
Lo que parecía una simple evolución del diseño, se ha convertido en un factor clave en el debate sobre movilidad y seguridad
En Europa, el aumento del tamaño de los coches se ha convertido en una tendencia estructural del mercado automovilístico durante las últimas dos décadas, con implicaciones que comienzan a preocupar a expertos en movilidad y seguridad vial.
Lo que parecía ser una simple evolución del mercado, se ha convertido en un objeto de estudio: la organización Transport & Environment advierte que esta tendencia, conocida como 'carspreading', podría tener consecuencias mucho más graves de lo que se pensaba.
Una tendencia silenciosa que no deja de crecer
Los datos recopilados por T&E muestran que, desde el año 2000, los coches vendidos en Europa han aumentado de tamaño, de media, 1,2 centímetros de longitud, medio centímetro de anchura y medio centímetro de altura cada año. Aunque estos incrementos parecen pequeños de forma aislada, acumulados durante un cuarto de siglo han transformado de manera significativa las dimensiones de los vehículos que circulan por las calles europeas.
El auge de los SUV y de modelos cada vez más altos y anchos explica gran parte de este fenómeno. Según los investigadores, el problema no se limita al espacio que ocupan en las ciudades o a la dificultad para aparcarlos. A medida que aumenta la altura del capó y el volumen general del vehículo, también crece el riesgo para peatones y ciclistas en caso de atropello.
El impacto en la seguridad vial
Las proyecciones del estudio comparan dos escenarios para 2040: en el primero, los coches continúan creciendo al ritmo actual, en el segundo, las dimensiones medias vuelven gradualmente a niveles similares a los de mediados de la década pasada. La diferencia entre ambos escenarios es contundente: mantener la tendencia actual podría traducirse en unas 2.600 muertes adicionales al año entre los usuarios de las carreteras europeas, de las cuales 79 serían niños.
Los investigadores basan sus cálculos en estudios previos que relacionan la altura del capó con la gravedad de los atropellos. Una investigación citada en el informe concluyó que un aumento de diez centímetros en la altura frontal del vehículo eleva un 27 % el riesgo de muerte para peatones y ciclistas.
En el caso de los niños, el incremento del riesgo puede ser todavía mayor debido a la posición del impacto y a la menor visibilidad desde el puesto de conducción.
Más allá de la seguridad vial, el crecimiento de los vehículos también plantea desafíos urbanos y ambientales: los coches más grandes consumen más recursos para fabricarse y requieren más energía para desplazarse, incluso cuando son eléctricos. Además, ocupan más espacio en las calles y podrían obligar a las ciudades a destinar una parte creciente del espacio público al estacionamiento en detrimento de peatones, ciclistas y zonas verdes.
Mientras la Unión Europea intenta reducir el número de víctimas en carretera durante esta década, los expertos sostienen que el tamaño de los vehículos se ha convertido en un factor que ya no puede ignorarse, y el debate sobre la movilidad del futuro ya no gira únicamente en torno a qué energía utilizan los coches, sino también a cuánto espacio ocupan y qué impacto tienen sobre la seguridad de quienes comparten la vía con ellos.
Foto de Justus Schupmann en Unsplash
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