
Las turbinas de gas de Elon Musk queman combustible fósil día y noche para alimentar las IA de sus empresas.
En Southaven, Misisipi, 46 turbinas de gas natural ruegen día y noche para alimentar Colossus 2, el segundo centro de datos de xAI, ubicado justo al otro lado de la frontera estatal, en Memphis, Tennessee. Ninguna de estas turbinas está sujeta a control de emisiones atmosféricas.
Y pensar que no hace tanto tiempo, Elon Musk vía Tesla se presentaba como el mayor defensor del medio ambiente.
La IA necesita mucha electricidad ahora: las turbinas de gas son la solución más rápida
Según el Southern Environmental Law Center (SELC) y Earthjustice que han demandado a la compañía de Elon Musk por el uso de las turbinas de gas en Southaven, éstas podrían emitir cada año más de 2.500 toneladas de óxidos de nitrógeno (NOx), contaminantes directamente relacionados con el asma y las enfermedades respiratorias. Y todo en una zona, la de Memphis, que ya está clasificada como incumplidora de los estándares federales sobre ozono (propiciado por los NOx).
El truco que aprovecha xAI se basa en un vacío legal local, el Departamento de Calidad Ambiental de Misisipi (MDEQ) considera estos generadores como "móviles" porque están montados sobre remolques, lo que los exime de permiso ambiental durante un año. Y estas turbinas son sólo el principio.
Durante más de una década, Elon Musk construyó su relato público sobre una idea simple. El futuro energético pasaba por electrificar el transporte con Tesla y sustituir los combustibles fósiles por energía solar a través de Tesla Energy. Ese discurso choca ahora con la forma en que está resolviendo el problema energético de sus otros negocios, SpaceX y xAI.
Según ha revelado The Wall Street Journal, SpaceX está recurriendo cada vez más al gas natural para alimentar sus centros de datos de inteligencia artificial. La compañía prevé elevar su capacidad de centros de datos de los 2 GW actuales a entre 10 y 15 GW antes de que termine 2027, lo que la convertiría en el mayor operador de centros de datos de Estados Unidos.
Elon Musk ve las leyes como trabas a sus empresas, así que para no esperar una conexión a la red eléctrica para una instalación del tamaño de los centros de datos que necesita, SpaceX ha optado por generar su propia electricidad con turbinas de gas. Musk ha bautizado esta estrategia como “Bring Your Own Power” (trae tu propia energía), y la está aplicando también en el gigantesco complejo de fabricación de chips de 16.800 millones de dólares que su empresa levanta en Texas.
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El propio Musk confirmó el giro en X a finales de agosto. Anunció que SpaceX fabricará sus propias palas y álabes para turbinas de gas, con el objetivo de adelantar hasta 18 meses la puesta en marcha de estas plantas. Según sus propias palabras, el gas natural seguirá siendo necesario para "complementar y dar arranque" a la energía solar durante varios años más, pese a que SpaceX y Tesla dicen estar construyendo 100 GW anuales de capacidad solar cada una.
La escasez de turbinas de gas a nivel mundial explica parte de la urgencia. GE Vernova, el mayor fabricante del mundo, tiene su producción prácticamente agotada, y varias startups aeroespaciales han empezado a reconvertir motores de reacción en turbinas para centros de datos. SpaceX, que ya fabrica piezas metálicas de precisión para sus cohetes, quiere aplicar esa misma capacidad industrial a la producción de álabes de turbina, un componente cuya fabricación domina un puñado de empresas en todo el planeta.
Lo llamativo no es que una empresa tecnológica recurra al gas para resolver un problema de suministro urgente. Microsoft y Meta hacen lo mismo. Lo llamativo es que sea precisamente Elon Musk, el ejecutivo que ha construido su marca personal sobre la promesa de acabar con los combustibles fósiles, quien esté liderando ese regreso.
Musk sostiene que se trata de una solución provisional, y que su abastecimiento a largo plazo pasa por centros de datos solares e incluso instalaciones en órbita alimentadas por energía solar constante. Pero mientras esa visión de largo plazo madura, la infraestructura que sostiene el auge de la inteligencia artificial de sus empresas se construye, turbina a turbina, sobre gas natural.
Imágenes | Tesla, Brad Zweerink para Earthjustice
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