
De museo en museo, el extraño paseo de la pickup del narco más famoso del siglo XX.
De todos los coches que tuvo Pablo Escobar, el que más está dando quebraderos de cabeza no es un Porsche 911 no un 356 clásico, o el inmenso Mercedes S 600 Pullman. El coche que está enfrentando a los herederos del famoso narcotraficante no es ninguno de esos clásicos, sino una humilde pick-up Chevrolet Silverado.
Las pick-ups suelen acumular historias en las que predominan el barro, el trabajo o el campo. Esta Silverado granate, en cambio, hace décadas que no pisa el asfalto o una pista de tierra. Estuvo durante años expuesta en la Casa Museo Roberto Escobar Gaviria, hermano del famoso narco. Hasta que vino la policía a buscar la pickup para llevarla...al Museo Pablo Escobar.
De museo en museo
La pickup es una Chevrolet C/K 1500 Silverado Z71 de principios de los años 90. Equipada con un V8 de 5.7 litros entrega 200 CV. No es mucho en relación al enorme motor que lleva, pero en esa época era el tope de gama de las pick-ups. Para hacernos una idea, el resto de la gama Silverado tenía potencias de entre 160 y 175 CV, según la versión. Vamos, que el Silverado Z71 era como el Golf GTI de los rednecks.
Esta pickup, con matrícula CAS-263, perteneció al narco más famoso del siglo XX. Y como tal era una de las piezas centrales del espacio museístico que Roberto Escobar Gaviria, alias "El Osito", mantenía en Colombia.
No era una pieza cualquiera, era la más imponente del catálogo de reliquias del clan Escobar, al rededor de los cuales se creó un circuito de narcoturismo que durante años funcionó como reclamo para visitantes ávidos de la época del cartel de Medellín.
El Estado colombiano decidió poner fin a ese museo. La propiedad que albergaba el “museo” pasó por un proceso de extinción de dominio, y la Sociedad de Activos Especiales (SAE) se hizo con el control del inmueble para clausurarlo y reasignarlo a una fundación sin ánimo de lucro dedicada a la protección de menores y jóvenes. Fin del museo y dispersión de la colección.
Ahí empezó la pelea por los objetos del museo. Con el cierre del espacio, los familiares se disputaron las pertenencias personales del difunto, y la Silverado acabó en los juzgados. Los tribunales determinaron que la propiedad del Silverado corresponde a Nicolás Escobar Urquijo, hijo de Roberto y sobrino de Pablo Escobar.
Ahora, Nicolás quería recuperar el coche. La ejecución judicial llegó el 17 de septiembre de 2026. La Policía Nacional y las autoridades de transporte acompañaron a Nicolás hasta una vivienda particular del barrio Laureles-Estadio, en Medellín, donde la pickup estaba guardada, y la remolcaron bajo estricta custodia policial hasta el Museo Pablo Escobar, en El Poblado.
La Silverado se libró de ser subastada o desguazada con la extinción de dominio, que por orden judicial, acabó con el primer “museo” en el que estaba. Lo que en su día era reclamo turístico de dudoso gusto sigue siendo, ahora con sentencia judicial incluida, pieza de exposición en un segundo museo que sigue ensalzando la figura de una persona responsable de miles de muertes. Al final, la Silverado sólo ha cambiado de vitrina.
Imágenes | Infobae
En Motorpasión | He visitado el lugar al que cualquier amante de los coches debería ir: está escondido en medio de un barrio residencial y es gratis
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