Salto, chispas y derrape quirúrgico: así es como un Honda S2000 rodando a fuego te deja sin aliento en décimas de segundo

Después de haber babeado con el espectacular vídeo del Singer sin aditamentos, unas imágenes espectaculares aderezadas sólo con el sonido del motor Porsche, hoy le toca el turno a otro vídeo similar. No tiene tan buena calidad pero, ojo, que tampoco es malo para nada.

Viajamos de Europa a Japón para asistir a un despegue, literalmente, porque lo que vamos a ver es un Honda S2000 yendo realmente rápido. Tanto que en un punto concreto levanta el vuelo.

Un salto que sólo podía pasar en Japón

Lo que ocurre en el minuto 1:56 es sencillamente épico. Después de despegar sobre el cambio de rasante y aterrizar con dureza sobre el asfalto desprendiendo una nube de chispas de los bajos, el piloto controla un derrape extremadamente rápido con unos reflejos soberbios.

No sólo consigue controlar el coche sino que además lo hace con una precisión exquisita y dejando unas imágenes para el recuerdo. Obviamente también ayuda la puesta a punto de un coche que para nada se mantiene de serie y al que podemos ver en el resto del vídeo rodando a fuego.

El S2000 demuestra una estabilidad y una capacidad de agarre fantástica sobre un trazado que no es para nada sencillo. Se trata de Gunsai Touge, un circuito enclavado en un profundo bosque de la prefectura japonesa de Gunma y que se ha convertido en paraíso de drifters y japoneses amantes del time attack.

Pero volviendo a la máquina, es que el Honda S2000 es un coche espectacular con el que muchos soñamos. Ya seas aficionado o no a los coches importados del país del sol naciente, el biplaza japonés tiene muchos argumentos para ser uno de esos candidatos incombustibles a habitar nuestros garajes.

Nacido en 1999, este deportivo estaba equipado con un motor de 2.0 o 2.2 litros (este segundo con un motor de carrera larga, menos estirada -con la línea roja a 8.200 en lugar de 9.000 rpm- y más par a bajas vueltas) de gasolina sin turbo que ofrecía potencias de 220 o 250 CV, con el bloque situado en posición central-delantera y un peso por debajo de 1.300 kg.

Con estos argumentos, un chasis rígido y tracción trasera fue normal que se convirtiera en un sueño húmedo para petrolheads. Una buena puesta a punto con retoques aquí y allá le convertían en un coche altamente disfrutable y al que echamos de menos desde que echó el cierre en 2009.

Pero si hay un dato con el que destaca especialmente el Honda S2000 era por tener uno de los motores más orgásmicos que hemos conocido, pensado para girar a altas revoluciones y convirtiéndose en uno de los cuatro cilindros de aspiración natural con mayor (y mejor) capacidad de giro a altas vueltas. Algo especialmente apreciado por los que buscan un coche al que exprimir al máximo.

Por cierto, que ya sé que lo has visto, pero te recomiendo que vuelvas al momento exacto del vídeo en el que este artista salta, rebota, derrapa, controla e INMEDIATAMENTE vuelve a dar gas. Es para verlo en bucle.

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