
Sídney, Nueva York, California o Baltimore tienen calles asfaltadas con vidrio reciclado
Es asfalto de las carreteras es una mezcla de piedras trituradas, grava o arena con betún. Pero ¿y si esos materiales áridos, que se tiene que extraer, se sustituyen en gran parte por otro que necesita reciclarse? Por ejemplo las botellas que tiramos a la basura. Es justo lo que se preguntaron en California hace 56 años y el resultado es que hoy en día hay carreteras que recurren a una mezcla con vidrio reciclado.
Toneladas de botellas trituradas descansan en la mezcla asfáltica de calles en Sídney, Nueva York, California o Baltimore. La idea por tanto llegó mucho más lejos que el primer experimento con el que comenzó, aunque no ha conseguido sustituir el asfalto convencional.
El experimento que convirtió miles de botellas en carreteras
Todo empezó el 26 de octubre de 1970, en la ciudad de Fullerton (California): asfaltaron un tramo de unos 183 m de una calle de su parque industrial con esta revolucionaria mezcla bituminosa: el glasphalt. Básicamente, asfalto convencional mezclado con vidrio de botellas desechadas. En concreto: un 63 % de vidrio triturado, un 36 % de polvo de roca y un 1% de cal hidratada en la mezcla de áridos, unido al betún como ligante asfáltico.
No es que sustituyera por completo la roca, pero sí permitió reducir este material árido. Y a su vez suponía solucionar un problema: reciclar los miles y miles de envases de vidrio que terminaban en vertederos. En definitiva, darle otra segunda vida a las toneladas de vidrio que se tiraban a la basura.
No se quedó en un solo experimento. A comienzos de los años 70 se construyeron unos 33 tramos experimentales con vidrio reciclado en Estados Unidos y Canadá. Y más allá de los test, Baltimore recurrió a este glasphalt para pavimentar unas 17 calles de la ciudad. Nueva York llegó a industrializarlo: una planta en Long Island comenzó a preparar los residuos de vidrio para usarlos como áridos, procesando más de 12.600 toneladas métricas. Entre 1990 y 1995, el Departamento de Transportes del estado utilizó más de 220.000 toneladas métricas de vidrio reciclado en el reasfaltado de calles y carreteras.
Y se ha extendido a otros continentes: en Australia, Sídney también ha recurrido desde 2023 a esta curiosa mezcla con vidrio reciclado bajo el programa Paving the Way. En un informe publicado a finales de 2024, aseguran que la iniciativa les ha permitido reciclar el equivalente a 10,8 millones de envases de vidrio. El pavimento de sus carreteras integra más de 500.000 botellas y envases al año. Más de 50 años después, lo que comenzó en California sigue presente en proyectos de pavimentación.
¿Por qué no se ha extendido el asfalto con vidrio reciclado?
Sobre usar vidrio como árido para la mezcla en el asfalto surgieron dudas, como si generaría más reflejos, sobre todo si llovía, o si sería menos resistente que el convencional. Pero las primeras pruebas demostraron que mostraba un desgaste o adherencia similares. Es decir: no era mejor que el tradicional, pero sí igual de efectivo. No obstante, sí que generaba más reflejos que los áridos convencionales y no absorbe el betún como algunos áridos naturales, reduciendo su adherencia cuando entraba agua.
También hubo ensayo y error en la fabricación de la mezcla en los primeros años, o ajustes en el porcentaje de la mezcla. Por ejemplo, se toparon con que el vidrio retenía el calor más tiempo que los materiales tradicionales, complicando su compactación. Además, algunos trozos se rompían al aplicarse bajo el peso de los rodillos de las máquinas asfaltadoras. Estos problemas llevaron a modificar la composición y el tamaño de las partículas de vidrio para mejorar los procesos de fabricación y pavimentación.
Así, descubrieron que la solución era triturar el vidrio para obtener partículas inferiores a 4,75 milímetros y utilizarlo como sustituto parcial de la arena, normalmente en proporciones del 10 % al 15 % para las capas superficiales. Pero esta fórmula, aunque eficaz, también tiene un gran inconveniente: el vidrio no solo debe recogerse, asimismo necesita limpiarse, triturarse y clasificarse escrupulosamente para evitar que fragmentos demasiado grandes comprometan la resistencia de la mezcla.
Lo que nos lleva al otro gran obstáculo: su suministro. Se necesitan grandes cantidades de vidrio procesado, listo para usarse en la mezcla. Y, a su vez, hay que transportarlo desde los centros de procesado a los de producción del asfalto. Precisamente la Administración Federal de Carreteras señaló que uno de los principales obstáculos de recurrir al vidrio reciclado fue la falta de suministro regular. En resumen: más trabajo, más costes y menos rentabilidad
Imágenes | Pexels
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