Dodge Nitro, miniprueba (parte 2)

Gran espacio, gran modularidad. Estas tres grandes plazas traseras se pueden escamotear quedando ocultas bajo un piso plano, que facilita el transporte de bultos alargados o muy grandes. Para pasar a piso plano, tan solo hay que utilizar el mecanismo existente, tirando de unas sencillas palanquitas los asientos se ocultan casi automáticamente.

Como remate, el Dodge Nitro dispone del sistema _Load´n Go_, mediante el cual una plataforma extraíble se desplaza 45 cm hacia delante, facilitando y mucho la carga y descarga de su enorme maletero.

Aguanta 180 kilos y dispone de 6 anclajes para que el equipaje no se desplace, extrayéndose forma sencilla aunque esté muy cargada. Una vez con el equipaje en su sitio y todos bien colocados, hasta el perro que también ha cabido dentro de su transportín gracias al ya comentado amplio maletero, nos vamos de viaje en el Dodge Nitro.

Preparados, listos, ¡arrancamos! La insonorización al ralentí es buena, aunque no dejamos de escuchar el motor.

Conducción y dinámica

Una vez en marcha, el motor de 2.8 CRD de 177 CV resulta tranquilo y cómodo. Por el asfalto y una vez lanzado (paciencia, este motor tiene que mover dos toneladas de peso), el comportamiento es bueno, siendo muy estable y con unos frenos acordes al peso del Dodge Nitro.

La caja de cambios, de largos recorridos, permite reducir el consumo de este gigante, aunque para campo resulta desastrosa debido a su larga primera. Es en el campo por caminos de tierra donde decepciona, ya que con las ruedas que lleva no da para más. Lo que promete la tracción total, es simplemente mera seguridad para el asfalto mojado.

Para cambiar de 4x4 a 4x2, y viceversa, tan sólo hay que girar una rosca situada bajo el salpicadero, detrás de la palanca de cambios. No hace falta detener el vehículo. Esta tracción total es perfecta para los días de lluvia, para circular con cuidado por la nieve y viajar más seguros bajo condiciones extremas, siempre sobre "lo negro".

Intentar hacer 4x4 puro, es un error ya que no dispone de diferencial de ningún tipo y su anatomía no permite grandes hazañas en cuanto a ángulos de ataque y superación de obstáculos se refiere. Tanto estriberas como pasos de rueda, molestan a la hora de superar zanjas. Con los neumáticos que monta es imposible pasar zonas muy resbaladizas y es más fácil pinchar.

Sin embargo, resulta muy cómodo por carretera gracias a su elevada altura nos permite circular con más seguridad, al estar "por encima" de tantos otros vehículos, podemos controlar el tráfico y adelantarnos a las situaciones por venir. Una vez lanzado por la autopista, las sensaciones al volantes son buenas, se dirige fácilmente y no notamos de estar moviendo algo "pesado".

No me ha gustado mucho la sensibilidad del volante a la hora de transmitir lo que pisan los neumáticos, demasiadas vibraciones que pueden llegar a molestar tras unas horas conduciendo. En curvas, si entras muy deprisa, ojo, el Dodge Nitro es sobrevirador, su eje trasero soporta más peso que el delantero, aunque con los controles electrónicos de que dispone, no nos supondrá un problema.

El consumo medio que se obtiene circulando por carretera es de unos 10 litros; dependiendo de tu estilo de conducción se puede bajar hasta los 8,6 litros a los 100 Km. Por ciudad la cosa cambia, siendo el consumo básico de 11 litros, debido al peso que tiene que mover desde parado y los grandes neumáticos que monta esta unidad, que lo hacen más "gastón".

Si lo queremos comparar con otros de su estilo, encontraremos que dentro del Grupo Chrysler el Jeep Cherokee se le parece bastante. Ambos son un todocamino vestido de 4x4.

La diferencia de precio entre uno y otro (unos 2.000 euros más del Cherokee), y el estilo moderno de este último, es lo que a primera vista lo distinguen, salvando las diferencias de calidad de materiales que nos encontraremos en su interior.

En Motorpasión | Dodge Nitro - Parte 1, Parte 3

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