
El Supremo confirma prisión para el sargento que quitó el volante a una soldado y volcó un BMR de 248.000 euros
Un sargento del Ejército se ha ganado una condena de dos meses y un día de prisión por extralimitarse en el ejercicio del mando y volcar un BMR 600, un blindado que en su día costó 248.000 euros. El origen está en unas maniobras en Chinchilla (Albacete).
Apartó de la conducción a la soldado asignada al blindado BMR, se puso él mismo al volante y terminó por volcar el vehículo. El Tribunal Supremo, en sentencia del 15 de octubre de 2026, concluye que el suboficial se amparó en su graduación para imponer un cambio que no podía ordenar.
Quita, que ya conduzco yo
Los hechos se remontan a un ejercicio del Tercio Gran Capitán 1.º de la Legión, con sede en Melilla. Uno de los vehículos empezó a dar problemas y el capitán mandó llevarlo al taller, con una soldado al volante. Un superior, el sargento, la acompañó porque tenía diligencias por la zona.
Con el blindado ya reparado, la soldado recogió a un compañero que se incorporaba ese día a las maniobras. De regreso al BMR se encontró al sargento instalado en el puesto de conducción. Le reclamó el puesto, porque la responsabilidad del vehículo era suya, pero él se negó y le ordenó subir, que conduciría él. Ella ocupó la escotilla del jefe de vehículo, conectada por interfono, y el tercer militar se sentó atrás.
El trayecto discurrió de noche por una pista mojada por la lluvia. La soldado percibió que el blindado se desviaba hacia el borde derecho del camino y avisó por el interfono. Nadie contestó. Después llegaron los volantazos y los zigzags sin razones aparentes, pues la pista no tenía baches ni desniveles que los justificaran. Creyó que se trataba de una broma, pero seguían. Llegó a gritar para que corrigiera el rumbo. El sargento hizo caso omiso.
Finalmente, el BMR acabó volcado sobre su costado derecho. El militar que viajaba en la parte de atrás recibió los primeros auxilios en el propio lugar del accidente y luego lo llevaron al botiquín del campamento. Según el parte médico, solo tuvo golpes leves, aun así el informe la daba “15 días de perjuicio personal básico” y otros 15 de “pérdida de calidad de vida moderada”.
El Tribunal Militar Territorial Segundo ya le había condenado el 12 de febrero de 2026 por extralimitación en el mando y lesiones dolosas, recuerda InfoBae. Una resolución posterior rebajó la pena del primer delito hasta los dos meses y un día que ahora ratifica el Supremo.
Sustituir a la conductora designada era competencia exclusiva del jefe de compañía, recuerda la Sala. El rango del sargento no bastaba para alterar esa orden, y al hacerlo dejó además a la soldado sin cumplir la misión que le había sido encomendada.
En el capítulo de las lesiones, en cambio, el sargento sale ganando. El Alto Tribunal rechaza que todo lo ocurrido tras la extralimitación pueda imputarse a título doloso, condenar por esa vía exigiría acreditar que actuó de forma consciente y voluntaria, y los hechos probados no lo reflejan. La acusación nunca planteó la vía imprudente y la sentencia de instancia no sentó las bases para valorarla, así que el Supremo descarta ese delito en su integridad.
La consecuencia práctica es económica, cae la multa de 15 días a cinco euros diarios y desaparecen las indemnizaciones fijadas en primera instancia, que ascendían a 1.457,04 euros por las lesiones y daños morales del soldado y a 2.945,29 euros por los daños causados al vehículo.
Imágenes | Master Sgt. Scott Wagers, USAF; Outisnn
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