Existe desde 2021, tiene 25.000 ciudadanos "censados" pero ninguno vive allí
Es posible que te suene la República Errante Menda Lerenda: una nación inventada de la que un gallego decía ser diplomático. Se hizo viral porque enseñó a unos agentes el carnet de conducir de dicho "Estado". Pero lo de inventarse una nación no es tan raro como parece.
La República de Slowjamastán es otro ejemplo de micronación que existe físicamente pero no es real. Aunque para sus 25.000 "habitantes" y para su creador, un DJ de radio y autoproclamado dictador, sí que lo es. Hasta tiene leyes propias, como que no hay límite de velocidad si tienes prisa por llevar comida take away a casa.
Crear un país es tan fácil como comprar un terreno en el desierto
Randy Williams es director de programación de varias emisoras de radio de San Diego, se le conoce como R Dub y es también presentador del programa de música slow jam 'Sunday Night Slow Jams'. Pero como Peter Parker tiene otro rol, aunque no secreto: es sultán de Slowjamastán. Fue en pandemia estando confinado cuando se e ocurrió lo de montarse su propio país. "Si no puedo visitar otro país, ¿por qué no crear uno?", comenta entrevistado por BBC.
Como trasfondo, una satírica crítica de las fronteras. Y, hoy, una suerte de vía de escape simbólica en un país donde el debate migratorio está ahora especialmente sobre la mesa.
Entre San Diego y Tijuana. El territorio escogido por Williams es una desértica y prácticamente vacía zona en California de 4,5 hectáreas, entre el Valle de Coachella y la frontera con México, a la altura de Tijuana. La eligió porque estaba cerca de su casa en coche: vive en San Diego. Es literalmente de su propiedad: lo compró por 19.500 dólares en 2021. La bautizó como Slowjamastán, algo así como "la tierra del slow jam". Muy adecuado para Williams. Estando en medio de la nada, solo se puede llegar en coche o vehículo propio.
Con la ayuda de su mejor amigo, al que la idea le pareció tan absurda como la Petoria de Peter Griffin de 'Padre de Familia' pero para eso están los amigos, se dedicaron a colocar señalización junto la carretera que la atraviesa: la California State Route 78. Les salió regular: les multaron por colocarlas demasiado cerca de la calzada, así que las reubicaron un poco más lejos para cumplir la normativa californiana.
Sin crocks ni límites de velocidad. Señalizar la República de Slowjamastán fue solo el principio. Luego colocaron un puesto fronterizo, diseñaron su propia bandera, escudo, pasaportes o moneda. Por supuesto Williams se autoproclamó sultán: cuando se pone en sus zapatos imita el estilo de Muammar Gaddafi y otros tantos dictadores, con gafas de sol de espejo y uniforme militar.
No tardó en elaborar sus propias leyes. En la República Slowjamastán está completamente prohibido usar Crocs (lo sentimos Frank de la Jungla), no se pueden enviar mails a varios destinatarios y el exceso de velocidad está permitido cuando vas con prisa para llegar a casa para que no se te enfríen los tacos. Tiene animal oficial: el mapache. Además, esta nación se subdivide en tres estados: Dublândia, Bucksylvania y Reino de Hotdamnastan.
25.000 ciudadanos con pasaporte. Cinco años después de su nacimiento, Slowjamastán está abierto a que cualquiera que quiera ser ciudadano: esta micronación emite pasaportes que te hace oficialmente residente. Incluso aunque vivas a miles de kilómetros. Actualmente tiene unos 25.000 ciudadanos "censados" pertenecientes a 120 países del mundo, aunque la mitad son de EEUU. Si se quiere tener cargo en el "gobierno" hay que pagar entre 10 y 25 dólares al mes.
Por tener tiene hasta entrada en Wikipedia, donde se detalla que no tiene reconocimiento legal, aunque Williams asegure que cumple con los criterios de la Convención de Montevideo. Los que piden la nacionalidad a Slowjamastán lo hacen por las risas (abrazando el LOL como seña identitaria), y no pocos estadounidenses por sentirse parte de una nación que no esté gobernada por Donald Trump. Orgullosos, exhiben su pasaporte en redes sociales.
Imágenes | Republic of Slowjamastan en X
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