BMW M3 y M4 Coupé 2014, toma de contacto con vídeos (parte 2)

Ayer durante nuestra toma de contacto con los BMW M3 y M4 Coupé os dejamos justo antes de llegar a la frenada más fuerte del circuito (con permiso de la de final de recta que no hacíamos), que da paso a un ángulo de izquierdas. A medida que pasaban las vueltas apuraba más y más esa frenada, sin hacer caso de los conos puestos por BMW para marcarnos el punto de frenada. Estos estaban a una distancia demasiado conservadora, ya que los frenos tienen tanta potencia y el coche es tan estable en frenada que puedes empezar a pisar el pedal cuando estás casi encima de la curva, y eso que llegas a una velocidad que se acerca a los 190 km/h.

A la salida de ese ángulo de izquierdas, gas a fondo y vas metiendo marchas una tras otra con la leva izquierda para encarar un leve giro también a izquierdas. La caja de cambios de doble embrague DKG si va puesta en la posición más rápida es una auténtica caja de coche de carreras, y sigue pegando esos “latigazos” tan característicos cuando cambias en la zona más alta del cuentarevoluciones.

Este motor de tres litros TwinPower Turbo sorprende por lo mucho que estira, ya que lo puedes llevar hasta las 7.300 RPM que es dónde se sitúa el corte de revoluciones. Respecto al modelo anterior, tal vez algunos piensen que el aumento de potencia ha sido muy moderado, ya que sólo entrega 11 caballos más.

Pero lo cierto es que la nueva arquitectura del motor, y el hecho de que sea el primer M3/M4 Coupé con motor turboalimentado hacen de este un motor mucho más utilizable, ya que entrega la potencia máxima entre 5.500 y 7.300 RPM y los 550 Nm de par están disponibles desde 1.850 hasta 5.500 RPM.

Casi sin darnos cuenta las vueltas iban pasando y no podíamos irnos del circuito sin activar el modo mágico que tienen los BMW M desde el M3 CSL. Hablo del M Dynamic Mode que permite un ligero deslizamiento de las ruedas traseras. Salir a pista con el M Dynamic Mode activado es sinónimo de diversión.

Mientras durante las vueltas anteriores el coche cuando te pasabas más de la cuenta con el acelerador cortaba potencia y hacía que el control de tracción limitase en parte la diversión, con este modo deportivo activado todo es mucho más divertido.

A la salida de las curvas, el coche te permite que la trasera derrape considerablemente, tanto que tienes que corregir a base de contravolante. Por suerte las derrapadas son bastante progresivas, así que tienes tiempo para mover las manos y dosificar el acelerador para sacarlo de lado y comenzar a abrir dirección sintiéndote como un auténtico piloto de carreras.

Con el M Dynamic Mode y siempre que no forcemos demasiado las reacciones a la salida de las curvas, los tiempos que conseguirás en circuito serán sin duda mejores que si llevas todos los sistemas de asistencia activados. Por desgracia, nuestro tiempo en el Autódromo do Algarve iba llegando a su fin. Podría pasarme toda mi vida dando vueltas a este circuito con estos coches, que además no fatigan en exceso al piloto como lo hacía el 997 GT3 con el que había rodado hace dos años en esta misma pista.

Antes de irnos, BMW nos tenía preparada una sorpresa y una cura de humildad al mismo tiempo. Todos los periodistas que allí nos juntamos, estábamos comentando nuestras sensaciones al volante, lo rápido que puedes rodar con ambos modelos y cómo a medida que pasaban las vueltas íbamos rodando cada vez más rápido.

Entonces aparecieron Pedro Lamy y un piloto de rallyes rumano llamado Claudiu con dos BMW M4 Coupé uno blanco y otro de color negro para llevarnos a dar dos vueltas al circuito. Monté de copiloto con Claudiu y salimos a pista pisando a fondo el aclerador pero sin usar el launch control que incorpora la DKG.

La primera vuelta la hizo relativamente fina, buscando los tiempos y rodando a un 90% de sus posibilidades como piloto. Esa vuelta sirvió para dos cosas. Por un lado me permitió darme cuenta de que el límite del BMW M4 Coupé estaba mucho más lejos de lo que pensaba, te permite rodar mucho, mucho más rápido de lo que yo había hecho y el coche se comporta de forma noble en todo momento.

Por otro lado me sirvió como cura de humildad, ya que me di cuenta que los pilotos profesionales siempre estarán a un nivel inalcanzable para mi. No en vano, en la puesta a punto de estos dos coches han intervenido los pilotos de BMW en el DTM Bruno Spengler y Timo Glock, que por cierto rodaban en el Autódromo do Algarve en 2:02, un tiempo realmente bueno que permitiría al M4 Coupé hacer un papel más que digno en una carrera de GT´s.

Después de esa vuelta en la que el estilo de piloto de rallyes se hizo patente porque en lugar de usar las levas del cambio tras el volante Claudiu usaba la palanca de marchas con movimientos rápidos y secos hacia delante y hacia atrás, llegó la vuelta que esperábamos.

Una vuelta haciendo derrapar a la trasera, disfrutando de una sesión de drifting en toda regla a un ritmo realmente endiablado. Incluso en esas circunstancias, con todas las ayudas a la conducción desactivadas, el BMW M4 Coupé parecía poner las cosas sencillas al piloto mientras íbamos constantemente de lado dibujando las ruedas sobre el asfalto y echando humo blanco por la trasera. Porque un buen BMW M siempre debe ser eso, un coche para disfrutar conduciendo de verdad…

Después de esas dos vueltas que no olvidaré en mi vida, tocaba volver al hotel. Lo hicimos en los mismos coches en los que habíamos rodado en pista, algo que no era precisamente fortuito. BMW se empeñó en demostrar que tanto el BMW M3 como el M4 Coupé son coches perfectamente válidos para usar a diario con los que te puedes ir a hacer tandas a tu circuito favorito y volver a casa sin problemas. Polivalencia en estado puro, no me cabe duda.

Prueba en carretera de los BMW M3 y M4 Coupé

Al día siguiente tocaba olvidarse del circuito y probar ambos modelos por carretera. Los miembros de la organización nos habían recomendado una ruta que subía por un precioso paraje montañoso hacia un pueblo llamado Almodovar, y que luego nos permitía bajar por la N2, una de las mejores carreteras de Portugal para conducir.

Su trazado es parte del Rallye de Portugal, y no me extraña después de haber tenido el placer de hacer más de 100 kilómetros por ella, disfrutando de una increíble sucesión de curvas enlazadas con todo tipo de ángulos, asfaltos y situaciones. Primero le tocó el turno al BMW M3, que tan buenas sensaciones me había transmitido el primer día.

Con la dirección, el motor y la suspensión en modo confort el coche se comporta como lo que es en esencia, una cómoda berlina con la que tu mujer no sospechará que te has comprado realmente un coche para pasártelo bien. Los espectaculares asientos que comparten ambos modelos son cómodos y al mismo tiempo recogen muy bien el cuerpo, evitando movimientos cuando ruedas rápido. Las sensaciones que me había transmitido el coche en circuito se reafirmaron en carretera, dónde me demostró que es un coche capaz de todo lo que le pidas.

Puedes rodar cómodamente disfrutando de la carretera gracias a un motor muy elástico y a una caja de cambios de siete velocidades perfectamente sincronizada con este, o puedes poner todos los ajustes del coche en modo Sport y hacer un tramo a ritmo de coche de carreras con total facilidad.

Personalmente creo que para conducción deportiva en carretera, la configuración Sport de los tres parámetros es más que suficiente para llevar un ritmo endiablado, así que el Sport Plus mejor dejarlo solo para las escapadas a circuito.

El tacto de la dirección electromecánica es fantástico, ya que en todo momento transmite mucha información al conductor y eso se agradece a la hora de rodar rápido. Esa tracción de la que hacía gala a la salida de las curvas en circuito es más que suficiente para catapultar al coche hacia delante en carretera.

Cuando llevas el coche muy bajo de vueltas y aceleras con fuerza, el sonido del turbo cuando respira se hace notar, algo extraño cuando piensas que vas al volante de un BMW M3. El sonido del motor está amplificado por los altavoces internos, de forma que el escándalo exterior es moderado mientras dentro se te ponen los pelos de punta cada vez que la aguja del cuentarevoluciones pasa de las 5.000 RPM.

Los cambios de asfalto eran una constante, y pasamos por zonas dónde el mismo estaba en muy mal estado. En esas situaciones sorprende gratamente cómo un coche tan rápido y deportivo, con unas llantas de 19 pulgadas que obligan a montar neumáticos con un perfil ridículo, es capaz de ofrecer ese nivel de confort y al mismo tiempo te permite rodar tan rápido.

Fueron unos primeros 80 kilómetros a los mandos del BMW M3 que no olvidaré en mi vida. El coche es sencillamente perfecto, un deportivo fácil y agradable de conducir que te permite todo lo que quieras. Es más voy a decir algo que tal vez a muchos de vosotros os sorprenda. Este BMW M3 es sin duda el mejor BMW M3 de la historia, y eso que es el primero exclusivamente con carrocería de cinco puertas.

El BMW M4 Coupé en carretera

Después del BMW M3 tocaba abandonar la berlina para acabar la jornada al volante del BMW M4 Coupé. Sinceramente, pocas cosas diferentes os puedo contar entre ambos modelos, ya que su comportamiento es casi idéntico.

En carretera es imposible apreciar diferencias entre ellos, lo cual es muy significativo y muy bueno para el BMW M3, que por su condición de cinco puertas siempre surge la duda de si se comportará peor que el M4 Coupé que ya nace con la condición de deportivo en la Serie 4.

Mismas sensaciones porque la base mecánica es la misma. La única diferencia entre ambos es que el BMW M4 Coupé pesa 1.497 kilogramos, mientras que el M3 pesa 1.520 kilos. Sinceramente, esos 23 kilos de diferencia de peso son absolutamente inapreciables al volante, así que hablamos de dos coches idénticos en cuanto al tacto de conducción.

Con el BMW M4 Coupé tuve la suerte de conducir un tramo de unos 95 kilómetros por la N2 portuguesa, desde la localidad de Almodóvar hasta el Autódromo do Algarve dónde tuvimos que ir a repostar gasolina. La carretera estaba por suerte desierta en esa mañana de sábado, y os aseguro que disfruté como un niño con un juguete nuevo entre las manos. Aunque ahora que lo pienso, yo simplemente era un niño con un juguete nuevo entre las manos.

Lo más destacado del BMW M4 Coupé es esa agilidad que tiene para entrar en las curvas, gracias a la reducción de peso en los ejes y que minimiza las masas no suspendidas. Además detalles como la transmisión están construido en CRPF, lo que reduce en un 40% el peso y por tanto también las inercias y vibraciones interiores.

El motor es una auténtica obra de ingeniería, ya que tiene “chicha” en todo momento. Mucho par desde abajo y un comportamiento arriba que enamora hacen de el una nueva referencia para este segmento de las berlinas y coupés medios, cuyos competidores todavía no han adaptado al downsizing.

En la ruta el ritmo fue muy alto, jugando constantemente con la caja de cambios. En uso en carretera, por mucho que queramos rodar rápido, no es necesario llevarla en el modo más rápido de todos. Con el modo inmediatamente anterior es más que suficiente para que tanto en reducciones como al subir marchas responda a todas y cada una de tus indicaciones.

El sonido del motor que se escucha en el habitáculo es pura melodía, un sonido ronco y deportivo que nunca olvidaré como retumbaba por las paredes de las montañas de aquella sierra del interior de Portugal. El sonido está amplificado por los altavoces, y sinceramente defiendo este sistema. Mirad los vídeos y entenderéis el motivo.

Después de tantos kilómetros de curvas el depósito comenzaba a acercarse a la reserva. Aunque con la caja DKG los consumos medios declarados son de 8,3 l/100 (en manual sube a 8,7 l/100 km), la realidad es que llevábamos desde las 9 AM rodando por carretera a ritmo de carreras, estirando todas y cada una de las marchas y por mucho que el motor esté puesto a punto para conseguir consumos reducidos, hay cosas que no se pueden cambiar.

El consumo medio del ordenador de abordo se acercaba a los 20 l/100 km, una clara indicación de que habíamos ido demasiado al límite. Confío en que los consumos en uso racional del coche serán muy inferiores, y eso lo averiguaremos cuando tengamos ocasión de probarlo con calma durante una semana. Esos dos días estábamos en Portugal para otra cosa, para saber cómo iban al límite los M3 y M4 Coupé y no íbamos a andarnos con medias tintas.

Tocaba volver al Autódromo do Algarve por la autopista, dónde pudimos comprobar también que el coche que llevábamos venía equipado con el M Driver’s Package opcional, con el que la velocidad punta no está limitada a 250 km/h y alcanza 280 km/h. Bendita locura de coche.

Vídeo del BMW M4 Coupé en carretera

Vídeo del BMW M3 en carretera con Launch Control final

Conclusiones de los BMW M3 y M4 Coupé

Era un poco escéptico cuando me llamaron para ir a probar los BMW M3 y M4 Coupé. Hacía sólo unos días que había probado el BMW 428i Coupé (prueba) y sinceramente, me había dejado un poco indiferente por su falta de carácter deportivo. Por otro lado, el hecho de que la denominación M3 se aplicase a una berlina de cinco puertas no me hacía demasiada gracia, ya que los M3 son una de mis sagas de coches favoritas.

Pero ahora, después de haber pasado un día entero en circuito probando ambos modelos y otro día en carretera poniéndolos al límite en circunstancias reales, lo cierto es que tengo que admitir que una vez más en BMW M GmbH se han vuelto a superar. Han creado dos coches que se sitúan como las nuevas referencias de su segmentos. Los Mercedes-Benz C AMG y Audi RS5, a pesar de su mayor caballería, deberán ponerse las pilas pronto si quieren hacer frente a los nuevos BMW M.

A nivel dinámico representan la perfección para conducción deportiva, y al mismo tiempo tienen la polivalencia necesaria para que sean útiles en el día a día. Además el nuevo motor de seis cilindros TwinPower Turbo está mucho más en línea con las demandas naturales del sector hoy en día.

Así pues, estamos ante los dos deportivos más recomendables de su segmento. Ya están a la venta, y además con una característica importante. Recordemos que tanto el BMW M3 como el M4 Coupé están a la venta con caja manual de seis velocidades o con la DKG de siete. Con esta última se reducen las emisiones de CO2 por debajo de 200 gr/km, así que paga menos impuesto de matriculación.

Es por ese motivo por el que en España cuestan lo mismo las versiones manuales que las DKG, exactamente 86.500 euros para el M3 y 88.500 euros para el M4 Coupé. Ahora la decisión es tuya. ¿Cuál elegir? Yo lo tengo claro.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por BMW. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

En Motorpasión | BMW M3 y M4 Coupé 2014, toma de contacto con vídeo (parte 1)

También te puede gustar

Portada de Motorpasión

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 25 Comentarios