"Era un coche de mierda con agujeros en el suelo". Desde que Ben Affleck tuvo su primer coche ha llovido. Ahora le van los muscle car y los Bentley, con bien de espacio para la familia

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En el garaje de Ben no hay Batmóvil, pero sí un buen puñado de cochazos clásicos y no tan clásicos

Victoria Fuentes

Sabemos que Ben Affleck no es el típico perfil de Hollywood al que le gusta llamar la atención. Quizá por eso su mediática relación con Jennifer López no funcionó: los dos son antagonistas, como si Batman intentara salir a tomar una cerveza con el Pingüino.

Por su personalidad, en el garaje del actor y director de 'Argo' no nos encontramos con superdeportivos extravagantes, sino con berlinas de lujo bien confortables, clásicos americanos y coches eléctricos prestacionales y con bien de espacio.

A Ben le va el confort y el lujo

El primer coche del actor, director y productor de 53 años fue un Toyota Corona en carrocería familiar del 79 que él mismo ha descrito como "un coche de mierda con agujeros en el suelo". Pero en el 97 su carrera despegó gracias a la película 'El Indomable Will Hunting', que se llevó un Óscar, y con ella su cuenta bancaria empezó a engordar ya que no ha dejado de trabajar desde entonces.

Lejos de dejarse seducir por Ferrari, Lamborghini (bueno, tiene un Urus) o Porsche, Affleck ha priorizado el espacio para poder viajar con sus hijos, y se ha decantado por varios modelos Bentley (ha tenido un Azure, un Mulsanne y un Bentayga), Range Rover Vogue, Lexus RX y Mercedes-AMG Clase S 63.

Cuando quiere desconectar del lujo europeo, al actor le encanta conducir clásicos de la época dorada del automovilismo estadounidense, como un Chevrolet Chevelle SS de la década de los 70 en color burdeos o un Cadillac de Ville Coupe de 1973, un coche gigantesco y clásico que utiliza muchas veces para pasear tranquilamente por Los Ángeles.

Claro que a Batman también le va la marcha y tiene un Dodge Challenger SRT Hellcat, así como un Mercedes-Benz EQS 580 con paquete AMG o un Lamborghini Urus: prestacional y en su momento odiado por los puristas, pero también familiar. 

En su garaje también hay hueco para los coches eléctricos, y cuenta con un Tesla Model S Plaid, un Rivian R1S, un Cadillac Celestiq, un Ford Bronco electrificado o un BMW i7, una berlina de lujo que cuenta en las plazas traseras con la 'BMW Theater Screen', una pantalla panorámica gigante de 31,3 pulgadas que baja del techo para convertir el asiento trasero en una auténtica sala de cine privada.

Imágenes | Nomoretitanic, Coyote Classics

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