Hay hasta siete señales para avisar de que se trata de una vía exclusiva y con trampa para coches
Cada semana cae algún coche en la trampa
"¡Es una trampa!", parafraseando al Almirante Ackbar en ‘El Retorno del Jedi’, pero las autoridades del condado de Cambridgeshire (Reino Unido) no lo esconden. Las señales de tráfico lo ponen bien claro “Car Trap”, es una trampa para coches. Y aún así, cada semana varios automovilistas caen en una trampa medieval si intentan usar el carril bus.
La trampa en cuestión no es una cámara que graba al infractor para enviarle una multa, sino un socavón que puede tragarse casi la mitad de un coche (como le ha ocurrido a un usuario con un Ford Ka). Sólo le faltan estacas en el fondo o cocodrilos para impedir el acceso al castillo, digo, al carril bus. Eso sí, los autobuses de la ciudad pasan sin inmutarse. ¿Cómo es posible? ¿Y por qué una medida tan drástica?
¡Es un trampa!
En todas las ciudades hay automovilistas que se cuelan en los carriles reservados para los autobuses. La mayoría de las ciudades han implementado cámaras de vigilancia o patrullas para multar a los infractores. En St Ives, Cambridgeshire, se lo han tomado de forma más seria, cual sajón que intenta repeler una invasión vikinga, han puesto pozos en los que caen los coches si algún automovilista se atreve a entrar.
Hay señales que indican clara y literalmente que se trata de una trampa para coches. Y aún así, los conductores que se quedan atrapados en las trampas para coches ubicadas en St Ives, son un problema recurrente del condado de Cambridgeshire.
Estas trampas están diseñadas para evitar que vehículos de dimensiones inferiores a las de los autobuses accedan a una vía guiada de uso exclusivo para los buses públicos del condado. La anchura de un coche o una furgoneta no le permite salvar el socavón sin meter al menos una rueda dentro. Y entoncs el coche queda atrapado.
El Consejo del Condado de Cambridgeshire ha instalado letreros adicionales, como señales de "prohibido el paso" y "solo autobuses guiados", para clarificar la restricción, especialmente en la intersección de Harrison Way y Station Road. Según el consejo, al menos 60 conductores han quedado atrapados en estas trampas desde su instalación hace 12 años.
Sin embargo, residentes como John King, de 73 años, consideran que las señales siguen sin ser lo suficientemente claras, especialmente para personas mayores o visitantes que no conocen la zona. King afirma que, a pesar de las señales, los incidentes ocurren semanalmente. El consejo también ha colocado letreros de "callejón sin salida" para reforzar la advertencia.
Pero, por qué impedir a toda costa que entre un automóvil en un carril bus. De entrada porque no se trata de un carril bus al uso. Se trata de una “vía guiada para autobuses”, una suerte de híbrido entre una vía de tren ligero y una carretera. El objetivo es ofrecer un servicio de autobús más rápido, eficiente y fiable, evitando el tráfico general.
Se trata de una vía con asfalto sólo en los bordes, donde pasan las ruedas de los autobuses, y con un elevado bordillo de hormigón que sirve de guía para las pequeñas ruedas adicionales laterales del autobús, que son las que le posicionando en el centro carril y permiten no chocar contra los bordes. Una vez en la vía, el conductor sólo tiene que acelerar y frenar. Como en un tren, son las vías las que proporcionan la dirección.
Las paradas suelen ser similares a las de un tranvía o del metro, con plataformas elevadas para facilitar el acceso rápido de pasajeros.
Con 16 millas (unos 25 km), la de St. Yves es la vía guiada para autobuses más larga del mundo. Discurre por la antigua línea de ferrocarril que unía las poblaciones de St- Yves y Cambridge y cerrada en 1970.
Imágenes | Bob Castle, Khallil Has A Go
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