Rodamos en Spa-Francorchamps con la gama F de Lexus: circuito mítico y V8, combinación ganadora

Al igual que el Infierno Verde, el mítico circuito de Spa-Francorchamps es una auténtica meca del automovilismo europeo y también uno de esos trazados que conozco al dedillo. Curvas, pianos, trazadas, escapatorias, referencias de frenada... Todo está en mi memoria. He dado cientos de vueltas con todo tipo de coches, muchos de carreras, incluídos monoplazas e incluso Fórmula 1.

Antes de que levantes una ceja te diré que no te miento, pero es cierto que todas esas horas al volante no han sido exactamente en Bélgica, sino desde casa, gracias a la Playstation y a sagas de videojuegos como el Gran Turismo. Años después ha llegado por fin la oportunidad de conocer Spa y rodar nada menos que con la gama F de Lexus, gracias al Lexus F Experience World Tour.

Los que, como yo, hayan empleado muchas horas a conocer los circuitos más espectaculares del mundo a través de algún simulador, quizá se pregunten hasta qué punto son fieles a la realidad. Y lo cierto es que esa imagen que guardas en tu cabeza del trazado, el que sea, es una importante ayuda el día en que ruedas en ellos de verdad. Es (casi) como si ya hubieras estado allí.

Ojo a la pendiente de la mítica Eau Rouge, que se aprecia perfectamente en esta imagen.
Los videojuegos son de gran ayuda para conocer de antemano circuitos como el de Spa-Francorchamps. Si ya sabes las curvas y la trazada, llevas mucho ganado.

En casa no te juegas nada arriesgando en cada curva, pero cuando estás a lomos de un deportivo V8 las cosas son bien diferentes y son tu valentía y tu sentido común los que marcan el ritmo al que eres capaz de afrontar cada giro. Aquí no hay botón de reiniciar tras estamparse con un muro, y te aseguro que con el asfalto de Spa-Francorchamps empapado y un clima bastante frío, has de pensar las cosas dos o tres veces antes de hacerlas. Pero vayamos por partes.

Lexus F Experience World Tour

Esta visita a Spa-Francorchamps forma parte de una serie de experiencias (Nürburgring y Fuji son las siguientes) que Lexus quiere organizar para dar a conocer las aptitudes de su gama F (RC F, GS F y también el IS F, germen de la familia). Aunque puedan parecer coches burgueses, en los que prima la comodidad, lo cierto es que son bastante más rápidos y efectivos en circuito de lo que piensas. No están pensados para competir con los deportivos más punteros, pero sí para alcanzar un gran equilibrio entre deportividad y versatilidad en el día a día.

Nada menos que tres Lexus LFA reposan en el garaje de éste cliente que nos encontramos de trackday en el circuito de Spa-Francorchamps. El LFA Nürburgring Edition de la foto (sólo hay 50) es uno de ellos.

Es probable que el cliente tipo de Lexus no quiera ni oir hablar de meter su preciado F en circuito, pero si llega a hacerlo tendrá la diversión asegurada, porque son coches eficaces, con un gran sonido V8, buena estabilidad y unos frenos que sorprenden para bien, por potencia y durabilidad. Curiosamente en Spa-Francorcamps nos encontramos con un cliente que tenía tres Lexus LFA (uno Nürburgring Edition), que posó con nuestros F para la foto de rigor en Eau Rouge.

En cualquier caso, la idea es meterse en la piel del cliente Lexus, circular en carretera y circuito, y vivir una experiencia completa, incluídos hoteles con encanto para pasar la noche y atractivos paisajes que recorrer durante el día. Y nada mejor que un compañero de viaje como el 5.0 litros V8 atmosférico de 477 CV y 530 Nm, capaz de llevarnos a velocidades de hasta 270 km/h.

Pasamos la primera noche en el bonito Schlosshotel Kronberg, cerca de Frankfurt, un castillo de finales del siglo XIX en el que residió la emperatriz Victoria de Alemania.

Carretera y mucha lluvia, rumbo a Spa

Desde que aterrizamos en el aeropuerto de Frankfurt, donde recogemos los coches (dos RC F y un GS F, además de los coches de apoyo de la organización), nos recibe el típico tiempo alemán: lluvia. Por delante tenemos unos 500 kilómetros y al equipo de los Javieres (Javier Arús, de la revista Evo, y yo) nos toca el RC F de color negro.

La primera parada es el Schlosshotel, en Kronberg Im Taunus, un atractivo palacio cuyo interior nos transporta unos siglos atrás. Aquí vamos a hacer noche antes de poner rumbo a Bélgica. Sabemos que la lluvia no nos va a respetar, así que nos tomamos las cosas con calma -la Autobahn tiene límite cuando llueve- y decidimos disfrutar del trayecto en el RC F, con mucha charla y poca prisa.

Pero antes de llegar a Spa-Francorchamps nos espera otro Spa (¿recordáis el meme de Internet que rezaba "Spa for him, Spa for her"?), el del Hôtel des Bains & Wellness de Robertville, a escasos 30 minutos del circuito, aunque ni lo llegamos a utilizar, ya que decidimos darnos un paseo extra con el coche, porque el Parque Natural Hautes Fagnes-Eifel, a la vuelta de la esquina, merece una pequeña visita (a pesar de la incesante lluvia, tan testaruda como los propios alemanes).

Foto: Circuit de Spa-Francorchamps

¿El circuito más bonito del mundo?

Dicen que Spa-Francorchamps es el circuito más bonito del mundo, y lo cierto es que el entorno en el que se encuentra, entre montes y densos bosques, es privilegiado. En este sentido se parece mucho a Nürburgring Nordschleife (y está relativamente cerca, ya que se tarda hora y media en coche), pero Spa es un circuito de primer nivel -con medidas de seguridad modernas- mientras que el viejo Infierno Verde es más una carretera de montaña con pianos que un circuito de mundial -el Nürburgring moderno sí lo es-.

Eau Rouge, la curva más mítica el trazado, es tal y como imaginas, pero más empinada si cabe. En la televisión apenas se aprecia el desnivel, pero cuando estás allí y te toca subir o bajar a pie por el resbaladizo asfalto te das cuenta de lo pronunciada que es la pendiente. Ron Simons (RSR, anfitrión del trackday) comenta durante el paseo del circuito a pie que en un coche de calle se puede salir de Eau Rouge a unos 200 km/h -los F1 hacen la curva a fondo, a unos 300 km/h-. Además, cuando afrontas la famosa curva a buen ritmo, la compresión antes de empezar la rampa te empuja contra el suelo de tal forma que parece que el mismísimo Falete se hubiera subido sobre tus hombros.

Por fin toca salir a pista y lo hago primero con un RC F, al que ya le tengo ganas después de dos días conduciéndolo en carretera. Estirar el motor 5.0 litros V8 atmosférico es una delicia (por lo bien que suena, grave y profundo, y por cómo empuja), pero es que el coche sorprende también por su frenada y sus buenas maneras. A pesar de la pista mojada, el RC se comporta con nobleza y sólo me da algún toque de atención al abrir gas demasiado pronto. Un movimiento de la trasera me hace ver que he sido más impaciente de lo debido.

La motricidad del RC F en circuito no es precisamente mala -y el motor es muy progresivo-, pero al fin y al cabo es un tracción trasera con 530 Nm de par motor máximo y, con el asfalto empapado, es lógico que en alguna ocasión, a la salida de las curvas más lentas especialmente, le cueste transmitir toda esa fuerza al suelo. En las zonas rápidas como Pouhon o Blanchimont, sorprende el aplomo del coche y la confianza que transmite. Y esto, alcanzando puntas de unos 230 km/h a final de la recta Kemmel, es de agradecer.

Spa es tal y como esperaba. Las curvas no han cambiado con respecto a la Playstation pero sí las condiciones del asfalto, y es que resbala bastante en ciertos puntos como Bruxelles -una curva lenta y cuesta abajo en la que es irremediable abrirse más de la cuenta si aceleras antes de tiempo- o la salida de Campus -de nuevo, mejor no ser muy ansioso si quieres seguir mirando al frente-.

A la que vuelvo a pasar por línea de meta me preparo para afrontar Eau Rouge tal y como me han contado, pisando el piano inferior -a la izquierda-, aguantando la trayectoria antes de meterse al interior -ya en la subida- y empezando a abrir gas con el volante recto hasta superar la cresta y volver a ver el horizonte. No es una curva fácil, sobre todo porque es complicado calcar la trazada vuelta tras vuelta. Empiezo pisando el piano inferior a unos 120 km/h y al final de la mañana ya estoy haciéndolo a 170 km/h. Una evolución lógica pero que requiere echarle confianza al asunto.

Lexus GS F en nuestro box de Spa-Francorchamps
La mítica Eau Rouge no es una curva fácil, sobre todo porque es complicado calcar la trazada vuelta tras vuelta. Dejar de ver el horizonte también tiene su aquel.

Con el GS F, más grande y algo más pesado, pienso que las cosas quizá sean algo más delicadas, pero me equivoco. La berlina ofrece más estabilidad que el coupé y, de hecho, las reacciones del coche cuando llega al límite de adherencia de los neumáticos son más progresivas y predecibles. Intimida menos porque sabes que, aunque se escape la trasera, lo hará con cierta delicadeza.

En ambos casos (RC F y GS F), la caja de cambios automática de ocho velocidades me resulta suficientemente rápida para utilizar las levas de cambio, que por cierto tienen un buen tacto y resultan agradables de usar. A diferencia de otras transmisiones, el intervalo entre el toque de la leva y la transición real entre marchas es más que aceptable. De hecho, otros coches no invitan demasiado a utilizar las levas en conducción deportiva, pero no es el caso de estos dos F de nueva generación.

Como es ya habitual en cualquier modelo de altas prestaciones, hay disponibles cuatro modos de conducción (Eco, Normal, Sport y Sport+), que además del comportamiento del coche también cambian el diseño del cuadro, así como tres configuraciones para el diferencial trasero TVD de control electrónico. Tras probar varias alternativas decido utilizar en ambos coches el modo Sport (con Sport+ el coche se vuelve demasiado alegre para cómo está la pista, aunque también te permite más diversión) y el ajuste Track del diferencial, pensado para circuito.

Roberto Merhi, piloto de Fórmula 1 la temporada pasada, al volante del Lexus RC F

La marca adelanta que para el año que viene tanto el RC F -desde 88.000 euros- como el GS F -desde 114.300 euros- ofrecerán una suspensión variable adaptativa (AVS), aunque el equilibrio actual entre comodidad y comportamiento, a decir verdad, me parece el idóneo.

La sorpresa: el abuelo F, IS F

Además de los dos últimos miembros de la familia F de Lexus (lo máximo que ofrece la casa japonesa en cuanto a deportividad y prestaciones), también tuvimos una visita muy especial, la del Lexus IS F (prueba), una berlina con la esencia F original y que me enamoró completamente hace unos cuantos años, cuando la probamos en Motorpasión por primera vez.

Al pasar de los modelos modernos al IS F notas que el habitáculo está algo desfasado, pero sigue siendo un lugar agradable para pasar el rato. Pones en marcha el motor V8 y vuelves al séptimo cielo. En la era del turbo y el downsizing, los atmosféricos están en serio peligro de extinción y que haya marcas que aún sigan apostando por este tipo de motores es motivo de alegría.

El Lexus IS F parece más rápido que los actuales, porque está menos filtrado. Es más honesto y también más gratificante de conducir. Me ha encantado.

Desde el primer momento el IS F -423 CV- parece más rapido que sus hermanos, aunque es cierto que sobre el papel los nuevos son más veloces. A la segunda vuelta me doy cuenta de que debe tener que ver con la percepción. En el IS todo está menos filtrado y como conductor te invaden muchas más sensaciones al volante. Si bien el coche es bastante reciente (ha estado a la venta hasta hace más bien poco), resulta más honesto para el que lo conduce. Más directo y gratificante. Más auténtico.

Donde sí se aprecia la evolución entre generaciones es en el cambio automático -también de ocho marchas y con levas tras el volante-, que en éste caso es notablemente más lento que el actual y también más brusco en las transiciones entre marchas. Aún así... ¡quién tuviera un IS F!

Unas vueltas con Roberto Merhi

No podíamos dar nuestro trackday en Spa por finalizado teniendo con nosotros como invitado de honor al piloto Roberto Merhi, en un trazado que conoce palmo a palmo gracias a su experiencia en Fórmula 1, entre otras disciplinas. Así pues, nos subimos con él en el RC F para que nos demuestre de qué es capaz el coche en un circuito como Spa y, así de paso, tú también puedes verlo en vídeo. "¿Pero cuándo va a frenar este hombre?", pensaba yo en cada curva. Tarde, muy tarde.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

Vídeo | Youtube
En Motorpasión | Nos vamos de ruta: empacho de curvas en Transalpina y Transfagarasan, las mejores carreteras de Rumanía

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