas).

Sus líneas afiladas y cuadradas, muy al estilo de los deportivos de los años 80, como por ejemplo el DeLorean DMC-12, iban acompañadas de un propulsor turbo de 5 cilindros y 2.1 litros cuyos 200 CV se transmitían a las cuatro ruedas mediante la tracción total permanente quattro. Este primer Audi quattro hacía el 0-100 en 7,1 segundos y su velocidad máxima se fijaba en los 220 km/h. Asimismo, contaba de serie con asientos deportivos, faros antiniebla y llantas de aleación.

Hasta el fin de su producción, en 1991, el Audi quattro recibió varias modificaciones técnicas. Por ejemplo, en 1987, el diferencial central con bloqueo manual se sustituyó por uno Torsen, que mejoraba la eficacia de la tracción al distribuir el par de forma variable, además de permitir el giro independiente de los ejes.

Ello posibilitó que la tracción total dejara de ser incompatible con el sistema antibloqueo de frenos ABS. No obstante, en este nuevo sistema mantenía un diferencial convencional en el eje posterior, el cual podía bloquearse en condiciones de baja adherencia.

Audi Sport quattro

Por otro lado, en 1984 una nueva versión del deportivo germano se estrenó en el mercado. Se trataba del Audi Sport quattro, desvelado en el Salón de Frankfurt de 1983. En un primer momento, esta versión más potente fue concebida para tomar el testigo del quattro en el Mundial de Rallys (WRC). Pero, para que fuera admitido en competición, el reglamento obligaba a los fabricantes a producir un mínimo de 200 unidades de calle.

El Audi Sport quattro se distinguía por una menor distancia entre ejes, ganándose el sobrenombre de 'Shorty', por su carrocería más ligera (en aramida y fibra de carbono) y porque el propulsor sobrealimentado de 2.1 litros y cinco cilindros fue ajustado, añadiendo un árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro, en vez de dos. Así, el Sport quattro llegaba hasta los 306 CV y los 350 Nm de par, a un máximo de 3.700 vueltas.

El 'Shorty' tuvo el honor de convertirse en el primer superdeportivo jamás concebido en los cuarteles de Audi, antecesor del actual Audi R8, así como en el modelo de producción más potente producido por la firma de los cuatro aros.

Caballo ganador

Hablar del Audi quattro obliga a hablar de competición y, en concreto, del Campeonato Mundial de Rallys. En 1981, meses después de comenzar a venderse, el quattro se estrenaba en el WRC en el Rally de Montecarlo, la primera cita del calendario, donde pese a firmar el mejor tiempo en los seis primeros tramos especiales y contar con un margen de casi seis minutos, no cosechó la victoria por una avería en el alternador.

Sin embargo, no tuvo que esperar mucho para subirse al cajón más alto: lo hizo dos semanas después, en el Rally de Suecia. Y aunque ese primer año del Audi quattro en el WRC tuvo luces y sombras, con sus dos pilotos descalificados en el Rally de Grecia y hasta cinco retiros, Hannu Mikkola consiguió terminar tercero en la general y Audi firmó un quinto puesto en la categoría de constructores.

En 1982 el título de pilotos aún se le resistiría pero no así el de constructores. En total, entre Mikkola, Mouton y Blomqvist sumaron siete victorias de las doce disponibles en el calendario, y la piloto francesa Michèle Mouton subió al segundo cajón del podio aquella temporada, quedando sólo a 12 puntos de Walter Röhrl. Al que, por cierto, posteriormente ficharía Audi Sport.

El primer mundial de pilotos llegaría en 1983, con Hannu Mikkola a los mandos del Audi quattro y, en 1984, ya con el Audi Sport quattro, el doblete, con Blomqvist como primer clasificado al final de la temporada y Mikkola segundo. A este laureado año se sumó el mundial de constructores, que también fue para el equipo alemán.

El legado del Audi quattro

El quattro abrió una puerta a la tracción total en los retoños de los cuatro aros: desde el lanzamiento del deportivo alemnán, la firma ha producido más de 10,5 millones de coches con tracción a las cuatro ruedas, entre los que encontramos no sólo deportivos, sino también otros segmentos.

A día de hoy, la tracción total quattro, en sus diferentes configuraciones, está presente en todos los modelos de la gama Audi, a excepción del A1. Así, este sistema acompaña a versiones de retoños de gama alta, como el A8, el superlativo Audi R8 o los SUV Q7 y Q8.

Además, siempre ha estado ligada a las versiones deportivas de la marca, estando en el menú de variantes S y RS, y ahora también ha comenzado a asociarse a su familia eléctrica pura, con exponentes, por ahora, como el Audi e-tron y el recién llegado e-tron Sportback. Y más que estarán por llegar.

Sólo el año pasado, el 45 % de los clientes que compraron un Audi, escogieron un modelo con tracción quattro. En todos ellos permanece vivo el espíritu del Audi quattro. Y que sea por muchos años más.

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