Mercedes-Benz C 450 AMG 4Matic, toma de contacto

Dentro de la estrategia de crecimiento sostenible de la submarca deportiva de Mercedes-Benz, Mercedes-AMG, se contemplan nuevas versiones de acceso a sus modelos, que hasta ahora no existían. Se sitúan por debajo de las bestias V8 (de momento del C 63 y del GLE 63), pero adoptan trenes de rodaje AMG, potentes motores V6 y suponen una opción más razonable y sensata, así como más asequible, dentro de Mercedes-AMG.

Durante nuestra toma de contacto con el Mercedes-AMG C 63, tuvimos oportunidad de ponernos al volante de una de estas versiones, el C 450 AMG 4Matic Estate (también lo hay berlina), que estará en los concesionarios en el mes de junio por un precio que no sabremos hasta abril. Te contamos por qué nos ha gustado tanto esta nueva versión y cuáles son sus principales virtudes. ¿Te vienes?

Desde que AMG anunciara la introducción de nuevas versiones de acceso a su gama (GLE 450 AMG y C 450 AMG, por ahora, pero habrá más) se ha generado mucha confusión al respecto. ¿Son paquetes AMG? ¿Nos están vendiendo un acabado? ¿Son AMG de verdad? Pues lo cierto es que sí, son AMG de verdad, aunque más modestos en cuanto a motorizaciones.

No obstante, lucen chucherías propias de AMG, ya que se basan en el acabado AMG Line, con distintivos AMG y un kit de carrocería específico: faldón delantero con tomas de aire más generosas, rejilla de rombos, molduras en cromo plateado y faldón trasero con difusor en color plata iridio mate, por ejemplo.

AMG de acceso

Habrá quien esté interesado únicamente en la potencia bruta o en que la cifra de la factura sea lo más elevada, pero para otros conductores que aprecian las cualidades dinámicas, estos nuevos productos son una opción muy, muy interesante. Toman prestado de sus hermanos mayores "63" importantes elementos del tren de rodaje, así que ofrecen un comportamiento a la altura de su nombre.

Este C 450 AMG, si bien toma como base el C 400 4Matic, incorpora la tracción 4Matic Performance de Affalterbach y el tren de rodaje deportivo AMG Ride Control, con suspensión adaptativa a tres niveles (Comfort, Sport y Sport+), heredado directamente del C 63. Además, la puesta a punto también es específica, hecha por los especialistas de AMG.

Tanto el eje delantero (de cuatro brazos) como el trasero (también multibrazo), reciben brazos y componentes más rígidos. La caída negativa es mayor en ambos ejes, para ganar en dinamismo, y los muelles son más duros para una mayor agilidad. Además, el sistema de tracción total reparte el par motor con preferencia al eje trasero (67% atrás y 33% delante).

La dirección es electromecánica, de ajuste deportivo, y se puede configurar también en varios modos, que varían su dureza. En cuanto a la frenada, queda a cargo de un equipo de frenos con discos autoventilados de 360 milímetros en el eje delantero y de 320 milímetros en el trasero, junto a pinzas delanteras de color gris con inscripción Mercedes-Benz.

V6 más potente

Bajo el capó se esconde el mismo 3.0 V6 que monta el C 400 4Matic (la variante más potente de la gama), aunque con un 20% más de potencia y par, así como una gestión electrónica de motor y cambio más del estilo de la del C 63. La potencia asciende ahora a 367 CV entre 5.500 y 6.000 vueltas y el par motor máximo es de 520 Nm entre 2.000 y 4.000 RPM.

Con todo, y con un peso en vacío de 1.660 kilogramos, despacha el sprint de 0 a 100 km/h en unos respetables 4,9 segundos (5,0 segundos en carrocería familiar) y puede alcanzar una velocidad máxima limitada de 250 km/h. Además, devuelve un consumo homologado de 7,6 litros a los cien kilómetros, que en caso del familiar es una décima superior. El modo ECO cuenta con Start/Stop y función de planeo o conducción a vela entre 60 y 160 km/h.

El propulsor se combina con una caja de cambios automática 7G-Tronic Plus, tan cómoda en carretera como capaz en una conducción deportiva, haciendo uso de las levas. Además, como en el C63 (la marca dice que el software es heredado), un botón en la consola permite cambiar entre el modo automático o manual. En éste último, el coche no cambia solo y has de engranar marchas con las levas por tí mismo.

Con respecto al C 63 es una opción mucho más discreta, desde el principio. Al arrancar, por ejemplo, el C 450 AMG no da la nota si no queremos, mientras que el C 63 llama la atención al ponerse en marcha, sí o sí. Y digo si no queremos porque el C 450 AMG permite arrancar con un sonido notable (golpe de gas hasta 2.000 RPM y vuelta al ralentí) si el último modo de conducción que dejamos seleccionado era el Sport+. Si no, arrancará como un coche cualquiera, sin drama alguno.

La opción sensata

Lo mejor de todo es que la tracción integral 4Matic permite aprovechar todos y cada uno de los caballos que esconde bajo el capó, por lo que en este sentido es un coche mucho más utilizable y sensato para el día a día que sus hermanos mayores con motor de ocho cilindros, pero también sabe sacar las uñas cuando es necesario.

Por dentro, y antes de que se nos olvide, cuenta un aspecto más racing, asientos deportivos tomados de las variantes V8, cuadro de instrumentos específico con fondo en patrón de bandera a cuadros, tapizados en cuero con costuras en contraste de color rojo y hasta cinturones de seguridad en éste mismo tono.

La mañana que toca conducir el C 450 AMG llueve ligeramente y el asfalto está mojado. Con un enorme arcoiris adornando el cielo cogemos carretera y ponemos rumbo a zonas de montaña. Empezamos con cierto escepticismo, sobre todo después de haber probado ambos V8 el día anterior, pensando que este V6 quizá sea demasiado descafeinado.

Pero lo cierto es que de descafeinado nada. A este producto de acceso a la gama AMG le encantan las carreteras de montaña. Aquí es donde salen a relucir las bondades de esta versión. Incluso en mojado y con neumáticos Dunlop Sportmaxx RT en dimensiones 225/40 ZR19 y 255/35 ZR19, la tracción es sorprendente.

Por detrás viene con nosotros un Mercedes-AMG C 63 S, que si bien tiene mucha más potencia y bastante más par, no es capaz de transmitirlo todo al suelo. Así pues, vamos enlazando curvas y el poderoso modelo V8 se va viendo cada vez más pequeño en el retrovisor. Y no es que nuestro coche tenga poca potencia, precisamente, pero es capaz de aprovecharla.

Mientras el C 63 S lucha por conseguir una buena ración de agarre y tracción, el C 450 AMG se merienda los tramos rectos entre curva y curva sin ningún problema, y permite afrontar giros a velocidades altas, transmitiendo mucha confianza al conductor. El motor V6, además, no gruñe como los otros, pero tiene un aullido característico que te invita a explorar la zona alta del cuentavueltas con cada cambio de marcha.

La dirección tiene un gran tacto, permite colocar el coche donde quieras, y el equipo de frenos está también a la altura, ya que no rechista en ningún momento a pesar de la colección de frenadas fuertes con la que le obsequiamos. Como en sus hermanos, la suspensión permite gran comodidad en modo Comfort, pero también es capaz de ponerse al ataque en los modos más deportivos.

Corre mucho, pero nos da esa sensación de ir en un coche corriente, hasta que le pisas. Lo mejor de todo es que no sudas pensando en policías, helicópteros y radares, como con el C 63, porque aunque es muy rápido, no es tan disparatado como aquel.

Precio Mercedes-AMG C 450 AMG 4Matic

Los precios del C 450 AMG no están disponibles todavía, pero para hacernos una idea, el C 400 4Matic en el que se basa tiene un precio de en torno a 58.000 euros en carrocería berlina y 58.300 euros en carrocería Estate, así que podemos esperar un ligero sobreprecio para la versión 450 AMG.

Conoceremos los precios de esta nueva versión C 450 AMG en el mes de abril.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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