Citroën C5 HDi 200, prueba (exterior e interior)

Cuando llegó el nuevo Citroën C5 al mercado, allá por el año 2008, el salto cualitativo en relacion a la anterior generación fue bastante importante. Tanto por diseño como por interior y equipamiento, el nuevo C5 es un fuerte competidor incluso para modelos de fabricantes premium.

A principios de este año 2011, el Citroën C5 se ponía un poco al día con luces de marcha diurna en tecnología LED, detalles como los embellecedores cromados en las manillas de las puertas y nuevas motorizaciones en su ya de por sí amplia oferta, incluyendo ahora también una versión e-HDi de 110 CV.

Nosotros hemos podido probar el Citroën C5 HDi 200, una de las novedades introducidas a principios del año pasado. Monta un motor 2.2 litros biturbo que desarrolla 204 CV, pero esto vamos a dejarlo para la próxima parte. Por el momento, veamos qué aspecto tiene y qué tal está su interior.

Diseño Exterior

Por dimensiones, gana unos cuatro centímetros en longitud con respecto al anterior (ahora 4,78 metros) y ocho centímetros de ancho (1,86 metros). En altura, por su parte, pierde dos centímetros hasta los 1,45 metros del modelo actual.

Por tanto, es más largo que un Ford Mondeo (5 puertas) o un Volkswagen Passat (4,77 metros) y que los Renault Laguna y Toyota Avensis (ambos 4,69 metros). No obstante, el Mondeo cuatro puertas es más largo (4,84 metros), al igual que el Opel Insignia (4,83 metros).

A simple vista ya apreciamos que este Citroën C5 poco tiene que ver con su predecesor. Éste es mucho más atractivo, elegante y se beneficia de un diseño más moderno. Para algunos la versión familiar o Tourer será incluso más bonita que la berlina, pero ya se sabe, para gustos...

El frontal tiene un aspecto más agresivo y unas ópticas que recuerdan a las de su hermano pequeño, el Citroën C4. Donde mejor se han portado los diseñadores de la marca ha sido en la zaga, infinitamente más llamativa que la del anterior C5. La forma cóncava de la luneta trasera, el diseño de la tapa del maletero o los nuevos faros son algunos de los elementos que más llaman la atención.

En la vista lateral también ha ganado muchos puntos. La marcada línea de cintura aporta un carácter un tanto musculoso, las formas que dibuja la línea de techo también son bastante más atractivas y los retoques hechos en 2011 (como los embellecedores cromados) le dan una apariencia más premium.

Con el acabado que lucía nuestra unidad el aspecto del Citroën C5 es incluso más llamativo: doble salida de escape, molduras cromadas, llantas de 19 pulgadas... El diseño de éstas últimas es especialmente seductor, aunque su tamaño también tiene parte de culpa. Creo que no hubo nadie que viera el coche y no comentara nada al respecto.

Interior

Si echamos un vistazo al interior del Citroën C5 nos damos cuenta de que, efectivamente, el salto cualitativo es bastante importante. Materiales, acabados… todo parece ser de mayor calidad y el aspecto del conjunto es mucho más elegante, aunque sobrio, sin demasiados adornos.

En gran medida, ese aspecto más premium se debe al acabado de la unidad de pruebas, Exclusive, y a la tapicería integral de cuero que afecta al salpicadero, el revestimiento de las puertas o la consola central, por ejemplo. Algunas inserciones metálicas en el volante, consola y salpicadero, junto al techo revestido de un material aterciopelado muy agradable al tacto (parecido al ante) culminan la apariencia del interior.

Una vez nos sentamos en el asiento del conductor tenemos a nuestro alcance un gran número de mandos y controles. En un principio es fácil cegarse un poco y no saber muy bien para qué son todos esos botones (sobre todo los de la consola). No obstante, su uso es bastante intuitivo y en poco tiempo nos haremos a ellos.

Uno de los rasgos que más define el interior del C5 es su volante con la parte central fija, o lo que es lo mismo, sólo se mueve el aro. Esta solución, que ya hemos visto en otros modelos como el anterior Citroën C4, no es algo que me convenza, pero hay que reconocer que sí es útil para algunas situaciones concretas como cuando queremos echar mano de algún mando del volante multifunción en plena curva.

Desde el volante multifunción podemos controlar el navegador, el control de crucero, el sistema de audio y cambiar la información que nos muestran las pequeñas pantallas ubicadas dentro de los relojes del cuadro de mandos. Dos botones acabados en negro brillante (uno a cada lado) permiten accionar el claxon.

Los relojes que tenemos frente a nosotros son tres, siendo el mayor de ellos por tamaño y el que se encuentra en el centro del cuadro de mandos el que hace las funciones de velocímetro (que por cierto, marca 260 km/h). A ambos lados de éste encontramos dos esferas más pequeñas que hacen las funciones de indicador de nivel de combustible (izquierda) y cuentarrevoluciones (derecha), en cuyo interior encontramos también pequeños display con información adicional.

Por su parte, la pantalla multifunción a color del centro del salpicadero nos muestra toda la información de la navegación, los sensores de aparcamiento o la música, pero también nos permite ver películas puesto que el coche cuenta con lector de DVD. Por si fuera poco, en la guantera hay unas entradas de audio y video que permiten conectar un reproductor externo e imagino que incluso una videoconsola (no pude comprobarlo).

En el reposabrazos central delantero encontramos una pequeña guantera donde depositar objetos (como unas gafas de sol, por ejemplo) y también las entradas auxiliar y USB. El único portabebidas de la parte delantera se encuentra en este lugar, pero no se puede hacer uso de él si llevamos, por ejemplo, un pen drive conectado al puerto USB.

Uno de los puntos fuertes del interior del Citroën C5 son sus asientos, tanto delanteros como traseros. Son especialmente cómodos y además en nuestro caso el del conductor era calefactado y con función de masaje, todo un lujazo para hacer recorridos largos sin que apenas se resientan nuestro riñones.

La habitabilidad delantera es buena, al igual que la trasera, aunque el espacio en el habitáculo posterior es algo más reducido que en el anterior C5. El coche homologa cinco plazas, y las tiene, pero parece que la parte trasera esté pensada para dos personas, más que para tres.

La plaza central es dura, algo estrecha, no tiene forma anatómica como las dos laterales y el respaldo es a su vez el reposabrazos central trasero (con acceso al maletero cuando hacemos uso de él), por lo que no es todo lo cómoda que podríamos esperar. El espacio para las piernas, por su parte, es bastante correcto en las tres plazas. Generoso, pero sin ser exagerado. Además disponemos de cortinillas laterales y trasera de accionamiento manual.

En definitiva, el Citroën C5 es un sedán más serio que el coche al que sustituye, más enfocado a enfrentarse al buen hacer de sus competidores alemanes. Por diseño, interior y calidad de materiales está casi al nivel del mercado premium. Sobre sus cualidades dinámicas, su comodidad y todo lo que tiene que ver con equipamiento y precios, hablaremos más adelante. Mañana arrancamos su 2.2 HDi. No te lo pierdas.

Continuará...

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