Japón quiso acabar por ley con Toyota. La marca respondió con el coche más vendido de la historia

Para rebajar la contaminación, el gobierno japonés exigió reducir el 80 % de las emisiones a los motores de 1.3 litros o más. Solo los coches de Toyota los tenían

Alejandra Otero

El Toyota Corolla es el coche que más se ha vendido vendido en toda la historia con más de 52 millones de unidades comercializadas. Cada menos de 30 segundos, se vende un Corolla en el mundo. Y curiosamente, el nacimiento de esto coche vino porque Toyota tuvo que superar un reto casi imposible: salvar la conocida como Ley anti-Toyota.

Esta normativa supuso un antes y un después para la marca, que podría haber supuesto su desaparición. En vez de eso, nació el coche más exitoso de todos los tiempos. Todo comenzó en los años 60.

Japón declaró la guerra a los coches y Toyota respondió con su gallina de los huevos de oro

Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón vivía el llamado 'Milagro Japonés'. Su crecimiento industrial tras el conflicto bélico fue meteórico. Tokio fue ejemplo de este progreso: los hogares comenzaron a tener calefacción, la electricidad se generalizó alimentada por el petróleo y sus calles se llenaron de coches

La cara amarga es que la capital japonesa se convirtió en la ciudad más contaminada del planeta. Para solucionarlo, el gobierno puso el ojo en lo coches como años después ha ocurrido con la electrificación en Europa. Tomó una medida drástica, materializada en la Ley anti-Toyota.

Una ley draconiana solo para Toyota. En realidad esta normativa obligaba a cualquier fabricante de coches a reducir en un 80 % las emisiones en todos los motores de 1.3 litros de cilindrada o más en solo cinco años. Pero a efectos, solo afectaba a Toyota, que en aquel momento era el fabricante más grande de Japón y la segunda compañía más importante de Japón.

Y es que Toyota no solo era la única firma japonesa que disponía de coches con propulsor 1.3 litros o más, además todos sus coches tenían o superaban dicha cilindrada. Eso significaba que Toyota tenía que cambiar toda su gama mecánica, desde cero. 

Un reto imposible, posible. La firma fundada Kiichiro Toyoda no quería rebajarse a producir propulsores térmicos más pequeños para salvar el veto. Así que Eiji Toyoda, director de la firma en aquellas, puso a trabajar a las mejores mentes de los ingenieros de la firma: había que conseguir mantener los propulsores de 1.3 litros y reducir ese 80 % de emisiones en solo cinco años. Lo hicieron.

Primero recurrieron a aceros especiales para rebajar el peso de sus coches, con láminas más delgadas y a la vez más resistentes. Pero sobre todo, dieron con la clave ajustando sus motores. En aquel momento, la inyección mecánica era feudo de la competición. Toyota consiguió trasladarla a la producción en serie y además desarrollar su gestión electrónica. Esto en dos años de preparación y otros tres de desarrollo.

Hola, Toyota Corolla. Aquel titánico trabajo basado en estas nuevas técnicas y tecnología lo estrenó el Toyota Corolla en 1966, momento en el que se entregó la primera unidad de este titán superventas. 12 generaciones después, el Corolla es hoy de pleno derecho el coche que más se ha comercializado a muchísima distancia del segundo. Y eso que fue discontinuado durante más de diez años, llegada la década de los 2000. Este 2026, por cierto, este incombustible nipón que nació de la tenacidad de los ingenieros de Toyota, cumple sus 60 años.

Imágenes | Toyota

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