Todo el mundo mira a Cuenca para sacarse el carnet: famosos, influencers y gente que tiene prisa lo consigue en 15 días, pero tiene un coste: la saturación mental

"Estudié de 8 de la mañana a 8 de la tarde durante una semana, me saqué el teórico a la semana siguiente, y tras 24 clases prácticas me presenté y aprobé"

Victoria Fuentes

"Me he ido a Cuenca a sacarme el carnet en dos semanas". "Estudié de 8 de la mañana a 8 de la tarde durante una semana, me saqué el teórico a la semana siguiente, y tras 24 clases prácticas me presenté y aprobé". En tiempos de escasez de examinadores y sobre todo, falta de tiempo personal, se está poniendo de moda lo de sacarse el carnet de conducir en tiempo récord.

¿Es algo recomendable de cara a la seguridad vial? Nosotros no lo tenemos claro, pero famosos como Lamine Yamal han servido de reclamo para las autoescuelas de Cuenca, que prometen una tasa de aprobados del 98%.

El método: un atracón de teoría y otro de práctica

En la Autoescuela San Cristóbal, en Cuenca, se han sacado el carnet más de 150 famosos como Jon Kortajarena, Quevedo, Feliciano López, Inma Cuesta, Elena Furiase, Ana de Armas, Paco León, Kiko Rivera, Lola Lolita o Laura Escanes. Su reclamo es "sácate el carnet en dos semanas", y aseguran de hecho que es posible sacarse el teórico en cuatro días y el práctico en otros cuatro.

¿Cómo? Engullendo información como si no hubiera un mañana: los cursos teóricos son de cuatros días de duración (de 9:00 a 13:30 y de 16:00 a 20:00 horas) y el práctico está diseñado para aprobar en cinco días, con tres clases prácticas cada día. Otras autoescuelas que también prometen aprobados en tiempo récord son La Clave o Rubio.

Actualmente, en la provincia de Cuenca una clase práctica individual se mueve, según recoge El Digital de Cuenca, en una horquilla de entre 36 y 41 euros, IVA incluido, aunque los precios finales varían según cada autoescuela y el tipo de paquete contratado. En el caso de San Cristóbal son 700 euros por la matrícula (que incluye formación para el teórico, test online, tasa de Tráfico) y 660 euros por 15 clases. Cada clase extra cuesta 39 euros, y el examen práctico son 60 euros. 

Y eso que los precios han ido subiendo, porque antes estaban por debajo de los 30 euros, lo que la convierte en una ciudad muy asequible para sacarse el carnet. En Cuenca hay unas 45 autoescuelas, muchas de ellas de negocios familiares. Además, autoescuelas como San Cristóbal disponen de alojamientos concertados para los alumnos que incluyen comidas, así que se oferta como un paquete todo en uno. 

Rafael Lozano, dueño de esta autoescuela, asegura que a sus aulas llegan alumnos de prácticamente todas las comunidades, aunque Catalunya es una de las más representadas. A eso se le añade la privacidad que ofrece a alumnos conocidos, con clases nocturnas.

El método de basa en aprender de memoria en tiempo récord el Código de Seguridad Vial. Lozano señala a La Sexta que su método "lo han copiado mal" otros centros: "Consiste en hacer test y test y que el alumno solo los memorice". Asegura que en su centro se opta por unos resúmenes adaptados y clases teóricas presenciales, pero sigue siendo una forma de engullir información sin valorarla, memorizarla y volcarla el día del examen. 

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Otro aliciente para que Cuenca se esté convirtiendo en un destino de este tipo -o inconveniente- es que la circulación es más accesible que en capitales como Madrid o Barcelona, con mucho más tráfico. El problema puede llegar cuando el conductor novel quiera enfrentarse a una hora punta en la M-30 de Madrid.

Y es un buen negocio: San Cristóbal registra cerca de 80 aspirantes cada semana y factura al año entre 500.000 y 550.000 euros. Antes de la pandemia la cifra era superior: más de 750.000 euros anuales. 

Así que los ingredientes secretos de que Cuenca esté atrayendo a tantos alumnos no son tan secretos: no tiene las listas de espera de meses de ciudades como Valencia, Madrid o Barcelona, es más barato y rápido. Desde hace unos años, la DGT se enfrenta al déficit de examinadores: "Tenemos una plantilla de 900 examinadores, pero nos faltan porque la plantilla se hizo para 40 millones de habitantes, no 50", reconocía el director de la DGT, Perene Navarro durante una intervención. A esto se añade la elevada tasa de suspensos, que tienen que repetir examen: de un 48 % según cifras de Tráfico.

¿Es lo recomendable cuando en España tenemos un suspenso como una casa en educación vial? No. ¿Debería ser rápido y fácil sacarse el carnet de conducir? No. De nada sirve aprenderse de memoria normas y vomitarlas en un examen si no tenemos ni la más mínima concienciación y sensibilización en torno a la seguridad vial. Pero ese es otro melón.

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