Vivir en las afueras, tener un coche eléctrico y estar feliz de la vida

Generalmente asociamos los coches eléctricos a conductores urbanitas que viven y trabajan en zonas céntricas de grandes ciudades, donde las distancias son muy cortas y la autonomía no es ninguna preocupación para ellos porque les sobra más de la mitad. Bien es cierto que éste es el usuario ideal, pero no el único.

Es posible tener un coche eléctrico, vivir en las afueras y estar feliz de la vida. Son casos concretos, no es válido para todo el mundo y sí, hay que tener un coche con motor de combustión interna como alternativa para aquellos desplazamientos en los que el eléctrico no alcanza o nos supondría un trastorno al tener de depender de una o varias recargas intermedias.

Un caso concreto

Javier Espallargues vive en Villafranca del Castillo, a 30 kilómetros de Madrid, y compró hace un año un Renault ZOE para su mujer Patricia, que es consultora y debe ir a Madrid a diario para hacer varias visitas o coger el AVE para viajar a otra ciudad. Antes de tener el ZOE esto significaba un gran gasto en el aparcamiento en la estación y parquímetros, además de la molestia de tener que estar cambiando el ticket de “la ORA” cada dos por tres.

"En mi caso nos hemos comprado el coche eléctrico para ahorrarnos el gasto que nos suponía aparcar en zonas de estacionamiento regulado".

El motivo de compra de este ZOE fue éste, ir a trabajar y aprovechar estas ventajas de las que gozan los coches eléctricos (como utilizar los carriles VAO para vehículos con alta ocupación aunque vayamos solos en el coche). Pero rápidamente su uso se amplió a fines de semana (sin salir de viaje, claro) y a que, al final, el ZOE no descansa y se pelean por él. Si algún día la mujer de Javier no lo necesita, se lo lleva él al trabajo, que está a 35 kilómetros de su casa.

Su ZOE es de color negro (menos eficiente porque se calienta más con el sol y obliga a trabajar más al aire acondicionado) y, como puedes ver en las fotos, va bien calzado aunque signifique una pérdida de autonomía. Pero es que a Javier le gustan los coches y como él mismo nos contó “cuando compramos el ZOE queríamos un coche con un precio de adquisición razonable, que fuera bonito y que tuviera las características de un coche tradicional (equipamiento, estética, etc.). Por eso elegí el negro y las llantas de aleación, quería que al ver mi coche me gustase”.

Con el ZOE consiguen una autonomía real entre 110 y 120 kilómetros, pero lo normal es que no recorra más de 80. “Los únicos trayectos donde vas más apurado y tienes que hacer una conducción más eficiente son los que incluyen M-40, ahí ya vas apurado y llegas a casa con algo menos de 30 kilómetros de autonomía y no sé si es real o psicológico pero ya vas diciendo ostras, ostras que me quedo tirado”, dice Javier.

Así vive este ZOE

Un día normal en la vida de este ZOE es salir de casa a primera hora, ir a Madrid y realizar varias visitas sin salir de la ciudad, cubrir diferentes trayectos cortos hasta poner rumbo de nuevo Villafranca del Castillo a última hora del día. Eso o ir a la estación de Atocha para quedarse aparcado en la calle todo el día o incluso varios días. Y los fines de semana lo usan para todo lo que no sea viajar fuera de Madrid.

Es una familia de cuatro personas y cuentan con otro coche y un scooter para el día a día. Ése otro coche es un Honda Civic, que previamente fue un Citroën C8 porque con los niños más pequeños necesitaba mucho espacio. Ahora con el Civic les sirve para viajar y realizar esos trayectos a los que el ZOE no alcanza sin necesitar una recarga. De hecho este ZOE sólo se ha recargado fuera de casa una vez en todo su año de vida y 15.000 km (y fue una recarga prevista), lo que indica que tiene sustituto para viajes largos pero también que es posible su utilización diaria.

A la pregunta de las ventajas que encuentra en el coche eléctrico Javier nos responde que “para ellos lo principal es el aparcamiento en la calle y el carril Bus VAO”. Destaca del ZOE que “lo hace todo bien, no destaca especialmente en nada pero cumple en todos los parámetros. “Como puntos de mejora le pediría más autonomía y mejor calidad en algunos componentes del coche, por ejemplo el manos libres, que se oye mejor el teléfono conectándolo a la toma auxiliar que por Bluetooth”.

Muchas ventajas, por el momento

Hay que decir que Javier es un early adopter de todo lo que sea tecnología y le gusta probar todo tipo de cacharros (smartphones, tablets, ordenadores, etc), lo que supone un freno menos a la hora de decidirse por un vehículo innovador.

Seguro que ya lo sabes, pero por si acaso te lo cuento: las baterías del ZOE no son en propiedad, sino alquiladas. Javier y Patricia tienen el coche por leasing, con un contrato de 20.000 kilómetros anuales (este año han hecho 15.000) y pagan unos cien euros de alquiler por las baterías. Respecto a esto nos comentó que al principio me produjo un rechazo, pero cuando te explican que de esta forma puedes estar tranquilo porque la batería no es tuya y es el elemento más propenso a sufrir una avería (y es caro) y te da la posibilidad de que, si sacan una mejorada, te la cambien”.

“A falta de ver cómo evoluciona con el paso de los años, si se rompe o no o si es verdad que sacan una batería mejor en dos o tres años, por el momento estoy conforme. Además el coche no ha tenido ninguna avería por el momento. Únicamente se le fue el cromado azulado del rombo de la calandra (arreglado en garantía)”.

Le preguntamos si está satisfecho con la compra y si repetiría con un coche eléctrico: Sí, completamente satisfecho. A día de hoy repetiría con otro eléctrico, ya que en nuestro caso concreto con lo que ahorramos sólo en estacionamiento pagamos el alquiler de la batería y la cuota del leasing”. A esto hay que sumarle que cara recarga no llega a dos euros de coste.

¿Y si cambiase la situación y no tuvieses esas ventajas especiales por ser eléctrico? “Ahí creo que las cuentas no me salen, tendría que revisarlo y valorar el consumo, mantenimiento, etc. Para mí es una compra estudiada desde el punto de vista financiero”.

¿Cambia tu forma de conducir cuando te pones al volante del ZOE? “Sí, es una conducción más relajada, te invita a hacer una conducción más eficiente una vez pasado el plazo inicial de darle el pisotón a baja velocidad para disfrutar de su tremendo empuje. Luego se te pasa, igual que se te pasa la psicosis de la autonomía. Al comprarlo estuve valorando comprar un BMW i3 por el REX Extender, pero tras calcular los trayectos diarios me decidí por el ZOE y ahora mismo no concibo comprar un eléctrico con un motor para ampliar la autonomía. De hecho mi objetivo sería ser capaz en algún momento de comprar un Tesla Model 3”.

Finalmente Javier nos comenta algo que está en la mente de todos cuando hablamos de los coches eléctricos, ya que cree que todavía es pronto para pensar en una adopción en masa del concepto eléctrico y que, egoístamente, él preferiría que siguiese así un tiempo, ya que en el momento en que los coches eléctricos se popularicen desaparecerán las ventajas de las que gozan actualmente y se encarecerá el precio de la electricidad.

Las innovaciones tienen un riesgo y este tipo de ayudas y ventajas son el premio para los que le echan valor y se lanzan a probar cosas nuevas.

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