He conocido el nuevo Dacia Spring: el eléctrico barato ya no parece un juguete y ahora es mucho más coche

Dacia Spring 2026

• Llega la segunda generación del primer coche eléctrico de Dacia. 

• Cambia por completo, con una nueva generación que solo hereda de su antecesor el nombre y el concepto. 

Dacia apuesta fuerte y decididamente por la movilidad eléctrica con el nuevo Spring, un modelo que mantiene intacta la filosofía que convirtió a su primera generación en uno de los eléctricos más accesibles del mercado, pero que cambia prácticamente todo lo demás. Y después de haber podido verlo en persona, tengo bastante claro que estamos ante un salto de gigante respecto al Spring que conocíamos hasta ahora.

Porque si hay algo que llama especialmente la atención cuando uno se encuentra frente al nuevo Dacia Spring es su tamaño. La segunda generación crece 15 centímetros en longitud y, sobre todo, nada menos que 18 centímetros en anchura, aunque sigue siendo un coche urbano con 3,85 metros de largo. Pueden parecer cifras más propia de una evolución entre categorías que de un simple cambio generacional, pero basta con situarse delante de él para entender hasta qué punto esa ganancia de anchura transforma su presencia.

El anterior Spring tenía algo de coche de juguete. Era extremadamente estrecho, ligero y sencillo, y precisamente ahí estaba buena parte de su encanto y de su propuesta. Pero también era uno de sus principales inconvenientes, sobre todo porque dentro parecía un micro car, pese a que había evolucionado mucho en positivo en su última versión. 

El nuevo Spring conserva esa filosofía de automóvil sencillo y accesible, pero visualmente es mucho más coche. Tiene una carrocería más asentada, pasos de rueda marcados, un capó corto y elevado y unas proporciones que le dan una presencia mucho más contundente. Y sí, es el hermano del Renault Twingo con quien comparte plataforma, pero hay cambios suficientes como para que un profano en esto del automóvil no se entere. 

¿Lo primero que pensé cuando lo vi en persona? Dacia ha conseguido que el Spring deje de parecer un coche de juguete.

Un Spring completamente nuevo

Aunque conserve el nombre, poco queda de la generación anterior. El nuevo Spring está construido sobre la plataforma RGEV small de Renault Group y se fabrica en la planta de Novo Mesto, en Eslovenia. De hecho, Dacia explica que es el primer modelo de su gama desarrollado bajo los nuevos programas de desarrollo acelerado de Renault Group, que permiten reducir el ciclo completo de diseño a menos de dos años.

El resultado es un coche de 3,85 metros de longitud y 1,74 metros de anchura, unas dimensiones que lo mantienen claramente dentro del segmento A, pero que permiten ofrecer un habitáculo mucho más aprovechable.

El diseño también ha cambiado por completo. El nuevo Spring adopta el lenguaje visual más reciente de Dacia, con una estética muy geométrica, superficies sencillas y una marcada orientación funcional. Las franjas negras que conectan visualmente los grupos ópticos delanteros y traseros ayudan además a enfatizar la anchura de la carrocería.

En persona, precisamente esa anchura es uno de los elementos que más cambia la percepción del coche. El Spring sigue siendo compacto y pensado para moverse con facilidad por ciudad, pero ahora transmite una sensación de mayor aplomo y robustez.

Los paragolpes incorporan además grandes zonas de plástico negro tintado en masa, pensado para soportar mejor pequeños golpes y arañazos propios del uso urbano. Es una solución muy Dacia: menos preocupación por la estética puramente ornamental y más atención a que el coche resulte práctico y resistente en el día a día, una receta que ya sabemos que funciona bien. 

También cambia mucho por dentro

La transformación continúa en el habitáculo. El salpicadero presenta un diseño horizontal que busca aumentar visualmente la sensación de amplitud y, dependiendo del acabado, puede incorporar una pantalla central multimedia de 10,1 pulgadas.

El cuadro de instrumentos digital es de 7 pulgadas y forma parte del equipamiento de serie. En el acabado Journey, la pantalla central de 10,1 pulgadas se combina con Media Nav Live, navegación conectada, servicios online y compatibilidad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto.

Pero más allá de las pantallas, lo que me parece especialmente interesante es cómo Dacia ha conseguido que el interior parezca bastante más moderno sin abandonar esa filosofía de simplicidad que define al Spring.

Hay numerosos huecos portaobjetos y soluciones prácticas repartidas por el habitáculo, además del sistema YouClip, que permite colocar diferentes accesorios en puntos de fijación específicos. Entre ellos encontramos desde soportes para el teléfono hasta portavasos, ganchos para bolsas o incluso una pequeña linterna.

Es una filosofía que encaja perfectamente con lo que debe ser un coche de este tipo: no intenta aparentar ser algo que no es, sino ofrecer todo aquello que realmente puede resultar útil en el día a día.

250 kilómetros de autonomía y 80 CV

Mecánicamente, el nuevo Dacia Spring utiliza un motor eléctrico de 60 kW, equivalentes a 80 CV, con un par máximo de 175 Nm.

Con estas cifras acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 130 km/h. Son prestaciones más que suficientes para el escenario para el que ha sido concebido: ciudad y desplazamientos periurbanos.

La batería es de tipo LFP y tiene una capacidad útil de 27,5 kWh, con una autonomía máxima homologada de hasta 250 kilómetros WLTP.

Dacia asegura que para la mayoría de sus usuarios una recarga semanal debería ser suficiente. No es una afirmación especialmente sorprendente si tenemos en cuenta que los propietarios de la primera generación recorrían de media unos 34 kilómetros diarios y que el 75% de ellos cargaba el coche en casa.

La ligereza es, además, uno de los grandes secretos de este Spring. Con un peso desde 1.212 kg, continúa siendo uno de los eléctricos más ligeros de su segmento y consigue un consumo homologado de solo 12,7 kWh/100 km, una cifra realmente baja para un automóvil eléctrico.

Carga rápida solo en opción

De serie, el nuevo Spring incorpora un cargador de corriente alterna de 6,6 kW. Con un enchufe doméstico convencional puede pasar del 15 al 80% en unas 9 horas, mientras que utilizando un enchufe reforzado el tiempo se reduce a 5 horas y 40 minutos.

Con un Wallbox de 7 kW, esa misma operación requiere 2 horas y 55 minutos. Además para quien lo pueda necesitar, existe una opción de carga más completa que eleva la potencia en corriente alterna hasta 11 kW y añade carga rápida en corriente continua de hasta 50 kW. En este caso, pasar del 15 al 80% de la batería en una estación rápida lleva 28 minutos.

También puede incorporar tecnología V2L, que permite utilizar la batería del coche para alimentar pequeños dispositivos eléctricos. 

Mucho más espacio del que cabría esperar

Otra de las consecuencias directas del aumento de tamaño es el espacio interior. Dacia asegura que el nuevo Spring ofrece uno de los habitáculos más espaciosos del segmento A eléctrico y, sobre todo, el mayor maletero de su categoría, con hasta 337 litros de capacidad.

Además, el volumen puede aumentar hasta 1.283 litros abatiendo los asientos traseros, divididos en proporción 50:50.

Y hay otro detalle muy interesante: el Spring sigue siendo el único coche de su segmento que ofrece un frunk. Este compartimento situado bajo el capó delantero añade otros 18 litros de capacidad y puede resultar especialmente útil para guardar el cable de carga sin ocupar espacio en el maletero.

Aquí vuelve a aparecer esa filosofía tan Dacia de aprovechar hasta el último centímetro.

Dos acabados y una gama muy sencilla

La gama del nuevo Dacia Spring se estructura en únicamente dos acabados: Expression y Journey. Ambos comparten el mismo motor eléctrico de 80 CV, la batería LFP de 27,5 kWh y el cargador de corriente alterna de 6,6 kW.

El Expression ya incluye elementos como llantas de acero de 15 pulgadas, aire acondicionado manual, sensores de aparcamiento traseros, freno de estacionamiento eléctrico, elevalunas eléctricos delanteros, retrovisores eléctricos, cuadro digital de 7 pulgadas, sistema Media Control y asiento trasero abatible 50:50.

El Journey añade llantas de 16 pulgadas, tarjeta manos libres, cámara de marcha atrás, sistema multimedia Media Nav Live con pantalla de 10,1 pulgadas, navegación y servicios conectados, además de algunos elementos adicionales de confort.

Otro gran argumento: el precio por debajo de 20.000 euros para toda la gama

Pero si hay una característica que puede convertir de nuevo al Spring en uno de los grandes protagonistas del mercado eléctrico es su precio.

Toda la gama del nuevo Dacia Spring se sitúa por debajo de los 20.000 euros, antes de aplicar las ayudas gubernamentales.

Es una cifra especialmente relevante en un mercado en el que los coches eléctricos continúan teniendo, en muchos casos, precios de partida considerablemente superiores a los modelos equivalentes de combustión.

Dacia ha conseguido mantener ese posicionamiento gracias, entre otras cosas, a una filosofía de desarrollo centrada en eliminar todo aquello que no resulta imprescindible. Cada elemento del coche busca cumplir una función concreta, ya sea mejorar la eficiencia, reducir costes o aprovechar mejor los recursos.

Y creo que ahí está precisamente la clave para entender el nuevo Spring.

Mucho más coche sin dejar de ser un Dacia

Después de haberlo visto en persona, mi sensación es que Dacia ha solucionado uno de los principales problemas que tenía el Spring anterior sin cargarse aquello que lo hacía interesante.

El coche ha ganado 18 centímetros de anchura, ha crecido 15 centímetros en longitud, tiene unas proporciones mucho más contundentes, un interior más moderno, más espacio, más tecnología y mejores posibilidades de carga. Pero sigue siendo ligero, sencillo, eficiente, y estamos deseosos de probarlo. 

También es ligero, y eso último no es una cuestión menor. En un momento en el que muchos coches eléctricos parecen empeñados en ofrecer cada vez más potencia, baterías enormes, equipamientos interminables y precios que se alejan cada vez más del bolsillo del usuario medio, el nuevo Spring hace exactamente lo contrario.

No pretende ser el eléctrico perfecto para viajar cientos de kilómetros por autopista. Pretende ser un coche eléctrico asequible para quien necesita desplazarse todos los días.

Y después de verlo, creo que esa receta tiene ahora mucho más sentido que antes. Porque el primer Spring fue importante por democratizar el acceso al coche eléctrico, pero este segundo Spring tiene algo que su antecesor no tenía: ahora sí parece un coche de verdad.

Y lo mejor es que Dacia ha conseguido hacerlo sin renunciar a su principal argumento: una relación entre precio, tamaño, eficiencia y coste de uso difícil de igualar.

Si finalmente mantiene esa promesa de situarse por debajo de los 20.000 euros antes de ayudas, el nuevo Dacia Spring tiene todos los ingredientes para seguir siendo uno de los eléctricos más interesantes para quienes buscan, simplemente, un coche eléctrico barato, práctico y sensato.


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