Kia Cee'd 1.4 CVVT, prueba (exterior e interior)

Apenas dos meses después de conocerlo y un mes después de su presentación, el Kia Cee’d ha pasado por nuestras manos para una prueba a fondo. He de reconocer que tenía muy buenas expectativas de él, tras haber conocido varios propietarios de Kia Cee’d de la anterior generación es uno de los coches que guardo como carta segura en mi cartera de modelos a la hora de recomendar coche a los que me piden consejo.

Este compacto es el coche más vendido de Kia en el continente europeo con más de 430.000 unidades (recordemos que todavía se vende la versión familiar SW), por lo que el Kia Cee’d que hoy estamos probando se enfrenta al complicado reto de superarse a si mismo. La mejora parece evidente respecto al modelo anterior, al menos al ojo de un profano servidor.

Y digo profano porque aunque he visto y montado en unos cuantos, hasta hoy no lo había conducido nunca, por lo que a la hora de ir a por él había un aire de encuentro esperado. Un compacto que os vamos a desgranar durante esta prueba a fondo para ver si es oro todo lo que parece o quizá haya algo de acero chapado en oro entre los lingotes. Acompañadme, hay sitio de sobra.

Exterior del Kia Cee’d

La estética del Kia Cee’d de la anterior generación fue uno de sus puntos fuertes. A partir del Cee’d el fabricante coreano empezó a tener en cuenta el gusto europeo y realmente les funcionó, por lo que para esta nueva generación no quisieron cambiar una línea de diseño que funcionaba: hacer el coche para el gusto europeo.

El nuevo Kia Cee’d mide 4.310 mm, es un compacto de los más cortos si los comparamos con la competencia directa formada por el Chevrolet Cruze 5 puertas (4.510 mm), el Opel Astra 5 puertas (4.419 mm), aunque es más largo que el Peugeot 308 (4.275 mm), el Volkswagen Golf cinco puertas (4.199 mm) o el todopoderoso Renault Megane (4.302 mm).

La anchura del Kia Cee’d es de 1.780 mm, los coches van creciendo generación tras generación, aunque el Cee’d ha sido la excepción al estrecharse 10 mm respecto a su anterior generación. Aunque no es excesivamente ancho y es más estrecho que la mayoría de sus competidores, aparcar en batería en centros comerciales supondrá un peligro inminente de portazo por parte del vecino, hay que tener cuidado de que no nos hinquen la puerta (ni hincarla nosotros) en la carrocería del vecino o en las columnas.

La línea que sigue la carrocería es muy estilizada y hasta diría que deportiva. Esta agradable estética va dominada por una carrocería de apariencia ancha y baja. Si a todo esto añadimos rasgos como las tiras de LED que se situan en la parte inferior de los faros, la parrilla Tiger Nose que protubera hacia adelante de la carrocería o la luna en posición muy tendida con un morro muy bajo, el carácter juvenil de este nuevo Kia Cee’d sale a relucir.

Los faros utilizan un proyector elipsoidal para las luces cortas y un faro halógeno simple para las largas. Muchos de los kilómetros de la prueba se realizaron de noche, la iluminación es muy buena aunque para mi gusto le falta un poco de anchura. La función de luces en curva estáticas es muy útil y el haz hacia los lados que proyecta al girar el volante compensa la ya mencionada estrechez del haz de luz.

En la parte trasera los faros de larga proyección horizontal con LED y el despejado portón sin más florituras que el emblema y el nombre del modelo hacen que la anchura general del coche parezca aún mayor. El colín de escape cromado de forma ovalada hace pensar en una posible y brutal versión deportiva del Kia Cee’d con aire GTI, dos colines de estos a ambos lados y un buen cerro de caballos. Despierta Hatzive, que empiezas a decir tonterías.

Las llantas en nuestra unidad de pruebas son de 16 pulgadas, tienen un aspecto bastante proporcionado en relación al tamaño de los pases de rueda y las diferentes distancias. Si no nos queremos dejar una pasta en goma cada vez que toque cambio de zapatos estas llantas de 16 pulgadas en una medida muy común de 205/55 son realmente recomendables.

Nuestra unidad además contaba con el techo solar, debido al color Planet Blue de tono oscuro apenas se aprecia el contraste del techo con el tono oscuro del coche y la pintura de la carrocería en las fotos, pero queda muy bien. El techo solar es parte de un paquete llamado Comfort que contiene también los sensores de aparcamiento trasero, aunque os daremos más detalles en la parte de esta prueba dedicada a equipamiento.

La antena del Kia Cee’d es de palo y desgraciadamente fácilmente sustraíble por los amigos de lo ajeno, razón por la cual yo llevo la antena de mi coche en el maletero. Desgraciadamente por el reducido tamaño de las lunas laterales traseras la alternativa de montar lunas con la antena serigrafiada queda descartada. Abrimos el coche y vamos adentro.

Mucho espacio y comodidad en el interior del Kia Cee’d

Al entrar en el Cee’d lo primero que se nota es que el marco está bastante bajo, hacía tiempo que no pegaba con el melón en un marco de puerta y cuando fui a por el Cee’d volví a reiniciar el contador, apuntándome una nota mental: baja la cabeza cuando entres y no entres como un miura con la cabeza por delante.

Una vez sentado dentro nos dan la bienvenida un volante con muchos botones y un tablero de instrumentos con tres esferas con los bordes cromados. Como es natural, la disposición del tablero me sonaba familiar del Kia Picanto. Izquierda tacómetro, centro velocímetro y derecha medidor de combustible.

En la esfera central el velocímetro comparte espacio con el ordenador de a bordo, que integra varias funciones, como los clásicos cuentakilómetros parciales, consumos instantáneos y medios o los no tan clásicos termómetro del agua del motor (en extinción) o un menú de configuración donde podemos programar los intermitentes automáticos, la iluminación de cortesía cuando abrimos y cerramos el coche, etcétera.

En nuestro acabado las pantallas de información eran monocromas de color rojo-naranja, pero en el acabado superior, el Emotion la pantalla del tablero es LCD en color. Volviendo al volante encontraremos dos juegos de mandos, unos en los brazos superiores del volante y otros en los laterales del radio inferior del volante.

Los mandos de arriba a la derecha sirven para manejar el audio, los de arriba a la izquierda para el regulador/limitador de velocidad y la dureza de la dirección (de los que hablaremos en la próxima parte de esta prueba), los de abajo a la izquierda sirven para manejar la radio y dar órdenes por voz, y los de abajo a la derecha para navegar por los menús del ordenador de a bordo.

El equipo de audio es muy completo en toda la gama, ya que lleva Radio-CD MP3 con conexión AUX, USB y iPod/iPhone. Nuestra unidad llevaba Bluetooth para conectar el móvil y hacer audio-streaming, que es la opción que más tiempo utilicé. La conexión del móvil es muy intuitiva y se realiza en muy pocos pasos.

Si nos fijamos en espacios y huecos en el habitáculo, el Cee’d tiene un interior muy amplio, sensación que aumenta con el techo solar que equipaba nuestra unidad de pruebas. Los contrastes entre piezas en plástico color gris plata y el plástico negro es agradable a la vista, aunque no lo sea tanto al tacto, ya que aunque ligeramente acolchados siguen siendo duros.

Aunque los ajustes son muy buenos, el plástico del interior tiene un tacto un poco precario, casi todos los plásticos inferiores son duros y los plásticos negros en especial, mirados de cerca, tienen pinta de plástico barato. La excepción, la zona interior de la parte baja del volante, que es un plástico negro suave muy agradable al tacto. Aún así no deja de estar a la altura o por encima de las calidades del 95% de los habitantes de este segmento.

Esos plásticos negros un tanto toscos son los únicos en los que Kia parece haber ajustado para conseguir un precio asequible, porque el resto de detalles interiores son de una calidad equivalente o mejor que sus competidores principalmente europeos. Nuestro acabado equipa climatizador bizona y guantera refrigerada, aunque esta última la llevan todos los acabados.

Entre los asientos se encuentra una guantera con un hueco profundo y cuadrado donde no caben muchas cosas. Sin embargo hay hueco para las cosas típicas que se suelen llevar en el coche, botella de agua, algún trapo… También tenemos dos posavasos entre las plazas delanteras, uno tiene un cenicero nómada (se puede quitar) y el otro tiene fondo de goma para poner vasos o las monedillas que estorban en el bolsillo.

En el techo tenemos el plafón con dos luces independientes y el mando del techo solar. En la parte más cercana a la luna se encuentra un portagafas de unas dimensiones considerables que permitirán guardar hasta las gafas de sol tapaorcos de mayor tamaño. Comprobado con las mías. El mando del techo tiene cuatro posiciones, arriba-abajo y adelante-atrás.

Cuando lo accionamos en su posición arriba-abajo el techo se abre o se cierra dejando una rendija para que entre el aire. Cuando lo accionamos en posición adelante-atrás, el techo se abre y se desliza hacia atrás o se desliza hacia adelante y se cierra, este interruptor es impulsional.

También lo es el interruptor al lado del de accionamiento del techo, el que acciona la cortinilla del techo, formada por dos partes, una que se enrolla en la zona delantera del techo y otra en la trasera. La cortinilla abierta da una grata sensación de amplitud tanto a las plazas delanteras como traseras.

El volante, el pomo de la palanca de cambios y el del freno de mano están forrados en cuero. En la crítica zona de los codos en los revestimientos de las puertas hay un revestimiento textil con acolchado, tacto agradable para no hincar el codo en un plástico duro. Los asientos de nuestra unidad de pruebas eran textiles, aunque el acabado Emotion puede llevar opcionalmente una de cuero.

El tejido es similar al que cubre el acolchado de los revestimientos de las puertas. El tacto de la tapicería textil del Kia Cee’d no me acaba de convencer, es más suave que aquel tejido tipo tela vaquera del Picanto, pero aún tiene un tacto algo áspero para mi gusto. En cuanto a dureza están en mi rango de gusto, tirando a duros, pero son cómodos y encima sujetan bien el cuerpo.

Debo hacer mención a un detalle del cinturón de seguridad que por opiniones de mis pasajeros se repite también en las plazas traseras aunque por distintas causas. El cinturón está situado lejos del asiento y aunque en los delanteros se puede ajustar en altura, al menos en mi caso la cinta me quedaba apoyada contra el cuello al abrochármelo dando igual la posición en altura del anclaje superior.

En la zona de atrás uno de mis pasajeros, más largo que un día sin pan, se quejó de lo mismo. El cinturón de seguridad quedaba apoyado contra su cuello. En el asiento delantero creo que probablemente alguien más alto que yo probablemente no tendría la cinta apoyada contra el cuello.

Las plazas traseras tienen bastante espacio para las piernas, incluso con un conductor o acompañante alto en la parte trasera los pasajeros traseros irán bastante desahogados en espacio para las piernas. El túnel apenas levanta unos centímetros del suelo, aunque en conjunción con la consola trasera hace que el pasajero central haya de tomar una posición un tanto ortopédica. A pesar de no poder juntar las rodillas o las piernas, también se aprovecha del amplio hueco longitudinal para las piernas.

Cinco personas entran bien, incluso adultos de talla normal tirando a alta no irán incómodos del todo, quizá sí algo estrechos y con el techo cerca de las cabezas. De hecho en un trayecto Segovia-Madrid con cinco adultos creciditos la única queja recibida fue la del cinturón de marras que amenazaba con cortar el gaznate al pasajero más alto.

Entrando cinco adultos interesa saber si el maletero es capaz de llevar su equipaje. Pues sí, con sus 380 litros de capacidad es 10 litros más grande que el del Opel Astra, 8 litros más grande que el del Renault Megane y 30 litros más que el Toyota Auris y el Volkswagen Golf. Solo lo supera el Chevrolet Cruze que con sus 413 litros de maletero se coloca muy por delante de los demás en este aspecto.

La forma del maletero es muy regular, y en los acabados Drive y Emotion lleva bajo el suelo una bandeja compartimentada que se puede abrir parcialmente mediante varias tapas para acceder solo a algunos de los compartimentos. Además estos dos acabados cuentan con la red de sujección para la carga de serie, muy útil cuando llevamos bolsas pequeñas que no encajan bien y no queremos que se muevan.

Si se abaten los asientos 60:40 tenemos a nuestra disposición 1.318 litros de maletero con fondo plano. Las banquetas se pliegan contra los asientos delanteros dejando al descubierto tres pares de agujeros para colocar los reposacabezas (que por cierto, cuesta sacar si no se abaten previamente los respaldos), y a continuación se echan los respaldos hacia delante.

Con los asientos plegados tenemos una capacidad de carga enorme, pero con ellos en su posición normal de disponibles, en el maletero entran más de cinco maletas tipo cabina de avión junto a diversos bártulos. Así que tanto para jóvenes como para familias pequeñas el Kia Cee’d puede hacer el apaño sin necesidad de tirar a una berlina o un monovolumen.

Vale, en parado todo muy cuco, un coche bien equipado a un precio muy ajustado, pero en movimiento, ¿qué tal va? Para eso mañana os toca acompañarme y empezamos a moverlo.

Continuará…

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