Kia Picanto 1.0 CVVT prueba (exterior e interior)

A mediados de este año salía a la venta el nuevo Kia Picanto, la aplicación de la nueva estética del fabricante coreano a su utilitario más asequible. En esta rotura con el pasado, Kia se decidió por sacar un modelo de estética agradable para competir en un segmento en el que existe una competencia tan dura como rápida en su evolución y en la que los modelos nuevos se comen a los viejos en cuanto salen al mercado.

En el continuo proceso de Kia de hacer evolucionar sus coches y convertirlos en productos que gusten estéticamente a la gente, el nuevo Kia Picanto ha evolucionado de ser un coche un tanto soso a ser un coche con una apariencia que supone un gran salto hacia adelante. Esta línea estética impone una serie de patrones bastante definidos los comparte en mayor o menor medida con todos sus hermanos de la casa Kia, buscando atraer a los jóvenes a su mercado.

La profunda evolución que se aprecia desde aquel Kia Picanto del año 2007 de faros redonditos y forma de huevo impresiona, lo único que conserva del anterior es algo tan superfluo como el concepto de utilitario. Pongamos a prueba a este pequeñín, a ver que encontramos detrás de esa fachada color pistacho.

Exterior del Kia Picanto

Respecto al Kia Picanto de la anterior generación, el SA, solo ha crecido en longitud, concretamente 10 centímetros hasta los 3.595 mm, mientras que la anchura y la altura se mantienen en 1.595 y 1.480 mm respectivamente. Las nuevas líneas de la carrocería, afiladas siguiendo el estilo de sus hermanos de la gama Kia hacen que parezca haber crecido también en anchura, sin embargo, y como vemos en los datos no es así.

El Kia Picanto no deja a nadie indiferente, ese es uno de los primeros tópicos que deben constar en la prueba, ya sea para bien o para mal, todo el mundo opina de su estética. Además el color de la unidad de pruebas acompañaba, es “su” color, el Lemon Grass, verde pistacho, verde amarillento, amarillo verdoso, verde amarilloso o para la mayoría verde moco. No le sienta nada mal y no se si será por puro síndrome de Estocolmo, me acabó pareciendo un color bonito, al menos para el Picanto.

El acabado de la unidad que probamos es el Concept, el segundo escalón de la gama del Picanto, el primero en el caso del cinco puertas. También es el primer escalón en el que no parecerá que llevamos un cascajo con ruedas. Me explico un poco, lleva unas llantas de acero de 14’‘ con tapacubos que de lejos hasta dan el pego por unas de aleación y los paragolpes pintados en el color de la carrocería, detalles suficientes para no parecer el mencionado cascajo.

El nuevo diseño de Kia da a la carrocería una línea muy estilizada en la que lo único que parece desentonar con un diseño bastante acertado es la trasera. Allí el corte curvo de los faros con el portón y el parachoques trasero de líneas redondeadas parecen no encajar con el resto y lo que es más preocupante, parece que al encajar este diseño redondeado con escalones en la parte trasera se han comido en longitudinal un trozo del maletero, dejando de paso el acceso al maletero a una altura excesiva para un coche de este tamaño.

Actualmente se puede elegir entre carrocerías de tres y cinco puertas, el nuestro era un cinco puertas, esto permite montarse en las plazas traseras de una manera más cómoda, pero teniendo en cuenta que las plazas traseras no son excesivamente espaciosas, quizá el comprador prefiera ahorrarse los 300 euros extra que cuesta la carrocería cinco puertas si no va a hacer uso frecuente de las plazas traseras.

Los nuevos grupos ópticos también son una oda al contraste entre líneas afiladas y curvas, dan al coche gran parte de la identidad de Kia y los faros delanteros cumplen bastante bien de noche, gracias en buena parte al tamaño generoso de los faros, que tienen las funciones agrupadas en dos reflectores sobre fondo negro, intermitente en un reflector pequeño con cristal naranja y luces cortas, de carretera y de posición en uno que ocupa casi todo el faro.

Las luces de posición se ven apoyadas por las luces diurnas halógenas en la parte inferior del paragolpes y aportan un toque extra de agresividad (si me permitís llamarlo así) a la nueva apariencia del Kia Picanto. Personalmente creo que las luces diurnas de LED encastradas en los faros (como en el caso del acabado Emotion) hubieran resuelto este asunto de una manera más digna y bonita, pero hubiera aumentado el precio de un coche concebido desde su concepción para ser económico.

Toda la iluminación delantera delimita un hexágono imaginario dividido en dos partes, en la parte superior se encuentra la rejilla con forma de panal de abeja tras la cual se sitúa la entrada de la admisión y que lleva un marco en color gris plata (cromado en los acabados Drive y Emotion). En la parte inferior del hexágono se encuentra la rejilla principal de entrada a la refrigeración, también con estructura en forma de panal de abeja.

Los voladizos tanto trasero como delantero son prácticamente inexistentes con las ruedas delanteras muy echadas hacia delante y las traseras hacia atrás, cosa habitual en este segmento para aumentar la estabilidad del coche y aumentar el espacio disponible en el habitáculo.

Interior del Kia Picanto

Como ya hemos mencionado, este es un utilitario urbano diseñado para mantener los costes de transportarse de un lado a otro en un precio contenido. Para ello en el interior se ha limitado toda comodidad a unos niveles básicos, y por desgracia eso significa plásticos por doquier en todo el habitáculo, incluidos sitios “sagrados” como la zona de los codos.

Que todo sea plástico sin embargo no es un asunto preocupante, los plásticos en acabado plata del volante y el embellecedor que recorre el salpicadero de derecha al centro, junto con el plástico negro que enmarca la radio y las tomas centrales dan buena sensación, pero no existen acolchados por ningún lado, el resto de los plásticos son duros y con acabado granulado.

Los ajustes dependen de las zonas, los plásticos que están a la vista están bien pegaditos, pero si bajamos la vista y sobre todo el tacto a las zonas inferiores del salpicadero veremos escalones entre los plásticos que aunque no son importantes, ahí están. También hay detalles a la vista que en otros coches no se ven, como los cables de los pretensores de los cinturones en las hebillas, pillados con cinta negra.

Parte de la culpa que se vean los cables de los pretensores es que este coche sigue la tendencia de todos los miembros de este segmento de omitir la guantera central para ahorrar espacio. Aprovechando este espacio se ha echado el freno de mano hacia atrás, colocándolo en una posición algo incómoda para accionarlo o quitarlo y de paso dejando a la vista los anclajes metálicos de las hebillas del cinturón.

Los asientos van tapizados en tela, dicha tela tiene una textura un poco basta, pero son muy confortables. Al contrario que muchos de sus competidores como el Toyota Yaris o el Nissan Micra, dispone de unos apoyos laterales prominentes que sujetan el cuerpo de manera más que decente pero carecen de ajuste lumbar. Las costuras están hechas con hilo amarillo, lo que unido a la tela de tacto grueso hace parecer que vayamos sentados sobre tela vaquera.

En el panel de instrumentos encontramos los medidores básicos como el tacómetro (no es de serie en toda la gama), el velocímetro o el medidor de combustible, no hay rastro de un medidor de temperatura del agua o presión de aceite, la maldita moda de omitir esta instrumentación también ha llegado a los vehículos económicos. Complementando a esta instrumentación analógica se encuentra una pequeña pantalla monocroma que se opera mediante un botón en la parte superior de la esfera donde se encuentra el medidor de combustible.

Esta pantalla nos da toda la información que esperamos de un ordenador de a bordo, consumos, kilómetros recorridos, pero una de las cosas más “útiles” es el indicador de cambio de marcha, del que os detallaremos el funcionamiento más adelante, pero del que os diremos que se usa esta pantalla para activarlo y desactivarlo.

En la parte delantera hay bastantes huecos donde dejar cosas, entre ellos tenemos un hueco en la puerta muy alargado donde poner una botella y papeles, un hueco central que lleva dos posavasos plegables con un cenicero nómada. La pegatina de no fumar no es de serie, aunque es recomendable para el olfato de los que monten en el coche, ¡espero que nuestros lectores fumadores no se lo tomen a mal!

La guantera es algo reducida y a poco que metamos la documentación del coche y algún papel más quedará inoperativa. En la parte trasera solo existe un hueco posavasos donde podemos encajar una botella pequeña. Ya en la parte trasera, la entrada a las plazas traseras puede ser algo incómoda, aún con las puertas abiertas del todo, el hueco en la parte inferior es algo reducido.

Las plazas exteriores traseras son bastante cómodas, la tela es la misma que en los asientos delanteros y no hay apenas apoyo para los hombros. La altura es algo escasa pero gente de talla normal o niños entrará bien tanto en altura como en hueco para las piernas. La plaza central tiene un asiento y respaldo demasiado duros, además el hueco para las piernas está mermado por el hueco portaobjetos trasero y el puente, lo que obligará a llevar las piernas abiertas todo el rato, solo un niño entrará de una manera mínimamente humana en esta plaza.

Como en la mayoría de los coches de este segmento, dos pasajeros adultos irán bien en las plazas traseras, aunque algo escasos de hueco para las piernas, si queremos meter tres pasajeros atrás deberán ser niños, si no no habrá manera de hacer el tetris necesario para encajar a los pasajeros, más que nada porque en cuanto pones dos adultos medianamente corpulentos en la parte trasera, sus hombros quedan a poco más de un palmo, hay poca gente con tan poca envergadura como para entrar en una plaza así.

Una vez acomodados todos en los asientos y habiendo visto el interior, vamos a ver que podemos llevar en forma de equipaje. Aquí debido al aumento de longitud del nuevo Kia Picanto y de otros detalles en el habitáculo, el maletero ha llegado a los 200 litros. En la práctica sigue siendo un maletero pequeño, pero gracias a una forma regular y el cajón compartimentado bajo el suelo del maletero los bultos se pueden asentar de forma segura y no darán guerra cuando nos pongamos en movimiento.

Adicionalmente podemos jugar con los asientos traseros para conseguir un volumen de unos impresionantes 870 litros. El juego consiste en plegar los bancos y a continuación abatir los respaldos traseros 60:40, de esta manera tenemos un suelo bastante liso y en el que entra mucha cantidad de equipaje o carga, pero habrá que tener cuidado y ajustarla bien si no queremos que se nos mueva.

He de remarcar que en nuestra unidad en concreto, el tapizado de la parte trasera del respaldo izquierdo había sido la víctima de los experimentos de alguien antes que nosotros, ese alguien había plegado los asientos mal y la parte inferior del tapizado que ajusta en esa zona con un velcro estaba levantada y por mucho que lo intenté en repetidas ocasiones, no pude recolocarlo en su sitio, en parte por el muestrario de pollbutifarras que tengo por manos, en parte por lo diminuto de la rendija entre el suelo del maletero y el banco trasero.

El maletero del Kia Picanto, es con sus 200 litros más grande que el de competidores como el Nissan Pixo (129 litros), el Toyota Aygo (139 litros) o el Chevrolet Spark (170 litros) pero más pequeño que el del Fiat Panda (206 litros) o el Ford Ka (224 litros). Esta cifra “decente” de capacidad se ve ligeramente oscurecida por la excesiva altura y estrechez de la boca de carga, que puede hacer complicado cargar bultos voluminosos.

Continuará

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