El alcalde de Ourense se ha cargado los parquímetros después de 30 años. Quiere acabar con "los malos hábitos" de los conductores

Argumenta que ya no servían para nada y que el fin de los parquímetros mejorará la movilidad en el centro

Alejandra Otero

El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, perteneciente al partido local Democracia Ourensana lleva en el cargo desde 2019, revalidando dos legislaturas. En su programa electoral estaba la promesa de eliminar las zonas de estacionamiento regulado en varias calles del centro de la ciudad. En su lugar, señalaba la implantación de un sistema de párking exprés con plazas de solo 30 minutos. Seis años después, lo ha cumplido a medias.

Desde el 2 de enero de este 2026, las plazas ORA ya no están activas: los parquímetros y las plazas azules siguen, pero ya no hay que pagar por estacionar en ellas. Este servicio llevaba 30 años activo, pero Pérez Jácome considera que ya "carecen de lógica".

"Mejorará la movilidad y acabará con malos vicios"

La medida se recoge en una nueva ordenanza municipal, que entre otras ha traído consigo la implantación de una ZBE: los coches y vehículos sin etiqueta ya no pueden entrar a varias de las calles más céntricas de la ciudad. Una de cal y otra de arena, aunque los vecinos no están precisamente contentos con que se elimine el aparcamiento ORA. También se ha llevado las críticas de la oposición.

"No había rotación real" y más zonas de carga y descarga. Los argumentos de Pérez Jácome para suprimir estas plazas de pago, que ingresaban unos 700 euros de multas al mes, se centran en que la ordenación vial del centro ha cambiado mucho, pasando a ser inútiles. Hace 20 años había más de 1.000 plazas de zona azul, que se han ido reduciendo por la peatonalización de varias calles y por la ampliación de zonas de carga y descarga. 

También por los propios hábitos de los conductores: "con las aplicaciones móviles, la gente pagaba y tenía sus coches aparcados todo el día", lo que según el edil ha llevado a que estas zonas ORA pasaran a ser "un aparcamiento en superficie" y sin rotación. En su opinión, la supresión de facto de los parquímetros "mejorará la movilidad" y ayudará a "cambiar hábitos" y eliminar estos "malos vicios".

Además, esta medida irá acompañada de otra: Pérez Jácome asegura que se convertirá muchas de esas plazas azules en más zonas de carga y descarga. 

Residentes, conductores y trabajadores enfadados. Esta decisión ha sido criticada por los vecinos y los empleados de la subcontrata que vigilaba los cumplimientos. Los residentes del centro temen que al no estar limitadas por tiempo, los coches se queden aparcados varios días y que les costará más aparcar cerca de sus casas. Se añade que muchos ciudadanos usaban la app para pagar y aún tienen dinero metido en el monedero que no pueden retirar. No saben si se les devolverá.

A esto se añade un problema para los empleados de la empresa Doal, que era quien gestionaba los parquímetros: nueve de los 10 trabajadores que vigilaban los incumplimientos se han quedado sin empleo pues solo se ha recolocado a uno. Recibirán una indemnización, pero estos trabajadores señalan que la decisión fue unilateral y sin explicación alguna. Varios de ellos llevaban esos 30 años multando los aparcamientos indebidos. Se espera reclamen y denuncien.

Por otro lado, los conductores se enfrentarán a más multas. Si bien dejarán de ser sancionados por aparcar mal en el centro, recibirán receta con los nuevos radares urbanos (se acaban de instalar cinco en la urbe gallega). También con la ZBE, que tras un periodo informativo de seis meses, comenzará a multarse el 1 de julio a razón de 200 euros por incumplimiento.

"Irresponsable y poco serio". Por su parte, los partidos de la oposición han criticado duramente esta decisión. Desde el PSOE consideran que se ha aplicado "sin crear aparcamientos disuasorios, sin reforzar el transporte público y sin ofrecer ninguna solución real". Por ello tildan la decisión de "tremendamente irresponsable y poco seria".

Creen además que eliminar las plazas ORA supondrá más atascos, más contaminación y que los conductores tardarán más en encontrar aparcamiento. Sumado a que los parquímetros y la señalización sigue presente, siendo inservible. "Si se toma una decisión, al menos que se ejecute con rigor". En una línea similar se mueven las de BNG: señalan un incremento del tráfico y mayores problemas de movilidad.

Una decisión sin precedentes. La medida llama la atención, pues la tendencia habitual es justo la contraria: que las ciudades sumen más zonas de parquímetros y restricciones para sacar los coches de las ciudades. Es cierto que ahora tienen activa una ZBE, pero aún así solo afecta a los sin etiqueta, así que muchos conductores tendrán más problemas para aparcar si los que ya están aparcados no mueven el coche. 

Imágenes | Ayuntamiento de Ourense

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